Imagen en falso color de 3I/ATLAS (panel superior), tomada el 27 de diciembre de 2025 con un telescopio de 0,2 metros en Bélgica
Ciencia
Nuevas mediciones de la extraña anticola de 3I/ATLAS reabren el debate sobre su origen
Fue el objeto espacial más llamativo de 2025, y seguramente será uno de los más importantes de los próximos años. El cometa interestelar 3I/ATLAS sigue siendo protagonista semanas después de haber alcanzado su punto más cercano con la Tierra –el pasado 19 de diciembre–.
Tras semanas de especulaciones y teorías, el máximo acercamiento del cometa era una ocasión única para Avi Loeb, quien ha sido el principal defensor sobre la posibilidad de que 3I/ATLAS fuera realmente una nave de otra civilización. A pesar de que reconoció que el cometa había «ignorado a la Tierra», el experto ha vuelto a la carga, señalando la posibilidad de que el chorro anticola del cometa sea consecuencia de un «propulsor tecnológico».
En concreto, el astrofísico de Harvard se basa en las observaciones durante los dos meses posteriores al perihelio –punto más cercano al Sol– del cometa. Para ser más exactos, durante este periodo de tiempo el chorro anticola de 3I/ATLAS se extendería varios cientos de miles de kilómetros hacia el Sol, en una dirección opuesta a la esperada cola cometaria.
Según el experto, esta coincidencia plantea interrogantes clave sobre la composición y naturaleza del cometa, especialmente al comparar el comportamiento del polvo y del gas que lo componen.
En estudios previos, se demostró que las partículas de polvo del cometa podían ser impulsadas por el gas saliente, alcanzando distancias de cientos de miles de kilómetros antes de verse ralentizadas por la presión de radiación solar. Esto explicaría la gran extensión del chorro en la dirección del Sol, incluso en ausencia de gas.
Por su parte, Loeb señala cómo el gas se comportaría de forma distinta. A diferencia del polvo, cuya trayectoria se ve afectada por la radiación solar, el gas emitido por el núcleo encuentra su mayor obstáculo en el viento solar. Según el astrofísico, «en el contexto de que 3I/ATLAS es un cometa natural», entonces el gas se expulsaría mediante la sublimación de hielos, como el dióxido de carbono (CO2).
Sin embargo, las distintas observaciones del Telescopio Espacial Hubble habrían revelado que el chorro anticola incluye gas en movimiento a más de 5.000 kilómetros del núcleo de 3I/ATLAS, algo inusual.
¿Esto que implica según Loeb? Que la velocidad de eyección es mucho mayor, difícil de justificar mediante procesos naturales como la sublimación de hielo, motivo por el que el experto coquetea con la hipótesis de un supuesto origen artificial.
«Si la velocidad de lanzamiento del chorro anticola se establece mediante un propulsor tecnológico, entonces la extensión del gas que fluye podría alcanzar escalas mucho mayores hacia el Sol. La ciencia es una experiencia de aprendizaje. La mejor manera de aprender es observando la naturaleza en lugar de forzarla a seguir una narrativa popular», concluye.