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Manuel Martínez del Peral es el actual presidente del Colegio Oficial de Farmacéuticos de Madrid (COFM)Cedida

Entrevista al presidente del Colegio Oficial de Farmacéuticos de Madrid

Manuel Martínez del Peral: «Madrid debe liderar la farmacia española y poner su fuerza al servicio del sistema»​

El también candidato a las elecciones de este domingo analiza, en una entrevista a El Debate, la situación de la institución que se encuentra en un momento clave

«El colegio ha cambiado y se nota». Con estas palabras Manuel Martínez del Peral, presidente del Colegio Oficial de Farmacéuticos de Madrid (COFM) y candidato a las elecciones de este domingo, analiza, en una entrevista a El Debate, la situación de la institución en un momento clave.

Martínez del Peral defiende el papel clave de la farmacia en la resolución de los desabastecimientos de medicamentos y en la atención sanitaria de proximidad. Además, apuesta por ofrecer más competencias para el farmacéutico y reforzar la alianza con el médico.

–¿Cuáles son los puntos fuertes de su candidatura para seguir en el Colegio Oficial de Farmecéuticos de Madrid?

–Yo diría que el principal punto fuerte es la propia candidatura. Por un lado, contamos con la experiencia de 13 miembros que continúan en el equipo y que nos aportan el conocimiento necesario para afrontar y negociar los retos importantes que vienen en los próximos cuatro años. Y, por otro lado, incorporamos a nueve personas nuevas, con ideas renovadas, perfiles diferentes y un nivel muy alto, entre los que hay, por ejemplo, dos jefes de servicio del Servicio Madrileño de Salud.

Es una candidatura totalmente independiente, como ya lo fue hace cuatro años, y a todo esto se suma una ambición clara, la de seguir cambiando y mejorando las cosas para los farmacéuticos de Madrid.

–¿Qué busca potenciar en esta nueva etapa?

–Estamos ante cuatro años cruciales. Tenemos que consolidar todos los cambios que hemos hecho en el colegio, que no han sido superficiales. No hemos hecho solo una renovación estética, sino que hemos cambiado los cimientos de la organización: el organigrama, la forma de trabajar, los objetivos del equipo y los sistemas de incentivación. Hoy todo el mundo trabaja con metas claras y en una estructura más moderna, alineada con lo que debe ser una organización del siglo XXI.

A nivel externo, que es lo más importante, estamos ampliando el ámbito de actuación del farmacéutico. Un ejemplo muy claro es Prevecolon, donde por primera vez las farmacias de Madrid participan en una campaña de cribado sanitario y, además, de forma remunerada. Es un paso muy relevante.

También estamos desarrollando servicios en el entorno rural con el proyecto Pueblos con Vida. En municipios de menos de 2.500 habitantes hay unos 70 pueblos en la Comunidad de Madrid, con 50 farmacias y solo dos centros de salud. Esto demuestra que la farmacia es el profesional sanitario más cercano a la población en esas zonas.

En el ámbito urbano, el modelo de farmacia en España, con su capilaridad –prácticamente una farmacia cada 250 metros–, sigue siendo clave. Además, estamos trabajando en la continuidad asistencial, acercando el medicamento hospitalario a la farmacia comunitaria, siempre en colaboración con los farmacéuticos hospitalarios.

Hemos transformado el colegio. Una de las claves ha sido mejorar los servicios a los farmacéuticos, que es una de nuestras funciones principales

Otro punto importante será el desarrollo reglamentario de la ley. Aquí nos jugamos mucho, especialmente en atención farmacéutica domiciliaria, que debe ser un servicio sanitario de proximidad y no un simple sistema de reparto de medicamentos.

Y, por último, queremos consolidar los sistemas personalizados de dosificación, los conocidos pastilleros. En Collado Villalba ya estamos desarrollando un proyecto junto a servicios sociales para detectar situaciones de soledad y vulnerabilidad, haciendo un seguimiento semanal desde la farmacia.

–¿Qué ha hecho el colegio en estos años que no se hacía antes?

–Hemos transformado profundamente el colegio. Una de las claves ha sido mejorar los servicios a los farmacéuticos, que es una de nuestras funciones principales.

Por ejemplo, el servicio de información profesional, con unos 20 profesionales –la mayoría farmacéuticos–, da soporte diario a las farmacias ante cualquier duda. Hemos ampliado los horarios de atención de lunes a sábado y hasta la noche, algo que antes no existía.

En formación también hemos dado un salto muy importante. Hemos pasado de 49 sesiones formativas en 2022 a 96, lo que supone un incremento del 102 %. Y en número de profesionales formados hemos pasado de unos 4.600 en 2022 a más de 14.700 en 2025. Además, hemos reforzado mucho la formación online, sin descuidar la presencial.

Todo esto se enmarca en un plan estratégico que nos ha permitido mejorar la transparencia y la forma de trabajar. Hoy somos una organización que mide lo que hace y que rinde cuentas, lo que ha generado mayor confianza en las administraciones y otros actores del sistema sanitario.

También hemos mejorado la eficiencia, hasta el punto de devolver más de seis millones de euros a los colegiados, que es un objetivo claro: optimizar recursos y revertirlos en el propio colectivo.

A nivel externo, una demanda importante era el reconocimiento de la labor del farmacéutico. Hemos trabajado mucho en comunicación para poner en valor el trabajo de todos los ámbitos de la profesión: farmacia comunitaria, hospitalaria, análisis, radiofarmacia… Esto se refleja en un crecimiento muy importante en presencia mediática, pasando de 355 impactos en 2022 a más de 1.150 en 2025.

Además, hemos creado una estrategia de pacientes y un comité específico que nos permitirá incorporar su visión en esta nueva etapa.

–¿Qué cree que pasará en las elecciones?

–Esperamos que los farmacéuticos hayan percibido esa transformación. Es algo que nos transmiten de forma general. El colegio ha cambiado y se nota. No siempre es fácil trasladar todo el trabajo que se hace, pero creemos que en este caso sí ha llegado.

También hemos mejorado el día a día del farmacéutico, especialmente con herramientas digitales. La receta electrónica ha avanzado mucho y hemos desarrollado sistemas que permiten hacer gestiones con el colegio sin necesidad de desplazarse.

Nuestro mensaje es claro: hace cuatro años presentamos un programa, hemos cumplido más del 90% y ahora toca consolidar y seguir creciendo. Por eso confiamos en el respaldo de los colegiados.

–¿Cómo ve el futuro del colegio?

–El colegio debe aspirar a liderar la profesión farmacéutica, siempre desde la lealtad institucional y la colaboración con otros colegios y con el Consejo General.

Madrid tiene una capacidad de liderazgo importante y debemos ponerla al servicio de toda la profesión en España. Muchos de los proyectos que estamos desarrollando, como Pueblos con Vida, pueden ser útiles en otras comunidades, especialmente en aquellas con más presencia de farmacia rural.

El modelo farmacéutico español es, a mi juicio, uno de los mejores del mundo, porque prioriza el componente sanitario por encima del económico. Esa cercanía al paciente es lo que realmente percibe la población.

–¿Cuál es su visión sobre los medicamentos veterinarios?

–Estamos alineados con la estrategia europea para reforzar la seguridad en el uso de medicamentos, especialmente en relación con los antibióticos.

Defendemos un principio fundamental: quien prescribe no debe dispensar, porque existe un conflicto de interés. Esto es algo que está plenamente asumido en la sanidad humana y creemos que también debe aplicarse en el ámbito veterinario.

El 90 % de los desabastecimientos pueden resolverse gracias a la intervención del farmacéutico

Proponemos que la dispensación se realice en farmacias, con colaboración con clínicas veterinarias mediante depósitos y con integración de la receta electrónica veterinaria. Es cierto que estos cambios pueden generar tensiones iniciales, como problemas de abastecimiento, pero son situaciones que se irán resolviendo con adaptación y coordinación.

El objetivo es mantener un sistema basado en criterios sanitarios, no económicos.

–¿Qué ocurre con el desabastecimiento de medicamentos?

–Es un problema global que se ha convertido en estructural. Aunque ahora estamos en un momento algo más estable, sigue habiendo muchos casos. Factores como crisis internacionales o problemas en materias primas influyen directamente.

La realidad es que el 90 % de los desabastecimientos pueden resolverse gracias a la intervención del farmacéutico, mediante la sustitución por medicamentos equivalentes.

Por eso insistimos en que el farmacéutico debe tener capacidad de actuación y, sobre todo, en la importancia de la colaboración con el médico. Estamos trabajando en herramientas de comunicación directa entre ambos profesionales que permitirán resolver estos problemas de forma coordinada.

La clave es la continuidad asistencial: que el paciente no tenga que ir de un lado a otro buscando soluciones, sino que los profesionales trabajen juntos para dárselas.