ChatGPT
El gobierno de EE.UU. pone freno a OpenAI y decidirá quién accede a sus nuevos modelos
La empresa creadora de ChatGPT señaló que ha abierto los nuevos y potentes modelos a un pequeño grupo de socios de confianza
La empresa de inteligencia artificial (IA) OpenAI ha presentado sus nuevos modelos GPT-5.6 Sol, Terra y Luna, pero dio acceso únicamente a socios aprobados por el Gobierno de EE.UU. mientras colabora con este en un régimen de procedimiento para futuros lanzamientos de modelos de IA.
OpenAI, en un comunicado difundido este viernes, se posicionó en contra de que el «acceso gubernamental deba convertirse en el modo por defecto a largo plazo» porque «priva de las mejores herramientas a usuarios, desarrolladores, empresas, ciberdefensores y socios globales», pero justificó los límites como la «vía» para ampliar el acceso público.
OpenAI se posicionó en contra de que el «acceso gubernamental deba convertirse en el modo por defecto a largo plazo»
La empresa creadora de ChatGPT señaló que ha abierto los nuevos y potentes modelos a «un pequeño grupo de socios de confianza cuya participación ha sido compartida con el gobierno, antes de un lanzamiento más amplio», a «petición» de Washington, y espera abrirlos al público en las «próximas semanas».
OpenAI no divulgó información
«Estamos dando este paso a corto plazo porque creemos que es la vía más sólida para una disponibilidad amplia en las próximas semanas, mientras trabajamos con la Administración para desarrollar el marco de la ciberorden ejecutiva y un proceso repetible para futuros lanzamientos de modelos», abundó.
La firma dirigida por Sam Altman explicó que GPT-5.6 Sol es su modelo más potente hasta la fecha, sobre todo en ciberseguridad, y sus capacidades como agente son también mejores para trabajo relacionado con el código y la biología.
Recientemente, el presidente de EE.UU., Donald Trump, firmó una orden ejecutiva orientada a la ciberseguridad y la supervisión de modelos de IA, modificando el enfoque desregulado que su administración había mantenido previamente.
Según la nueva orden, las empresas tecnológicas conceden voluntariamente al Gobierno de EE.UU. un plazo de hasta 30 días para revisar aquellos nuevos modelos de IA considerados «fronterizos» o disruptivos", antes de su lanzamiento al público.