Botes de miel sin etiqueta
El cambio crítico en el etiquetado de la miel ya está en vigor en España
Hasta ahora solo figuraba el origen, pero no el porcentaje, por lo que había mieles que tenían un 1 % de miel nacional y se marcaba como origen España
La miel que se comercializa en España tiene que especificar en su etiquetado el país donde ha sido recolectada y, en caso de ser una mezcla de mieles de varios países, los diferentes países, en el campo visual principal, en orden decreciente de proporción en peso, junto con el porcentaje que representa cada país.
Así lo establece el nuevo etiquetado para la miel que entró en vigor este 14 de junio de junio con el objetivo de aportar mayor transparencia para los consumidores y poner en valor las mieles de mayor calidad elaboradas en el territorio nacional.
Esta modificación responde a una reclamación histórica de los apicultores españoles. «Hasta ahora se ponía el origen, pero no el porcentaje. Por ejemplo, había mieles que tenían un 1 % de miel española y ya ponía España y eso es, un poco, engañar al consumidor. Finalmente se ha conseguido algo que es razonable, no solo para los apicultores sino para el consumidor», apunta en declaraciones recogidas por Efe Ángel Marco, presidente de la Asociación de Apicultores de Guadalajara.
El apicultor, con más de 30 años de experiencia profesional en el sector, cuenta con 1.400 colmenas repartidas en cuatro explotaciones familiares para sumar casi medio millón de abejas: «Tenemos que enseñar al consumidor y decirle que, por favor, se fije en la etiqueta y sepa lo que compra y consume», indica.
Los productores señalan que la miel nacional no puede competir en precio con otras internacionales, pero destaca por su calidad. Marco recalca la necesidad de esta implementación en el etiquetado, que llega tras casi 20 años de lucha. «El consumo en España es de 800 gramos por persona, o sea, nos comemos los 30 millones de toneladas de miel que producimos. Tendríamos para nuestro abastecimiento pero como es de mucha calidad, se exporta para lograr mejor rentabilidad y por eso somos deficitarios», explica.
El presidente de la Asociación de Apicultores de Guadalajara está convencido de que, como ocurrió con el aceite o el vino, la labor de concienciación en el consumidor es determinante para apreciar el producto y fomentar su venta
«Mucha gente compra la miel sin mirar y cuando prueba una miel de verdad, con calidad, ve que no tiene nada que ver con otra. Eso lo tenemos que ir trabajando, haciendo catas, poco a poco, es una labor paso a paso, pero hay que empezar y no parar», asegura. Marco asevera que el consumidor, en su mayoría, pagaría la diferencia de precio, que "no es tanta”, si conoce el producto.
El sector apícola español cuenta con un censo de más de 2,8 millones de colmenas y una producción final de algo más de 30 toneladas, y aglutina más de 36.000 explotaciones de las que alrededor del 17 % son profesionales (las que reúnen más de 150 colmenas).