Radio telescopio Observatorio
Ciencia
Cómo es el protocolo de la NASA en caso de contactar con una civilización alienígena
El documento 'Declaración de Principios sobre las Actividades tras la Detección de Inteligencia Extraterrestre' lleva preparado desde el año 1989
Desde hace décadas, una de las grandes obsesiones de las agencias espaciales ha sido el contacto con civilizaciones de otros sistemas planetarios. La posibilidad de descubrir vida inteligente más allá de nuestros límites representa uno de los desafíos más grandes de la ciencia moderna, ya que podría redefinir nuestra comprensión del universo.
De hecho, en los últimos años se ha impulsado la creación de varios proyectos orientados a la detección de señales de otras civilizaciones. Por ejemplo, uno de los principales ha sido la búsqueda de señales de radio artificiales emitidas por otras civilizaciones, conocida como Búsqueda de inteligencia extraterrestre (SETI por sus siglas en inglés).
Asimismo, el proyecto Breakthrough Listen, con más de 100 millones de financiación, busca detectar patrones en el espectro electromagnético que no puedan explicarse por fenómenos naturales. Por su parte, las agencias espaciales también colaboran con radiotelescopios de alta precisión para escanear miles de estrellas y galaxias cercanas, esperando identificar emisiones que sugieran la existencia de tecnología avanzada.
Todas estas iniciativas y protocolos tienen como punto de partida la 'Declaración de Principios sobre las Actividades tras la Detección de Inteligencia Extraterrestre', adoptado en 1989 por la Academia Internacional de Astronáutica –compuesta por la NASA y otras entidades científicas–. Este documento establece directrices y métodos de actuación en el caso de que hubiera alguna evidencia de vida inteligente extraterrestre.
En concreto, el texto destaca que la detección deberá ser rigurosamente estudiada y verificada antes de cualquier anuncio público. Asimismo, cada uno de los datos deberán compartirse de forma abierta con la comunidad científica y con los distintos organismos internacionales como la ONU o la Unión Internacional de Telecomunicaciones.
Tal como establece el protocolo, en el caso de que haya una evidencia, el descubridor deberá notificar primero a los otros firmantes de la declaración para que puedan confirmar de forma independiente la evidencia. Una vez la información ha sido validada se podrá realizar un anuncio público, privilegiando al descubridor para hacerlo primero.
«Reconociendo que cualquier detección inicial puede ser incompleta o ambigua y, por lo tanto, requerir un examen minucioso, así como confirmación, y que es esencial mantener los más altos estándares de responsabilidad y credibilidad científicas», señala el documento.
La gran duda que surge es, en el caso de detectar algún tipo de señal, ¿es posible responder? La respuesta es no. El documento señala que no se podrá mandar ninguna respuesta a una posible señal sin haberse realizado previamente las consultas internacionales correspondientes. Por ello, se propone la creación de un comité internacional de científicos y expertos que analizarían de forma continua la evidencia posterior a la detección y asesoraría sobre la difusión pública.
Un protocolo con varias lagunas
A pesar de que este primer marco de actuación ha sido visto con buenos ojos por las distintas instituciones, no deja de ser un documento de hace casi 40 años. Por ello, investigadores del SETI Post Detection Hub de la Universidad de St. Andrews han señalado el defecto más acuciante de este documento. En concreto, los expertos ponen de manifiesto la situación actual, con la revolución de las nuevas tecnologías y la rapidez a la que ahora circula la información.
Una posible filtración de información podría tener conllevar dramáticas consecuencias. Por ello, el equipo recomienda «medidas prácticas para fortalecer la agenda astrobiológica de la NASA». En el artículo, publicado en arXiv, los expertos piden la creación de un sistema internacional configurado por expertos de todo tipo, no solo de astrofísicos.
«Describimos seis dimensiones clave de la investigación basada en la evidencia y orientada a la preparación: metodologías interdisciplinarias, integración de humanidades y ciencias sociales, comunicación, previsión estratégica y desarrollo de infraestructuras globales resilientes», concluyen.