Contaminación en la ciudad de Pekín
Pekín, símbolo de la contaminación durante décadas, ahora respira mejor que Madrid
La mejora en la capital china se produce tras varios años de refuerzo de las políticas de reducción de contaminantes
En el año 2025, Pekín registró sus mejores niveles de calidad del aire desde que existen mediciones. De acuerdo con la información publicada por el Centro de Divulgación de Protección Ecológica y Medioambiental de la ciudad, la concentración media anual de partículas finas PM2,5 se situó en 27 microgramos por metro cúbico, lo que supone un descenso interanual del 11,5 % y la primera vez que este indicador cae por debajo del umbral de 30 microgramos desde el inicio de los registros.
Estos datos llegan tras las distintas medidas promovidas por el Ejecutivo chino, las cuáles han conseguido reducir de forma significativa la concentración de contaminantes atmosféricos y cumplir plenamente los estándares nacionales, según datos difundidos este domingo por las autoridades medioambientales de la capital china.
Por lo tanto, estas últimas cifras reflejan una mejora sostenida a lo largo de la última década. En comparación con 2013, cuando la concentración media anual de PM2,5 alcanzaba los 89,5 microgramos por metro cúbico, la reducción acumulada ronda el 70 %, según las mismas fuentes oficiales.
En líneas generales, la ciudad contabilizó 311 días con buena o excelente calidad del aire, 21 más que el año anterior, lo que elevó este porcentaje hasta el 85,2 %, el nivel más alto desde que comenzaron las mediciones. Durante todo el año se registró un solo día de contaminación grave, el menor número hasta la fecha.
Las autoridades municipales atribuyen estos resultados a medidas sostenidas de control de emisiones y a la cooperación regional contra la contaminación atmosférica, y señalan que el control de las partículas finas seguirá siendo el eje de la política ambiental de la capital.
La mejora en la capital se produce tras varios años de refuerzo de las políticas de reducción de contaminantes, que incluyen la ampliación de zonas verdes, la promoción del transporte eléctrico y los objetivos nacionales de transición hacia un modelo de desarrollo con menores emisiones.
En los últimos años, China, el mayor emisor de gases de efecto invernadero del mundo, ha redoblado sus esfuerzos por mejorar los niveles de dióxido de carbono, la limpieza del aire y el mantenimiento de la biodiversidad.
La ciudad de Madrid, al límite
Al igual que Pekín –una de las ciudades más contaminantes de la última década– continúa mejorando sus estadísticas, la capital española se encuentra ahora mismo en una situación similar. Por cuarto año consecutivo Madrid consiguió no rebasar los umbrales de dióxido de nitrógeno, que en la actualidad no superan los 31 microgramos por metro cúbico (g/m3), mientras que el valor límite establecido por la Estrategia de Sostenibilidad Ambiental Madrid 360 se fija en 40. Por su parte, la OMS señala que para una adecuada protección de la salud humana lo ideal son 10 microgramos.
Y es que a pesar de que Madrid ha infringido la directiva europea desde 2010 a 2021, la realidad es que la calidad del aire de la capital española ha experimentado una mejora notable en los últimos años.