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Adolescente con su bebé recién nacido

Adolescente con su bebé recién nacidoGetty Images

La incongruencia del Gobierno: prohíbe bebidas energéticas a menores de 16 pero les permite abortar

106.172 mujeres decidieron en 2024 quitarle la vida al hijo que esperaban. Esto ha supuesto un incremento de más de 3.000 casos respecto a 2023

El empeño del Gobierno por intensificar la cultura de la muerte no es nuevo. Desde 2017, –año en el que entró pedro Sánchez a la Moncloa–, en España la dignidad humana no importa. Una de las últimas medidas que lo confirman es la de la prohibición total de bebidas energéticas a menores de 16 años y parcial a los jóvenes de 18. Esto no pasa con el aborto, acto que desde 2023, y 'gracias' a Irene Montero, pueden llevar a cabo jóvenes menores de edad sin el consentimiento de sus padres. Es decir, deberán esperarse a los 19 para poder consumir el estimulante, pero podrían ir matar a su feto sin que nadie lo sepa.

El pasado miércoles, Pablo Bustinduy, ministro de Derechos Sociales, Consumo y Agenda 2030, anunció que el Ejecutivo había tomado una decisión clara: vetar las bebidas energéticas a toda persona que no figurase como mayor de edad. Esta restricción, confesó, tiene ciertos matices. Uno de ellos referido a los jóvenes de 18 años, los cuales sí podrían beber estos líquidos si poseen menos de 32 miligramos de cafeína por cada 100 mililitros.

Esta instancia para salvaguardar la salud de los adolescentes en materia de alimentación es la que no han tenido con el aborto, donde solo cuatro meses después de su entrada en vigor el Ministerio de Sanidad garantizó que iba a hacer todo lo posible para que, al igual que Francia, estos infanticidios figurasen como derecho en la Constitución.

El pasado 2024, último año del que hay registros, se produjo el mayor número de abortos de nuestro país. Según comunicó el Ministerio de Sanidad en una nota, 106.172 mujeres decidieron quitarle la vida al hijo que esperaban. Esto ha supuesto un incremento de más de 3.000 casos respecto a 2023, con una tasa de 12,136 abortos por cada mil mujeres de entre 15 y 44 años. Se trata de una polémica acción cada vez más empleada.

Además de terminar deliberadamente con la vida de un ser humano, estos infanticidios también afectan a la madre, las cuales, a pesar de la negativa de la ministra y médico García, sufren síndrome posaborto. Así lo confesó en una entrevista a este medio Leire Navaridas, presidenta de Amasuve, una asociación aconfesional y apolítica que acompaña y visibiliza el trauma por el aborto.

En este sentido, Navaridas –que abortó cuando tenía 26 años– reveló que puede afirmar con rotundidad que «el trauma posaborto existe». «Las madres que abortamos», comunicó, «no solo tenemos que enfrentarnos a la realidad de no ver nacer a nuestros hijos, sino que nuestra naturaleza humana queda profundamente dañada. No es política, no es religión, es un daño real. Y la ciencia lo confirma», aseveró desmintiendo las palabras de la titular de Sanidad, que además es médico.

A pesar de todo ello, al Gobierno solo le procupan las bebidas energéticas. Según la Aesan, órgano dependiente de Sanidad, el exceso de cafeína puede contribuir a «problemas cardiovasculares» al aumentar la presión arterial, sin contar con que tanto la cafeína como el azúcar pueden ser estimulantes para los menores.

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