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Presa de Artikutza, en Baracaldo

Presa de Artikutza, en San SebastiánEFE

País Vasco derribará la presa más grande intervenida en Europa en nombre de la «recuperación medioambiental»

La instalación, dependiente del ayuntamiento de San Sebastián, está en desuso desde el año 1992, cuando cesó el suministro de agua a la ciudad vasca

Con más de 1.200 repartidas por todas las cuencas, España es el país de Europa que cuenta con un mayor número de grandes presas, aquellas cuya pared supera los 15 metros de altura. En total, nuestro país tiene casi 30.000 barreras en sus ríos, según el proyecto científico internacional AMBER, aunque se cree que la cifra total pueda ser de cerca de 171.203.

Muchas de estas infraestructuras hídricas son azudes, unas construcciones en las que, a diferencia de las presas, el agua rebosa por encima. Esto se utilizaba fundamentalmente para facilitar el desvío de parte del caudal para riego y otros usos, como es el caso de molinos harineros o antiguas minicentrales hidroeléctricas.

Por ello, desde hace unos años se ha comenzado a desmantelar muchas de estas barreras, en especial aquellas que están ya en desuso, para facilitar que el agua fluya retirando estos obstáculos y que la vegetación y la fauna se recupere en algunos lugares.

Según los últimos datos facilitados por el Gobierno, España demolió o retiró 328 «barreras transversales» o infraestructuras hídricas que se consideraban «sin uso» y que representaban obstáculos para la circulación del agua en 33 provincias de España entre 2018 y 2022.

Una que se sumará pronto será la de Enobieta/Artikutza, que el Ayuntamiento de San Sebastián (Guipúzcoa) ya ha decidido que retirará en los próximos meses. Se trata, de hecho, de la presa más grande intervenida en toda Europa. Según el alcalde, Eneko Goia —del PNV—, «forma parte de la recuperación medioambiental de este entorno natural una vez que el embalse ha perdido toda su función como punto de abastecimiento de agua de la ciudad».

El de Artikutza fue la principal fuente de abastecimiento de agua del municipio de San Sebastián de 1960 a 1976, año en el que la entrada en servicio del embalse de Añarbe hizo que fuera quedando en desuso. En 1992 se cesó definitivamente el suministro de agua desde ese punto, de manera que el embalse ya no acumula agua desde hace años.

Fue en 2022 cuando se acordó demoler parcialmente la presa después de haber estudiado distintas alternativas y teniendo en cuenta la importancia medioambiental y de biodiversidad del entorno. La actuación, que contará con un presupuesto base de licitación de 1.599.389 euros, contempla un plazo de ejecución estimado en siete meses.

La ejecución de estas intervenciones está respaldada por el Real Decreto Legislativo 1/2001, que permite el desmantelamiento de obras o instalaciones en el dominio público hidráulico que no tienen ningún uso, con el fin de restaurar el estado original por razones ambientales y de seguridad.

El desmán ibérico (Galemys pyrenaicus), también conocido como el ornitorrinco español, tiene en esta cuenca hidrográfica una pequeña población, por lo que ha sido el impulso para que la presa se derribe y dé un empujón a la extensión de esta especie exclusiva de la Península que encara ya su extinción.

Según los expertos, la creación de barreras artificiales en los ríos, como presas o azudes, ha frenado el crecimiento de las poblaciones de estos animales, así como la presencia del visón americano, que compite con ellos en la búsqueda de recursos.

¿Navarra o Guipúzcoa?

Aunque Artikutza se encuentra en territorio navarro, su historia está íntimamente ligada a San Sebastián. Tal y como relata a Efe Iñigo García, concejal de Medio Ambiente del Ayuntamiento donostiarra, todo comenzó en 1919, cuando el Consistorio adquirió unos terrenos en el norte de Navarra, junto a la población de Artikutza, con el objetivo de construir un embalse que garantizara el suministro de agua a la ciudad costera.

Sin embargo, la presa nunca llegó a operar a pleno rendimiento. En 1948, se identificaron problemas geológicos que limitaron su capacidad de llenado a cerca de la mitad del volumen inicialmente previsto. A pesar de estas limitaciones, el embalse de Artikutza se convirtió en la principal fuente de abastecimiento de agua para San Sebastián entre 1960 y 1976. Fue entonces cuando entró en funcionamiento el embalse de Añarbe, aguas abajo, con una capacidad mucho mayor, concebido para responder al crecimiento poblacional de la capital guipuzcoana.

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