Ejemplo de árbol líquido en las calles de una ciudad
Qué es un ‘árbol líquido’, el invento que purifica el aire de las ciudades y que equivale a 30 árboles
El propósito no es sustituirlos por los naturales, sino utilizarlos en aquellos lugares en los que no se pueden plantar o no sobrevivirían debido a la contaminación
En los últimos tiempos, las ciudades se han lanzado a plantar árboles en sus calles para hacerlas más agradables, así como para intentar reducir el llamado efecto 'isla de calor', perceptible especialmente cuando las temperaturas son muy altas. Aquellas que están altamente contaminadas también mejoran su calidad del aire con más vegetación, ya que los árboles son capaces de absorber dióxido de carbono (CO2) de la atmósfera a través de la fotosíntesis.
No obstante, existen zonas de las ciudades en las que no es posible plantar árboles debido a motivos estructurales, por lo que los científicos han encontrado alternativas para poder implementar estos beneficios en aquellos lugares donde la vegetación no puede abrirse camino.
Se trata del llamado Liquid 3 o «árbol líquido», un innovador sistema de fotobiorreactor de energía limpia concebido para suplir la función de los árboles en entornos urbanos con altos niveles de contaminación, especialmente en aquellos lugares donde no resulta posible plantar ni mantener vegetación natural.
El proyecto fue desarrollado por el Instituto de Investigación Multidisciplinaria de la Universidad de Belgrado, en Serbia. Además, el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo lo ha reconocido como una solución «innovadora» dentro del ámbito del desarrollo urbano climáticamente inteligente, en el marco de una iniciativa llevada a cabo junto al Ministerio de Protección Ambiental de Serbia y el municipio de Stari Grad.
Se trata de un fotobiorreactor de algas que funciona mediante energía solar, gracias a la incorporación de paneles que alimentan todo el sistema. Su diseño integra un tanque de vidrio dentro de una estructura urbana que también sirve como banco y ofrece servicios adicionales, como puertos de carga para dispositivos electrónicos.
Como en otros sistemas de este tipo, el aire es aspirado mediante una bomba y dirigido hacia las microalgas, que lo procesan y liberan oxígeno como subproducto. Además, este biorreactor es capaz de filtrar contaminantes, incluidos metales pesados presentes en el aire, y cuenta con un sistema de regulación térmica que protege a las microalgas frente a condiciones climáticas extremas.
Su creador, el doctor Ivan Spasojevic, impulsó su instalación en Belgrado motivado por los elevados niveles de contaminación que afectan a la ciudad. Y es que, según los cálculos, es de 10 a 50 veces más eficiente que un árbol, aunque la intención no sea sustituirlos, sino utilizarlos en los lugares en los que no se pueden plantar o estos no sobrevivirían debido a los altos niveles de contaminación.
Este invento, además, no requiere un mantenimiento especial: basta con retirar la biomasa creada por la división de las algas, que puede ser utilizada como fertilizante.
En España, ciudades como Pozuelo de Alarcón (Madrid) ya instalaron árboles líquidos hace un par de años, argumentando que cada uno de ellos equivale a la función de reducción de huella de carbono que realizarían 30 árboles de 10 años. Con este tipo de iniciativas, las ciudades intentan reducir sus niveles de contaminación para hacer de ellas unos entornos más habitables.