Rose Docherty, de 75 años
Un tribunal tumba el caso contra una anciana provida detenida por conversar en una «zona de seguridad» próxima a un hospital
Docherty fue detenida en septiembre tras situarse cerca del Hospital Universitario Queen Elizabeth con un cartel en el que ofrecía hablar de forma voluntaria con quien lo deseara
La vida ha vuelto a ganar al a cultura de la muerte. Un juez en Glasgow ha archivado los cargos penales contra una mujer de 75 años que había sido arrestada por ofrecer conversaciones voluntarias en las inmediaciones de un hospital, donde se producen abortos, dentro de una llamada «zona de seguridad». La decisión supone un revés para la aplicación de esta normativa y ha sido interpretada como un respaldo a la libertad de expresión.
El fallo se conoció el lunes en el Tribunal del Sheriff de Glasgow, donde el juez Stuart Reid concluyó que no existía base legal suficiente para sostener las acusaciones contra Rose Docherty, una abuela cristiana que se convirtió en la primera persona procesada bajo la ley escocesa de 2024 sobre estas zonas.
Docherty fue detenida en septiembre tras situarse cerca del Hospital Universitario Queen Elizabeth con un cartel en el que ofrecía hablar de forma voluntaria con quien lo deseara. Según su defensa, no abordó a nadie directamente ni incurrió en conductas intimidatorias, obstructivas o de protesta.
El tribunal consideró que la Fiscalía no logró demostrar que hubiera influido en ninguna persona dentro del área protegida, un requisito clave del delito. De hecho, durante el proceso, el propio fiscal reconoció que aún no se había identificado a nadie que pudiera haber sido afectado por su comportamiento.
El juez determinó que los cargos no describían un delito reconocido por la legislación escocesa y decidió archivarlos, aunque dejó abierta la posibilidad de reabrir el caso si surgieran nuevas pruebas.
La defensa argumentó que el procedimiento vulneraba el derecho a la libertad de expresión, al no estar claramente definido ni sustentado en hechos concretos. Este planteamiento fue clave en la resolución.
Tras conocerse la decisión, Docherty afirmó que el caso demuestra que mantener conversaciones pacíficas en espacios públicos no debería ser motivo de sanción penal. También criticó el proceso judicial, que se prolongó durante meses, calificándolo como un castigo en sí mismo.
El caso ha generado debate tanto dentro como fuera del Reino Unido sobre el alcance de las «zonas de seguridad», que prohíben influir en personas que acuden a servicios de aborto dentro de un radio determinado alrededor de centros sanitarios.
Además, se ha señalado que la redacción de la ley podría dar lugar a interpretaciones amplias o ambiguas, lo que ha despertado inquietud entre juristas y organizaciones civiles.
La absolución de Docherty se produce en un contexto de creciente controversia sobre los límites entre el orden público y la libertad de expresión, especialmente en relación con este tipo de normativas.