La ley del latido fetal ha sido una de las medidas que más vidas ha salvado, incluso cuando no se escucha
Ohio logra reducir su número de abortos por primera vez desde 2018 con una medida que puede aplicar España
El estado, de mayoría conservadora, sigue siendo un bastión de las políticas abortistas, pero hay un cambio de inercia gracias a la Ley del latido fetal, que ayuda a tomar conciencia a las embarazadas de que son madres... incluso aunque no oigan el corazón del bebé
Apesar de su mayoría social de corte conservador, con una sucesión de gobernadores del partido republicano desde 2011, Ohio es uno de los bastiones del abortismo en Estados Unidos.
Por eso, los últimos datos de su Departamento de Salud han sido celebrados con alegría por el movimiento provida. Según este organismo, el estado cerró 2024 con 21.829 abortos, un leve descenso frente a los más de 22.000 reportados en 2023, del que se ha hecho eco LifeNews.
Se trata de un retroceso modesto pero más que relevante, porque se trata del primer paso atrás desde 2018 –a excepción de los datos de 2022, motivados por la COVID y una expectación ante la posibilidad de aprobar una serie de leyes provida–, en un estado que ha oscilado entre restricciones y litigios.
El éxito de un ecosistema provida
Y aunque la cifra total de bebés abortados no baja de los 20.000 desde hace más de 15 años (en un estado en el que nacen cada vez menos niños y donde el año pasado sólo hubo 126.896 nacimientos), el informe oficial confirma menos abortos gracias a una serie de medidas legislativas y sociales aplicadas en los últimos años.
En concreto, LifeNews destaca que una parte significativa de los abortos se evitaron a raíz de la posibilidad de escuchar el latido fetal, algo que ocurre a partir de la semana 6 de embarazo. ¿El motivo? Esta acción concreta, lejos de violentar a la mujer embarazada, le ayuda a tomar conciencia de que, en realidad, ya es madre, y no tiene un mero «conjunto de células» gestándose en su vientre, sino un hijo cuyo corazón late.
Además, las estadísticas revelan otro dato importante. En concreto, la pírrica realidad de uno de los mayores tópicos proabortistas: sólo 97 abortos se practicaron para salvar la vida de la madre. A penas un 0,4 % del total.
Aunque, en rigor, el descenso en Ohio no se explica sólo por una única ley concreta, sino por un ecosistema que favorece la maternidad y la auténtica libertad de decisión de la mujer.
En este entramado se incluye el periodo de espera obligatorio de 24 horas, desde que la mujer decide abortar; el consentimiento informado con los riesgos para su salud física y mental que entraña el aborto, y las alternativas para seguir adelante con ayudas administrativas ante embarazos imprevisto; la prohibición del aborto motivado en el diagnóstico de Síndrome de Down; y la creación de «ciudades santuario del no nacido», como Lebanon o Mason, que han aprobado ordenanzas para impedir el aborto en todas las etapas del embarazo dentro de los límites de la ciudad, salvo excepción para riesgo de vida de la madre.
La importancia del latido fetal
Lo más llamativo es que la ley del latido fetal, que fue aprobada en 2021 y consiguió un descenso de más de 2.000 abortos en un año, está ahora mismo paralizada por un juez de sesgo demócrata.
De seguirse aplicando, es altamente probable que el número de niños nacidos siguiese al alza, y el de abortos, a la baja. Pero aún así, como apuntan desde LifeNews, el mero «efecto pedagógico» de esa legislación ha logrado minimizar las demandas de intervenciones abortivas.
O lo que es lo mismo, la posibilidad de escuchar el corazón de su hijo ha generado una conciencia social en torno a la maternidad que salva vidas... incluso aunque el latido no se escuche de forma real.
Lecciones para España
En el caso de España, las cifras de abortos superan con mucho las de Ohio, incluso a nivel porcentual. Porque mientras en el estado norteamericano se produce una media de 17 abortos por cada 100 embarazos, esa misma cifra se eleva hasta 33 abortos por cada 100 embarazos en España.
Merece la pena repetirlo: el Ministerio de Sanidad reconoce que en 2024 se perpetraron 106.172 abortos provocados, mientras que los datos provisionales del INE registran 322.034 bebés nacidos en ese mismo año.
Dicho de otro modo, por cada cuatro niños que son concebidos en España, uno muere en un aborto provocado dentro del vientre de su madre.
Sin embargo, como Ohio, la tasa de abortos en España no deja de crecer, y la de nacimientos no deja de bajar. Así, las medidas aplicadas en uno de los bastiones del abortismo norteamericano podrían ser también útiles para reducir el número de abortos en España.