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La Tierra, vista desde el espacio

La Tierra, vista desde el espacio

Estados Unidos estaría «absorbiendo» una parte de la atmósfera gracias a una práctica milenaria

Se trata de una maquinaria móvil remolcada por tractores, que procesa directamente los residuos vegetales en el campo

Actualmente, la atmósfera terrestre contienen un promedio de 416 partes por millón de dióxido de carbono (CO₂) según los últimos datos de Statista. Gran parte de esta cifra es consecuencia de la actividad humana, cuya influencia ha provocado que la concentración de CO₂ atmosférico crezca en un 50 % desde el inicio de la era industrial. De hecho, solamente en 2024, las emisiones globales de dióxido de carbono alcanzaron un nuevo récord de 37,8 gigatoneladas, aumentado casi un 1 % desde el año anterior.

En este contexto, cobra especial protagonismo las distintas técnicas e iniciativas orientadas a reducir la presencia de CO₂ en la atmósfera terrestre. Destaca la absorción de dióxido de carbono, fundamental para mitigar los efectos de un posible cambio climático. Esta técnica se refiere a la captura y almacenamiento de este gas, reduciendo su concentración en la atmósfera y así minimizando el calentamiento global. Este proceso puede ocurrir de forma natural, como en los océanos y los bosques, o a través de tecnologías desarrolladas por el ser humano, como la captura y almacenamiento de CO₂ en procesos industriales.

Uno de los países que más en práctica ha puesto este proceso de «absorción» es Estados Unidos, que ha utilizado una innovadora tecnología que ha revolucionado la lucha contra el cambio climático al capturar dióxido de carbono (CO₂) de la atmósfera. Esta solución milenaria, inspirada en prácticas agrícolas antiguas como la producción de biochar –o biocarbón–, está permitiendo absorber hasta 2.000 millones de toneladas de CO₂ cada año.

Imagen del planeta Tierra

Imagen del planeta Tierra

El método, impulsado por empresas como Applied Carbon, consiste en convertir residuos agrícolas en una forma estable de carbono a través de un proceso que es capaz de descomponer materia orgánica sin la necesidad de oxígeno. Como resultado, se forma este material similar al carbón vegetal, el cual puede almacenarse bajo tierra de forma segura durante miles de años. Por lo tanto, el carbono capturado no regresa a la atmósfera, modificando el ciclo natural de emisiones.

Lo que más sorprende de esta iniciativa es que no se trata de una infraestructura gigantesca ni de una tecnología invasiva. La clave está en el uso de maquinaria móvil de aspecto futurista, remolcada por tractores, que procesa directamente los residuos vegetales en el campo. Estos residuos son modificados y transformados en biochar para ser posteriormente enterrados. A esto hay que añadir que parte del dióxido de carbono generado en el proceso sirve para 'alimentar' a la máquina, haciendo que esto sea un proceso prácticamente autosuficiente.

Atmósfera terrestre

Atmósfera terrestreAlexander Gerst

A pesar de que la cifra de 2.000 millones de toneladas representa una porción muy reducida del total de emisiones globales anuales, se trata de una de las tecnologías más prometedoras en la lucha contra el calentamiento global.

Además de su potencial medioambiental, el proceso tiene beneficios colaterales para la agricultura. El biochar mejora la fertilidad del suelo, retiene agua, reduce las emisiones de gases de efecto invernadero y favorece la actividad microbiana, entre otros beneficios.

Por lo tanto, en un contexto en el que el planeta necesita de soluciones urgentes para hacer frente a la crisis climática, la puesta en marcha de técnicas ancestrales como esta demuestra que la clave del futuro está, curiosamente, en el pasado.

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