Imagen de archivo de menores utilizando un teléfono móvil
Los padres de una niña que se suicidó impulsan en Italia una demanda para prohibir las redes a menores
La familia forma parte ahora de una iniciativa que ha llevado ante los tribunales a Meta –propietaria de Facebook e Instagram– y a TikTok
Los padres de una niña italiana de 12 años que se suicidó tras verse atrapada en una espiral de contenidos nocivos en internet se han sumado a la primera demanda colectiva impulsada en Italia para restringir el acceso de los menores de 14 años a las redes sociales.
Tal y como relatan desde The Times, Rossella Ugues, una estudiante de Asti, en el norte del país, pasó en pocos meses de ser una niña alegre, sociable y con buen sentido del humor a mostrar signos de aislamiento y depresión. Su muerte, ocurrida en febrero de 2024, llevó a sus padres a investigar la actividad digital de su hija y descubrir una realidad que desconocían.
Según relataron, la menor había descargado imágenes relacionadas con la muerte, escrito mensajes sobre el suicidio y creado una cuenta de Instagram bajo el nombre «Just a dead pers0n» («Solo una persona muerta»). También participaba en juegos en línea centrados en las inseguridades personales, donde los usuarios debían enumerar los aspectos de sí mismos que menos les gustaban. Entre ellos, Rossella señaló su risa, a pesar de que sus amigos solían elogiarla.
Cuando sus padres detectaron señales de autolesión buscaron ayuda profesional. Sin embargo, aseguran que las dificultades de la menor fueron interpretadas inicialmente como problemas habituales de la adolescencia. Meses después, la situación se agravó de forma irreversible.
La familia forma parte ahora de una iniciativa promovida por la organización italiana de padres Moige, que ha llevado ante los tribunales a Meta –propietaria de Facebook e Instagram– y a TikTok. El objetivo es exigir mayores controles para proteger a los menores frente a contenidos potencialmente dañinos y limitar el acceso a las plataformas antes de los 14 años.
La asociación denuncia el funcionamiento de algoritmos que, a su juicio, pueden exponer repetidamente a los adolescentes a material perjudicial relacionado con la ansiedad, la depresión o el suicidio. También reclama advertencias más visibles sobre contenidos sensibles y mecanismos de protección más eficaces.
Antonio Affinita, presidente de Moige, sostiene que las redes sociales generan dinámicas adictivas entre los menores mediante la búsqueda constante de recompensas asociadas a likes y notificaciones. Según explica, la organización pretende impulsar primero medidas cautelares para frenar estas prácticas y, posteriormente, promover una gran demanda colectiva para reclamar indemnizaciones destinadas a cubrir tratamientos psicológicos y otros daños sufridos por las familias.
Los expertos que respaldan la iniciativa recuerdan además que el cerebro humano continúa desarrollándose durante la juventud, lo que incrementa la vulnerabilidad de niños y adolescentes frente a determinados estímulos digitales.
Por su parte, Meta y TikTok rechazan las acusaciones. Ambas compañías aseguran que han reforzado sus herramientas de seguridad, eliminan contenidos dañinos y ofrecen recursos para que los padres supervisen la actividad de sus hijos. Sin embargo, los impulsores de la demanda consideran insuficientes estas medidas.
La primera vista judicial está prevista para noviembre en un tribunal de Milán. Mientras tanto, la madre de Rossella insiste en que la experiencia de su familia demuestra la necesidad de establecer límites más estrictos. A su juicio, las redes sociales pueden convertirse en un entorno extremadamente peligroso para menores que aún no cuentan con la madurez suficiente para enfrentarse a determinados contenidos.