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Cigarrillos en la arena de una playa

Cigarrillos en la arena de una playaGetty Images

Una eminencia contra el cáncer culpa a la OMS: «Hemos tirado los impuestos durante 30 años con prohibiciones al tabaco»

El oncólogo ve necesario replantear las políticas globales contra el tabaco y considera que es el momento de adoptar soluciones «nuevas y pragmáticas»

El oncólogo francés David Khayat, una de las voces más influyentes en la lucha contra el cáncer, ha lanzado un contundente mensaje sobre la necesidad de replantear las políticas globales contra el tabaco. Expresidente del Instituto Nacional del Cáncer de Francia, exasesor del presidente Jacques Chirac y antiguo consejero de la Organización Mundial de la Salud (OMS), Khayat sostiene que las estrategias tradicionales basadas en impuestos, advertencias y prohibiciones no han logrado los resultados esperados tras tres décadas de aplicación.

«Debemos reconocer que, tras 30 años de impuestos, advertencias públicas y prohibiciones regulatorias, fumar sigue siendo un gran desafío para la salud pública», afirmó en declaraciones recogidas por Manila Standard. Para el especialista, insistir únicamente en medidas restrictivas es «treinta años tirados» que no han conseguido frenar el tabaquismo, principal causa de muerte evitable en el mundo y factor clave en el desarrollo de enfermedades no transmisibles, responsables del 75 % de los fallecimientos globales.

Khayat defiende con firmeza la reducción de daños como complemento imprescindible a la cesación. «Es hora de adoptar soluciones nuevas y pragmáticas que apoyen tanto la cesación como la reducción de daños para quienes no pueden dejarlo», afirmó. Su posicionamiento se basa en una distinción crucial: la nicotina, aunque adictiva, no es la responsable del cáncer, mientras que la combustión del tabaco libera más de 6.000 sustancias químicas, entre ellas unas 80 cancerígenas. «La nicotina no causa cáncer; quemar tabaco sí», insistió.

Incluso campañas exitosas muestran la dificultad del problema. Khayat recordó que, durante un programa nacional que dirigió en Francia, 1,8 millones de personas dejaron de fumar, pero casi todas retomaron el hábito en un plazo de tres años. Aún más alarmante es su experiencia clínica: un 64 % de los pacientes diagnosticados con cáncer grave sigue fumando después del diagnóstico, pese al riesgo extremo que supone.

El oncólogo advierte además sobre las consecuencias no deseadas de las prohibiciones estrictas. «Intentar prohibir el tabaco puede tener efectos contraproducentes: mafia, mercados negros y todo tipo de problemas, como ocurrió con la Ley Seca en los años 20 en EE.UU.», señaló, en referencia al auge del crimen organizado y el contrabando durante aquel periodo.

Mientras tanto, España avanza hacia una legislación más dura. El borrador de la nueva Ley Antitabaco plantea equiparar cigarrillos electrónicos, vapeadores y bolsas de nicotina al tabaco tradicional, prohibiendo su uso en terrazas, parques y exteriores de edificios públicos. Esta aproximación se aleja del enfoque defendido por Khayat, quien aboga por ofrecer alternativas menos dañinas a quienes no logran abandonar la nicotina.

Para el especialista francés, la reducción de daños no debe verse como una renuncia a combatir el tabaquismo, sino como una herramienta complementaria: «La reducción de daños debe entenderse no como un obstáculo para dejar de fumar, sino como un paso esencial hacia la cesación».

Su mensaje abre un debate crucial en un momento en que muchos países, incluido España, se enfrentan a la encrucijada entre endurecer prohibiciones o explorar nuevas vías para reducir la mortalidad asociada al tabaco.

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