Halophila stipulacea
Detectan por vez primera en España una planta marina invasora del mar Rojo que podría desplazar a especies autóctonas
Los investigadores apuntan al aumento de la temperatura del Mediterráneo como uno de los factores clave que podrían estar facilitando la llegada y asentamiento de especies tropicales
La globalización ha facilitado muchos aspectos de la vida cotidiana, desde la posibilidad de viajar con mayor facilidad hasta el intercambio cultural entre países. Conocer nuevas realidades, gastronomías o formas de vida es hoy más accesible que nunca. Sin embargo, este fenómeno también tiene efectos menos visibles y, en algunos casos, perjudiciales, especialmente en el ámbito medioambiental.
Uno de los impactos más relevantes es la introducción de especies de un lugar del planeta en ecosistemas donde no existían previamente. Estos desplazamientos, muchas veces ligados al transporte de mercancías o al turismo, pueden provocar que ciertos organismos se establezcan en nuevos entornos y acaben alterando el equilibrio natural. Cuando esto ocurre, se convierten en especies invasoras, con consecuencias potencialmente graves para la biodiversidad.
En España se han identificado más de 1.200 especies no nativas establecidas en nuestro país, con un catálogo oficial que recoge cerca de 200 especies exóticas invasoras de alta peligrosidad, que incluye plantas, vertebrados e invertebrados.
Una lista que no para de crecer debido a esa globalización que hemos mencionado, y un ejemplo es el hallazgo reciente en España. Y es que se ha identificado por primera vez en aguas nacionales la presencia de una especie tropical, Halophila stipulacea, originaria del mar Rojo, el golfo Pérsico y el océano Índico.
Llegó al mar Mediterráneo con la apertura del canal de Suez en el siglo XIX y se ha ido expandiendo gradualmente hacia el oeste, pero nunca había llegado a la parte más occidental que ocupa España. En concreto, el hallazgo se ha producido en la bahía de Palma, en Mallorca, y esta aparición podría deberse al aumento de la temperatura del mar, tal y como advierten los investigadores. Este incremento está facilitando la llegada de especies tropicales a las aguas mediterráneas.
El hallazgo se llevó a cabo por un equipo científico del Instituto Mediterráneo de Estudios Avanzados, junto a investigadores del Centro de Estudios Avanzados de Blanes y del Centro Balear de Biología Aplicada. Se trata de un descubrimiento relevante, ya que constituye la primera vez que esta especie se documenta en España y marca, además, su presencia más occidental dentro del mar Mediterráneo.
Halophila stipulacea es una fanerógama marina propia de aguas cálidas que ya forma poblaciones consolidadas en el Mediterráneo oriental, mientras que en otros puntos del planeta, como el Caribe, su expansión ha sido aún más rápida y extensa.
La primera pista de su presencia en Baleares se detectó en octubre de 2023, cuando especialistas localizaron pequeños parches a unos tres kilómetros del puerto de Palma. A partir de ese momento, se llevaron a cabo diversas inmersiones y estudios submarinos que permitieron confirmar la existencia de colonias asentadas sobre fondos arenosos.
El descubrimiento fue posteriormente analizado y recogido en un estudio publicado en la revista científica Mediterranean Marine Science, lo que refuerza la importancia del hallazgo dentro de la comunidad científica.
Los investigadores apuntan al aumento de la temperatura del Mediterráneo como uno de los factores clave que podrían estar facilitando la llegada y asentamiento de especies tropicales. En los últimos años, se han registrado episodios con temperaturas del agua cercanas a los 30 ºC, condiciones especialmente favorables para el desarrollo de esta planta.
Además, la cercanía de las colonias detectadas a zonas portuarias sugiere que el tráfico marítimo podría haber contribuido a su dispersión. Elementos como las anclas, el agua de lastre o incluso los cascos de los barcos son vías habituales de transporte involuntario de especies.
Riesgos para los ecosistemas marinos
El impacto que pueda tener Halophila stipulacea dependerá en gran medida de su capacidad de expansión en los próximos años. En entornos ya degradados podría incluso aportar cierta complejidad al fondo marino, pero también existe el riesgo de que compita con especies autóctonas clave.
Entre las más sensibles se encuentran Posidonia oceanica y Cymodocea nodosa, cuyas praderas desempeñan funciones esenciales: sirven de refugio para numerosas especies, contribuyen a la biodiversidad y actúan como importantes sumideros de carbono.
Los científicos subrayan la importancia de detectar este tipo de especies en fases tempranas, ya que permite analizar su comportamiento y anticipar posibles impactos. En la actualidad, se están llevando a cabo nuevos seguimientos para comprobar si la planta continúa expandiéndose, cómo interactúa con el ecosistema y qué papel podrían desempeñar factores como los peces herbívoros en su control.
Más allá del caso concreto de Baleares, este descubrimiento refleja una tendencia más amplia: la transformación progresiva del Mediterráneo. El aumento de las temperaturas y la intensa actividad marítima están favoreciendo la llegada de especies tropicales, lo que podría alterar de forma significativa la composición y el equilibrio de los ecosistemas marinos en las próximas décadas.