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Crecida del Ebro a su paso por Zaragoza

Crecida del Ebro a su paso por ZaragozaEuropa Press

La Confederación del Ebro mantiene la vigilancia sobre los ríos ante posibles crecidas

La CHE no descarta que, en algunos casos puntuales, las avenidas puedan alcanzar una magnitud extraordinaria en aquellos puntos donde las precipitaciones sean más intensas y persistentes

La Confederación Hidrográfica del Ebro (CHE) mantiene la vigilancia sobre los ríos de la cuenca debido a la persistencia de los avisos por precipitaciones intensas y la posibilidad de crecidas en varios afluentes, tanto en la margen izquierda como en la derecha, que afectan a las comunidades de Castilla-La Mancha, Navarra, Aragón y Cataluña.

El organismo de cuenca alertó durante el fin de semana que las lluvias podrían provocar crecidas súbitas de gran magnitud en barrancos y cauces menores situados en el norte de Guadalajara, Navarra, Aragón y Cataluña. Estas subidas repentinas del caudal podrían ocasionar incidencias a nivel local en estos cursos fluviales de pequeña dimensión.

Además, durante la jornada de este lunes, se mantiene especial atención sobre los ríos Aragón, Gállego, Cinca, Ésera, Noguera Ribagorzana, Noguera Pallaresa, Segre, Alcanadre, Vero y Arbas, todos ellos en la margen izquierda, donde se prevén crecidas ordinarias o cercanas al nivel de máxima crecida ordinaria.

Desde la CHE no descartan que, en algunos casos puntuales, las avenidas puedan alcanzar una magnitud extraordinaria en aquellos puntos donde las precipitaciones sean más intensas y persistentes.

Por su parte, los grandes embalses del Pirineo ejercerán un papel clave en la laminación de las crecidas, atenuando los caudales que podrían llegar a los tramos más bajos de los ríos pirenaicos.

Entre los cauces que requieren un seguimiento especial se encuentra el río Gállego, donde los embalses de Búbal y Lanuza, situados en la parte alta del curso, podrían no ser suficientes para regular las aportaciones generadas aguas abajo, según el organismo de cuenca.

En la margen derecha del Ebro, también se prevén crecidas en los afluentes de La Rioja y Aragón, aunque con menor intensidad que en la margen izquierda. No obstante, se vigila con especial atención el comportamiento de los ríos Mesa y Piedra, cuyos acuíferos se encuentran muy recargados y que, ante precipitaciones moderadas, pueden generar caudales elevados capaces de provocar incidencias en sus tramos bajos.

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