Fundado en 1910
El próximo consejero delegado de Apple, John Ternus, pasea por la sede de Apple con Tim Cook.

El nuevo consejero delegado de Apple, John Ternus, pasea por la sede de Apple con Tim CookApple

El futuro de Cupertino

Apple cambia de era: Ternus releva a Cook al frente de una Apple de 4,5 billones ante el reto de la IA

John Ternus asume este 1 de septiembre el mando de Apple tras 15 años de Tim Cook. Hereda una compañía más rica y rentable que nunca, pero con la urgencia de decidir cuánto arriesgar para no perder la carrera de la inteligencia artificial

Hoy, 1 de septiembre, Apple cambia de rostro en su despacho principal. Tim Cook deja el cargo de consejero delegado después de casi 15 años al frente y entrega el mando a John Ternus, hasta ahora vicepresidente sénior de Ingeniería de Hardware. No será una retirada completa, ya que Cook pasa a ejercer como presidente ejecutivo del consejo, con funciones de representación institucional y una presencia relevante en la relación de la compañía con reguladores y gobiernos. Pero el relevo sitúa por primera vez desde 2011 a otra persona al frente de la empresa más valiosa del mundo.

La fecha tiene además un valor simbólico. Ternus estrena cargo apenas ocho días antes de que Apple celebre su tradicional cita de septiembre para presentar su nueva generación de productos. El primer gran escaparate del nuevo consejero delegado llegará, por tanto, antes de que tenga tiempo de alterar la maquinaria de una compañía diseñada para convertir cada lanzamiento en un acontecimiento global.

Cook deja una Apple difícil de igualar en términos financieros. Cuando sucedió a Steve Jobs, en agosto de 2011, la capitalización bursátil de la empresa rondaba los 350.000 millones de dólares. Quince años después, se mueve en torno a los 4,5 billones. En ese mismo periodo, los ingresos anuales han pasado de 108.000 millones a más de 416.000 millones de dólares en el ejercicio fiscal de 2025. Apple también ha superado los 2.500 millones de dispositivos activos y su negocio de Servicios (iCloud, Apple Music, Apple TV+, Apple Pay o la App Store) se ha convertido en una división de más de 100.000 millones anuales.

Cook deja una Apple difícil de igualar en términos financieros

Estas cifras son el retrato de una empresa que Cook hizo menos dependiente de un único producto, aunque el iPhone siga siendo su gran locomotora, y extraordinariamente rentable. La última cuenta trimestral de su etapa dejó ingresos de 109.400 millones de dólares, un 16 % más que un año antes, y un beneficio por acción de 2,02 dólares, un 29 % superior. iPhone, Mac y Servicios marcaron máximos trimestrales, mientras Servicios aportó 30.700 millones, cerca de tres de cada diez dólares facturados.

El gestor que hizo gigante a Apple

El legado de Cook ha sido el de convertir la intuición de Steve Jobs en una estructura industrial y comercial casi imposible de replicar. Especialista en operaciones y cadena de suministro, llegó a Apple en 1998, en los años en que la compañía trataba de salir de su crisis, y ayudó a levantar una red de proveedores y ensambladores que redujo inventarios, afinó márgenes y aseguró una producción mundial a gran escala.

Trump junto al presidente de Apple, Tim Cook

Trump junto al presidente de Apple, Tim Cook

Con Cook, Apple estrenó categorías como el Apple Watch, los AirPods y Apple Vision Pro; reforzó el ecosistema de servicios y culminó uno de sus movimientos tecnológicos más importantes como fue la transición de los Mac a procesadores diseñados por la propia compañía. Esa apuesta por Apple Silicon permitió a la empresa controlar una parte esencial de sus productos y elevar rendimiento y eficiencia energética.

Con Cook, Apple estrenó categorías como el Apple Watch, los AirPods y Apple Vision Pro

También consolidó otros rasgos que hoy forman parte de la identidad corporativa con la privacidad como elemento diferencial, el énfasis en accesibilidad y una política ambiental que, según Apple, ha reducido más del 60 % su huella de carbono respecto a 2015, pese a que sus ingresos casi se duplicaron durante ese periodo.

El reto de Cook fue hacer crecer a Apple sin romperla. El de Ternus será demostrar que puede volver a sorprender.

Ternus, el ingeniero del producto

John Ternus tiene 50 años, se incorporó a Apple en 2001 y trabajó inicialmente en el equipo de diseño de producto. En 2013 se convirtió en vicepresidente de Ingeniería de Hardware y desde 2021 forma parte del equipo ejecutivo como máximo responsable de esta área. Su trayectoria atraviesa buena parte de los productos que explican el presente de Apple, como los iPhone, iPad, Mac, Apple Watch y AirPods.

Su perfil apunta a una Apple con el producto en el centro. Ternus ha tenido un papel destacado en la recuperación comercial y tecnológica del Mac, particularmente a partir de los chips propios, y ha ido ganando visibilidad pública en los últimos años. Apple, que protege con celo a sus directivos, le dio protagonismo en las presentaciones y ante la prensa, una señal de que la sucesión llevaba tiempo preparándose.

El nuevo consejero delegado recibe, por tanto, una empresa saneada, con caja, márgenes y una comunidad de usuarios enorme. Pero también hereda la principal duda que pesa sobre Apple: si su actual prudencia en inteligencia artificial será suficiente en un mercado que avanza a una velocidad inédita.

La factura de la IA

Apple ha optado hasta ahora por incorporar la IA como una capa integrada en sus dispositivos y servicios, con especial cuidado por el procesamiento local y la privacidad. Sin embargo, sus competidores han convertido la inteligencia artificial generativa en una carrera de gasto gigantesco con modelos fundacionales, centros de datos, chips, talento y acuerdos multimillonarios.

La comparación con Nvidia es inevitable. Mientras Apple domina el extremo de consumo, el dispositivo desde el que millones de personas acceden a la tecnología, Nvidia se ha consolidado como el gran proveedor de la infraestructura necesaria para entrenar y operar modelos de IA. Y Google, Microsoft, OpenAI o Meta compiten por el software, los asistentes y los servicios que aspiran a mediar la relación diaria de los usuarios con sus dispositivos.

El problema para Apple es que Siri, pese a haber introducido el asistente de voz en el mercado de masas en 2011, no se ha convertido todavía en un agente capaz de ejecutar tareas complejas con autonomía. La compañía cerró en enero un acuerdo con Google para utilizar Gemini en la mejora de Siri, un movimiento que evidencia la urgencia de reforzar su propuesta, pero también abre la cuestión de hasta qué punto Apple dependerá de tecnología ajena.

La incógnita para Ternus es si puede mantener la disciplina de Cook, apoyarse en alianzas y convertir la IA en otra función del ecosistema Apple. O puede elevar el gasto en investigación, construir infraestructura propia y aprovechar su músculo para adquirir tecnología y talento.

Apple no necesita demostrar que sabe fabricar productos rentables. Lo que el mercado observará desde este 1 de septiembre es si aún conserva la capacidad de inventar la siguiente categoría indispensable. Ternus tiene ocho días para salir al escenario. La verdadera prueba, sin embargo, acaba de empezar.

Temas

comentarios
tracking

Compartir

Herramientas