Jabalí en España

Jabalí en EspañaEuropa Press

Los expertos de Agricultura para frenar la peste porcina reconocen que se abaten menos de la mitad de los jabalíes sugeridos

El Ministerio insta a la Generalitat de Cataluña a ser más vehemente en las medidas recomendadas desde hace meses

«ninguna de las principales medidas de control (barreras, vigilancia epidemiológica, eliminación de cadáveres y reducción de población de jabalíes) ha logrado aplicarse hasta el momento con toda la intensidad deseable».

Esta es una de las conclusiones emitidas por el comité científico para el asesoramiento sobre el brote de peste porcina africana (PPA) en España formado por expertos del Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación, aunque bien podría proceder de los ganaderos, que advierten desde el regreso de la enfermedad de la necesidad de desplegar todos los medios posibles para volver a erradicar la dolencia que pone en jaque al sector ganadero de mayor valor económico del país.

El informe de seguimiento publicado por el Ministerio encabezado por Luis Planas aborda, tras seis meses de la detección de la PPA, la evolución de la enfermedad y de las medidas adoptadas por parte de las autoridades competentes, e incluye, además, una actualización de las recomendaciones planteadas por los expertos del Comité.

Desde la declaración del brote a finales de noviembre de 2025 hasta mayo de 2026, la gestión de esta crisis sanitaria en Cataluña es cuestión de la Generalitat bajo la supervisión del Gobierno, que con este documento evidencia que se puede hacer mucho más y que, si la PPA no ha conseguido acceder a las granjas de cerdos, es en buena parte por los altos estándares de bioseguridad implementados por los ganaderos.

El texto recoge que entre el Cuerpo de Agentes Rurales (CAR) y los cazadores, cuyas aportación está muy limitada para evitar la dispersión de los jabalíes, se han abatido un máximo de 363 jabalíes por semana. «Es un número importante, pero alejado del objetivo estimado por la autoridad competente sobre el terreno de 800 jabalíes semanales», apuntan los técnicos del Ministerio de Agricultura, que reconocen que se ejecutan menos de la mitad de los ejemplares que sugieren.

Una de las primeras estrategias de contención ejercidas ha sido la creación de barreras para restringir los movimientos naturales de jabalíes para retrasar la expansión del virus mientras se activan otras soluciones. «El esfuerzo dedicado a esta medida ha sido considerable y sin duda ha contribuido notablemente a amortiguar la expansión del virus, pero esta medida no puede por si sola frenar el avance de la enfermedad», lamentan desde el ente ministerial.

Los científicos subrayan la relevancia epidemiológica de los cadáveres en la persistencia y expansión del virus, por lo que la búsqueda y retirada sistemática de estos constituye una medida clave para reducir la persistencia ambiental del virus y favorecer la erradicación de la enfermedad.

El informe destaca que el hábitat en la periferia de Barcelona, «con abundantes cauces secos y matorral mediterráneo espeso», no facilita las búsquedas a pie, por lo que se ha priorizado la búsqueda de cadáveres con perros especializados; sin embargo, únicamente se cuenta con diez perros y sus guías, que en una semana pueden prospectar una superficie de aproximadamente 10 km² (el 6 % de la superficie total con casos).

Otra de las actuaciones para controlar la población de jabalíes en el área de infección es la caza en batida con ayuda de perros, ya que permite actuar sobre el suido en zonas forestales y de matorral. El Ministerio desaconseja esta práctica en zonas con presencia de casos de PPA, aunque también disuade su aplicación en los meses de calor por el esfuerzo de los perros: «Con la llegada del calor, el abatimiento de jabalíes por este método ha disminuido su eficacia para preservar la salud de los perros».

El Ejecutivo insta a la Generalitat de Cataluña a priorizar la creación de una franja de contención perimetral alrededor de áreas infectadas, diseñada para minimizar o eliminar la densidad de jabalíes –denominada zona blanca–; establecer objetivos semanales de extracción diferenciados por zonas; realizar búsquedas en las zonas de riesgo de la periferia del área que contiene los casos conocidos, y no solamente búsquedas reactivas en las proximidades de los casos; continuar extremando las condiciones de bioseguridad en el control y en la destrucción de materiales y cadáveres de jabalí; y reducir y evitar, en la medida de lo posible, la actividad y el movimiento de personas en todos los municipios de la zona II, en la cual han aparecido casos de peste porcina africana en jabalíes, entre otras acciones que como base pretenden reforzar la intensidad de las medidas recomendadas desde hace meses.

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