Las ministras Ana Redondo y Mónica García
El médico provida que denuncia la inclusión del aborto en la Constitución: «Blindarlo es defender la muerte»
Antonio Gasós, cirujano y presidente de Provida Aragón, advierte que la reforma que prepara el Gobierno contradice los principios fundamentales de la Carta Magna
El Gobierno continúa su ofensiva a favor del aborto. El pasado lunes, la ministra de Igualdad, Ana Redondo, anunció tras el Consejo de Ministros que se aprobaron los trámites para blindar el derecho al aborto en la Constitución, una cortina de humo que el presidente Sánchez está usando para ocultar sus numerosos escándalos. Al mismo tiempo, la ministra de Sanidad, Mónica García, notificó que el Ejecutivo realizó un «requerimiento formal» a la Comunidad de Madrid, Aragón y Baleares por no cumplir con el registro de objetores, que protege los derechos de los médicos, sus compañeros de profesión.
Para el doctor Antonio Gasós, presidente de Provida Aragón y especialista en cirugía general y cirugía del aparato digestivo, esta reforma constitucional es «un fracaso», ya que va «en contra de la propia Carta Magna» que protege «el derecho a la vida». En este sentido, ha explicado a El Debate que el problema radica en el concepto de «quién otorga los derechos», puesto que «no los da un Parlamento, los tiene el ser humano desde el momento en que empieza a vivir. El derecho a la vida existe desde la primera célula», afirma.
Al hilo, detalla que las instituciones deben proteger «que nadie pueda quitar la vida a otro ser humano» y, por ello, ofrecer «las condiciones para vivir dignamente» porque «blindar el aborto es blindar la muerte». Si hablamos desde la fe, creemos que esos derechos los da Dios: «Como decía un político alemán, la mejor constitución son los Diez Mandamientos», relata el doctor Gasós.
Por otro lado, el presidente de Provida de Aragón subraya que si se habla de progreso, el verdadero avance es defender a los más débiles, puesto que el ser humano más débil es el que está en su inicio: «Decir que el aborto es un derecho sobre el propio cuerpo es falso, porque el ser que se desarrolla dentro de la madre no es su cuerpo: tiene su propio ADN, su propia identidad». Y es que, desde los primeros días, el embrión actúa por sí mismo. Cuando se implanta en el útero, envía señales químicas al cuerpo de la madre para iniciar el embarazo. Es él el que «avisa» de que está ahí, asegura el cirujano.
Mónica García, contra los médicos objetores
Durante la rueda de prensa, Mónica García también tuvo su momento de protagonismo. Esta vez no fue para hablar del síndrome posaborto, que en palabras del doctor Gasós, «es real», sino para señalar aún más a los médicos que se niegan a realizar abortos y a los políticos que lo permiten. En este punto, la titular de la cartera de Sanidad se refirió a Isabel Díaz Ayuso, que rechazó crear un registro de médicos objetores de conciencia para acabar con la vida de los fetos.
El presidente de Provida Aragón relata que todos los profesionales sanitarios deberían actuar «conforme a nuestra ética, no por obligación legal». Así, recuerda a sus colegas de profesión que los médicos están «para curar, aliviar y acompañar. Un embarazo no es una enfermedad; es un proceso natural y necesario para la vida». Además, afirma que es comprensible que una mujer que no desea el embarazo tenga un conflicto personal, pero eso «no convierte al embarazo en un problema médico».
Dar una pastilla para provocar la muerte de un embrión o tener que extraer sus restos no es agradable ni física ni psicológicamente. Por ello, el doctor Gasós confiesa que le entristece que haya profesionales que participen «en estos procedimientos». Además, apunta que hay estudios que muestran «mayor riesgo de suicidio y de trastornos mentales en mujeres que han abortado, aunque esos datos no se difundan». Se habla de desestigmatizar el aborto, pero el aborto en sí mismo es un problema para la mujer, concluye.