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La infancia en España sigue siendo la población con mayor riesgo de pobreza, pese a una ligera mejora

Así se desprende del informe La pobreza infantil en España. Análisis de la Encuesta de Condiciones de Vida con Enfoque de Infancia 2026 presentado este jueves por la Plataforma de Infancia

Los niños de familias inmigrantes, monoparentales y numerosas son los que presentan unas tasas más altas de riesgo de pobreza y exclusión social (tasa AROPE), según un estudio realizado por la Plataforma de Infancia (POI), red que aglutina a más de 70 organizaciones.

Así se desprende del informe La pobreza infantil en España. Análisis de la Encuesta de Condiciones de Vida con Enfoque de Infancia 2026 presentado este jueves por la Plataforma de Infancia, en el que analiza los últimos datos publicados por el Instituto Nacional de Estadística (INE).

En concreto, según los últimos datos, recogidos en el informe, la tasa de riesgo de pobreza y/o exclusión social (AROPE) en España muestra una «leve mejoría» para la infancia, situándose en el 33,2 % pero continúa siendo la más alta del conjunto de la población que también se reduce y se sitúa en un 25,5 %.

Durante una rueda de prensa, el director de la Plataforma de Infancia, Ricardo Ibarra, ha señalado que los datos mejoran pero no suficiente. «No hay que lanzarse a un triunfalismo», ha advertido, al tiempo que ha avisado de que, a este ritmo de reducción, España tardaría 12 años en alcanzar las cifras europeas actuales.

Los datos evidencian, según la POI, «una brecha estructural» entre la infancia y la población adulta y un problema «estructural» que solo se solucionará, según Ibarra, con «un cambio drástico, una política ambiciosa en vivienda y ayudas a la crianza».

Además, el informe pone de relieve que ha empeorado la situación de los hogares más vulnerables. En concreto, señala que los hogares monoparentales (con un solo progenitor, en su mayoría una mujer) son el único modelo familiar en el que ha aumentado el riesgo de pobreza, alcanzando una tasa AROPE del 50,8 % y una pobreza severa del 22,3 %.

En familias con más de tres hijos, la tasa crece en tres puntos hasta el 68,2 %, mientras que el 67,5 % de la infancia con madres o padres de origen extranjero se encuentra en riesgo de pobreza o exclusión social, con un aumento de 1,1 puntos respecto al año anterior.

Por grupos de edad dentro de la infancia, el mayor riesgo de pobreza y exclusión social se registra entre los adolescentes de 13 a 17 años. «Esto se debe a que las ayudas y recursos no van destinados a la adolescencia, están muy concentrados en la etapa de 0 a 3 años, la infancia adolescente es la gran olvidada», ha advertido la técnica de incidencia política de la Plataforma de Infancia, Débora Quiroga.

Tener hijos aumenta el riesgo de pobreza

Además, la experta ha añadido que «tener hijos dependientes aumenta riesgo de pobreza». Entre otros datos, el informe indica que en los hogares con presencia de infancia, la pobreza severa es prácticamente estructural y afecta al 10,3 %, uno de cada diez hogares, frente al 5,8 % de los hogares sin niños. También apunta que más de la mitad de los hogares con presencia de infancia, el 53 %, declara tener dificultades para llegar a fin de mes.

A su vez, precisa que la brecha de pobreza en hogares con infancia alcanza el 27,8 %, frente al 24,3 % de los hogares sin personas dependientes, es decir, que «las personas pobres que viven en hogares con presencia de infancia son más pobres y necesitarían, de media, 283 euros al mes para salir de la pobreza, mientras que en los hogares sin infancia tendría que aumentar en 247,5 euros mensuales sus ingresos para salir de la pobreza».

Por otro lado, el informe destaca el impacto creciente del coste de la vivienda y pone de relieve que en el quintil de renta más bajo, el 26,4 % de la infancia vive en hogares sobreendeudados por la vivienda. Este factor, según la POI, está modificando la distribución territorial de la pobreza ya que aumenta en áreas de densidad media (hasta el 38 %) y disminuye en grandes ciudades, lo que indica un desplazamiento de familias hacia zonas con vivienda más asequible, pero «con menos oportunidades laborales y mayores dificultades de movilidad».

Atendiendo a las diferencias por comunidades autónomas, el sociólogo Joffre López Oller ha apuntado que hay una «brecha muy clara entre las comunidades autónomas más pobres y las más ricas», con una diferencia de 25,3 puntos entre las regiones con mayor y menor tasa de pobreza infantil. En concreto, Murcia (40,2 %), Andalucía (39,3 %), Castilla-La Mancha (36,1 %) y la Comunidad Valenciana (36,1 %) son las que tienen mayores tasas de pobreza entre niñas y niños.

En este contexto, la Plataforma de Infancia pide crear una ayuda universal a la crianza; mejorar el acceso al Ingreso Mínimo Vital, el refuerzo del Complemento de Ayuda para la Infancia duplicando su cuantía y garantizando su alcance a la infancia de 6 a 17 años; medidas específicas para adolescentes y políticas que garanticen el acceso a una vivienda digna. Sobre este último punto, Ibarra ha indicado que topar el precio de la vivienda podría ser una medida «interesante» pero ha insistido en la necesidad de plantear medidas dirigidas a familias con niños.

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