Manifestación convocada por el sindicato de médicos madrileños Amyts
Por qué los médicos van a la huelga si son uno de los colectivos que más cobran de España
La ministra Mónica García, pese a ser anestesista, ha optado por no implicarse en este conflicto, algo que ha molestado todavía más al colectivo
El año 2026 ha empezado igual que concluyó 2025: con los médicos descontentos con sus condiciones y un Ministerio de Sanidad que les ignora. Los pasados 14 y 15 de enero, los facultativos, segundados por la Agrupación Profesional por un Estatuto Médico y Facultativo (Apemyf), se unieron para exigir un Estatuto Marco regulatorio propio de calidad, algo que no llega y prevén que no lo haga nunca. A pesar de sus reclamos, algunas personas no entienden su lucha. De hecho, muchas de ellas se han llegado a preguntar lo siguiente: «¿De qué se quejan si son uno de los colectivos que más cobran?».
Lo primero, hay que recordar que es una profesión de más de 10 años de preparación. A pesar de ello, y del esfuerzo que supone, Ángela Hernández, cirujana general y del aparato digestivo y secretaria general de Amyts, detalló a este medio en una entrevista que una de las principales reivindicaciones del colectivo médico pasa por la mejora de las condiciones laborales, especialmente en lo relativo a los horarios y al sistema de guardias. Es decir, quieren ser como el resto de trabajadores y no tener obligatorias las guardias.
De hecho, afirmó, este es uno de los puntos más conflictivos para los facultativos. Y es que, son turnos que pueden alargarse entre 17 y 24 horas, que no computan a efectos de jubilación ni permiten acceder a una retirada anticipada más favorable.
Asimismo, resumió que en la mayoría de los casos estas guardias son obligatorias hasta los 55 años, se pagan por debajo de la hora ordinaria y, tienen un impacto «muy negativo en la conciliación familiar y personal», además de provocar un elevado nivel de desgaste profesional y burnout. A ello se suma una jornada complementaria obligatoria que se retribuye por debajo de la hora normal y que no cuenta ni para la jubilación ni para la carrera profesional.
Hacia un modelo sin guardias
La ministra Mónica García, pese a ser anestesista, ha optado por no implicarse en este conflicto, algo que ha molestado a los médicos. De hecho, la situación no parece cercana a resolverse. En la negociación del nuevo Estatuto Marco los médicos no cuentan con representación directa. Aunque representan aproximadamente el 15 % del Sistema Nacional de Salud, ese porcentaje no les da acceso a la mesa de negociación, lo que provoca que las decisiones sobre sus condiciones laborales las tomen quienes no realizan guardias.
Reclasificación profesional
Otra de las exigencias del colectivo es la revisión de la reclasificación profesional. Reclaman una estructura que refleje adecuadamente el nivel de responsabilidad que asumen. Hernández reconoció que todas las categorías sanitarias son imprescindibles, pero recuerda que la responsabilidad última sobre el paciente recae en el médico. Por ello, exige que los facultativos sean informados y puedan participar en cualquier modificación del documento que afecte a su clasificación.
Por su parte, la delegada de Médicos Unidos por sus Derechos insiste en que, aunque la enfermería desempeña un papel esencial y apoya su reclasificación, no se puede equiparar una formación de cuatro años con otra que requiere entre 11 y 12 años de preparación entre grado, MIR y especialización. De ahí que reclamen la creación de una categoría A1+. Frente a las acusaciones de elitismo, Fernández responde que «la diferencia ya la marca el propio Ministerio».
A todo esto hay que sumarle los salarios. Según publicó Newtral, el sueldo fijo de los MIR 1 (de primer año), oscila entre los 19.000 euros al año. Los más veteranos reciben unos 72.100 euros. Este sería su sueldo base. Es decir, sin añadir las guardias obligatorias, las cuales, según Xataka, son de media de «28,6 euros brutos la hora. O más, en días festivos». Sin embargo, depende de la comunidad.
Por último, mencionó que sus demandas se podrían resumir en dos puntos. Primero, en «jornadas laborales dignas». Segundo, en el reconocimiento justo de «la formación y la responsabilidad inherentes al ejercicio de la profesión médica».