Eclipse solar total
Ciencia
Los efectos que podría tener el eclipse solar total de agosto en animales, plantas y clima
Durante este tipo de fenómenos se esperan descensos en la temperatura, así como distintos cambios y alteraciones en el viento
El próximo mes de agosto comenzará la triada de eclipses que situarán a España a la vanguardia del turismo espacial. En primer lugar, el 12 de agosto un eclipse solar total oscurecerá el cielo de España, siendo el primer eclipse solar total visible desde la Península Ibérica desde 1905. Cobra especial protagonismo este fenómeno ya que nuestro país será uno de los únicos lugares en todo el mundo desde donde podrá ser visible en su totalidad.
A pesar de que el fenómeno de 2027 es el más largo –con una duración de 6 minutos y 23 segundos en su fase total–, los astrónomos ya esperan con ganas el primero de los eclipses de esta triada.
Para hacernos una idea de la importancia que tendrá en el territorio peninsular, la franja de totalidad del eclipse cruzará España de oeste a este y pasará por numerosas capitales de provincia desde La Coruña hasta Palma de Mallorca.
Eclipse solar del próximo 12 de agosto de 2026
En total, ocho capitales de provincia se encuentran dentro de la franja de totalidad del eclipse. La fase total del eclipse comenzará a las 19:31 horas en La Coruña, alcanzando el máximo a las 20:28 horas. Por su parte, en Oviedo el fenómeno también podrá apreciarse en su fase más intensa. En resumidas cuentas, las comunidades autónomas donde se verá el eclipse solar total de 2026 son principalmente Galicia, Castilla y León, País Vasco, Aragón, Comunidad Valenciana, Asturias, Cantabria, La Rioja e Islas Baleares, siendo estas cuatro últimas las que se quedarán completamente a oscuras.
Efectos en plantas y animales
Más allá de las implicaciones científicas y económicas que tendrá, el eclipse solar total de agosto también tendrá una serie de efectos a tener en cuenta. Este tipo de fenómenos suelen venir acompañados por descensos en la temperatura, alteraciones en el viento, así como distintos cambios en los animales.
En concreto, estos reaccionan a la súbita falta de luz y descenso de temperatura con comportamientos inusuales. Por ejemplo, las aves vuelven prematuramente a sus nidos, mientras que otros como los grillos o incluso los perros aumentarán sus cantos y ladridos. Esto se debe a que sus relojes biológicos se confunden ante este «falso anochecer», activando patrones que generan desconcierto o estrés.
Asimismo, tal como reveló un estudio publicado en Annals of the Entomological Society of America después del eclipse de 2017 en Estados Unidos, las abejas dejaron de volar mientras duró el eclipse en su fase total.
En otro estudio, zoólogos del Riverbanks Zoo en Carolina del Sur (EE.UU.) analizar las acciones de diferentes animales durante el eclipse solar en 2020. Se reveló que, a excepción de los primates, el resto de especies sufrieron ansiedad y una modificación en sus ritmos circadianos.
De igual manera, científicos del Centro de Investigación de primates Yerkes de Atlanta aprovecharon el eclipse solar de mayo de 1986 para estudiar la conducta de un grupo de chimpancés.
«Cuando el cielo comenzó a oscurecerse, el grupo comenzó a mostrar comportamientos atípicos. Varias hembras solitarias y otras con crías se subieron a la estructura central del recinto», señalaron los investigadores.
En cuanto a las plantas, estas reaccionan como si fuera de noche, ya que cierran sus poros hasta un 40 % para conversar agua, reduciendo la fotosíntesis y liberando menos oxígeno y dióxido de carbono.