Residentes regresan a sus hogares dañados tras las graves inundaciones provocadas por el tifón Kalmaegi en la provincia de Cebú
Aumentan a 114 los muertos por el tifón Kalmaegi en Filipinas, que decreta la calamidad nacional
La provincia de Cebú ha resultado ser la más golpeada por el temporal, concentrando 71 fallecidos, 69 personas heridas y 65 desaparecidos
Al menos 114 personas han perdido la vida y otras 127 permanecen desaparecidas tras el paso del tifón Kalmaegi por Filipinas, según el último recuento oficial publicado este jueves por la mañana. Las intensas lluvias e inundaciones provocadas por el fenómeno meteorológico han llevado al presidente del país, Ferdinand Marcos Jr., a declarar el estado de calamidad nacional.
El portavoz adjunto de la Oficina de Defensa Civil, Diego Mariano, confirmó el balance en declaraciones recogidas por la cadena filipina GMA, precisando además que se han registrado 82 heridos como consecuencia del tifón, al que se conoce localmente con el nombre de Tino.
La provincia de Cebú ha resultado ser la más golpeada por el temporal, concentrando 71 fallecidos, 69 personas heridas y 65 desaparecidos. No obstante, también se han registrado numerosas víctimas mortales en otras zonas del país, como Negros Occidental, Negros Oriental y Agusan del Sur, todas ellas duramente afectadas por las crecidas de los ríos y los deslizamientos de tierra.
Como resultado del paso de Kalmaegi, aproximadamente 1,4 millones de hogares se han quedado sin suministro eléctrico. Según las estimaciones del Departamento de Energía, esta interrupción afecta potencialmente a cerca de siete millones de personas.
Ante la magnitud del desastre, el presidente Ferdinand Marcos Jr. ha firmado la declaración del estado de calamidad en todo el país. Esta decisión, explicó el mandatario, se toma no solo por los daños ocasionados por Tino, sino también en previsión del impacto de la tormenta tropical Fung Wong –llamada Uwan en Filipinas–, cuya entrada en el área de responsabilidad filipina se prevé entre la noche del viernes y la madrugada del sábado.
«Habrá unas diez regiones, entre diez y doce, que se verán afectadas. Por lo tanto, dada la magnitud y el alcance, se trata de una calamidad nacional (...), lo que nos da un acceso más rápido a algunos de los fondos de emergencia», afirmó Marcos, según declaraciones recogidas por la misma cadena televisiva. Con este paso, el Gobierno busca agilizar la movilización de recursos para responder con mayor eficacia a las necesidades de las poblaciones damnificadas y anticipar el posible impacto del nuevo fenómeno atmosférico que se avecina.
La población filipina, habituada a enfrentarse cada año a una media de una veintena de ciclones, afronta nuevamente una situación crítica, con comunidades enteras anegadas, infraestructuras dañadas y familias desplazadas que requieren asistencia inmediata. La declaración de calamidad nacional permite además la congelación de precios en productos básicos y facilita la intervención directa de las autoridades en zonas de difícil acceso, especialmente en los archipiélagos más remotos.
Queda por ver cómo evoluciona la situación meteorológica en las próximas horas y si Uwan agravará aún más una crisis humanitaria que ya se cuenta entre las más severas de los últimos años en el país. Entretanto, las labores de búsqueda y rescate continúan, mientras crece la presión sobre el Gobierno para garantizar una respuesta rápida, coordinada y suficiente.