Conejo híbrido que destroza las cosechas

Conejo que destroza las cosechasASAJA

Emergencia por el conejo gigante que asola los cultivos: «Causará un daño sin precedentes»

Estos ejemplares encuentran su hábitat ideal en los márgenes: emboscados en las cunetas o junto a las carreteras y las vías de tren

La presencia del conejo de monte es cuanto menos controvertida en el territorio nacional. Los colectivos ecologistas hablan de un problema de conservación, mientras que los agricultores claman contra la superpoblación de una especie «más grande y fuerte y con distinto pelaje» al conejo autóctono de España.

«Sobreabundante en algunas zonas de la Península Ibérica y en declive en otras», apuntaba el Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación sobre una iniciativa para la gestión del conejo de monte. El papel del animal es fundamental en el equilibrio de los ecosistemas y, según apuntan desde el campo, es ahí donde se localiza el origen de un problema que apunta a que esta campaña «causará un daño sin precedentes» en las comunidades de Madrid y Castilla-La Mancha.

Francisco José García Navarrete, presidente de Asaja Madrid, señala en conversación con El Debate que un conejo de monte normal pesa 700 gramos y este del que se habla 1,5 kilos. «El doble. Si no es un híbrido... ¿será que la especie ha evolucionado?», apunta incrédulo.

La creencia entre los agricultores es que a principios del siglo XX se introdujo este conejo de la discordia porque el lince y el águila imperial peligraban. «El conejo de monte no está en los montes y por el contrario nosotros tenemos a esta especie que arruina nuestros campos», apunta Juan José Laso, agricultor y presidente de la Asociación Provincial de Agricultores y Ganaderos de Guadalajara.

El conejo que hace estragos especialmente en Castilla-La Mancha y la Comunidad de Madrid es más fuerte que el de monte, pesa el doble y hasta tiene un color diferente: «Son muy grandes y mucho más claros de los que se ven en el monte. No sé si lo que hay aquí es un híbrido, pero se hartan de comer por las noches y están ocasionando un auténtico desastre en nuestra zona. Hay sitios que el daño es prácticamente del 100 %», lamenta Laso, que hace referencia al suelo que pisa mientras se produce esta conversación telefónica con El Debate. «Está todo comido y eso que aquí hay caza, pero no hay manera de limitar el efecto».

Tras la finalización del periodo hábil de caza, Asaja de Castilla-La Mancha ha instado al Gobierno regional a que publique con urgencia la declaración de Comarca de Emergencia Cinegética Temporal debido a los graves daños que sigue causando la sobreabundancia de conejos en los cultivos agrarios de la región.

Los ejemplares que asolan las cosechas encuentran su hábitat ideal en los márgenes: emboscados en las cunetas o junto a las carreteras y las vías de tren. «Ahí están a salvo de sus depredadores y es donde crían. Por la noche se cuelan en las parcelas en busca de comida, arrasan y vuelven para estar a salvo», explica Laso.

Trigo, cebada, triticale y colzas son el banquete preferido de este conejo. «Hay campos totalmente devastados. Los agricultores ponen vallas, pero es afrontar una inversión más y es inútil. Este conejo gigante es capaz de romper el vallado, o si no, excava para cruzar y conseguir su botín», explica Laso, que indica que es pronto para evaluar la situación: «Pero insisto, el perjuicio va a ser muy elevado».

La ampliación de la Emergencia Cinegética que se reclama desde Castilla-La Mancha, que incluyó un total de 308 municipios de la región el año pasado, ya está concedida en varias comarcas forestales de Madrid: «En el noreste hay explotaciones destrozadas. En algunos sitios no hay nada salvable y estimamos que en conjunto será del 30 al 40 % de los cultivos», explica Navarrete, que alude a la mayor permisividad para la caza con escopeta en estos casos: «La única solución viable ahora mismo el ampliar lo máximo esos permisos».

Laso pone en valor la acción cinegética para tratar de aplacar el efecto de este extraño conejo que ha invadido las tierras de labor; sin embargo, considera que se necesitan más herramientas: «No sé si con la caza deportiva vale, hay demasiados conejos. Además, esta presencia descontrolada del conejo gigante está dejando una presencia altísima de garrapatas, con el peligro que eso tiene para las personas y mascotas», concluye.

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