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Imagen del oeste de Groenlandia en el marco de la campaña del proyecto NEOGREEN

Imagen del oeste de Groenlandia en el marco de la campaña del proyecto NEOGREENUniversidad de Barcelona (UB)

Ciencia

Hablan los científicos españoles en Groenlandia, ante el debate reabierto por Trump: «El problema es la inestabilidad»

Cada año, cientos de científicos, técnicos y personal de apoyo de todo el mundo viajan a Groenlandia para estudiar la pérdida de hielo, la glaciología y los ecosistemas árticos

Los objetivos del presidente de EE.UU., Donald Trump, sobre Groenlandia se han intensificado en las últimas semanas, algo que puede afectar directamente los cientos de científicos, técnicos y personal de apoyo de todo el mundo que viajan a Groenlandia para estudiar la pérdida de hielo, la glaciología y los ecosistemas árticos. La gran mayoría de estas expediciones suelen tener lugar en los meses de verano, momento en el que las condiciones permiten un mayor acceso a las capas de hielo y fiordos.

Uno de ellos es Marc Oliva, profesor de Geología de la Universidad de Barcelona y miembro del Grupo de Investigación en Ambientes Antárticos, Árticos y Alpinos (Antalp).

«Yo llevaba ya ocho meses yendo a la Antártida. Entonces, acabé un poquito ya cansado de ir siempre allí. Decidimos intentar buscar otra zona a nivel de ecosistemas fríos. Entonces, el Ártico que lo tenemos aquí al lado, a cuatro horas de avión. Estaba desaprovechado», señalaba Oliva a El Debate, quien fue uno de los primeros científicos españoles en aventurarse en suelo groenlandés.

Tal como describe el investigador, quien lleva acudiendo a Groenlandia desde hace nueve años, varias de sus expediciones tuvieron lugar cerca de la Base aérea de Pituffik, una de las primeras instaladas por Estados Unidos en suelo groenlandés. Tenemos que retroceder al año 1951, momento en el que el país norteamericano fue autorizado a construir la base. ¿El problema? Que en ese enclave se encontraba la aldea de caza Pituffik, motivo por el que los residentes inuit de esta y otra aldea cercana fueron obligados a moverse 130 kilómetros al pueblo de Qaanaaq.

Marc Oliva, profesor de Geología de la Universidad de Barcelona y miembro del Grupo de Investigación en Ambientes Antárticos, Árticos y Alpinos (Antalp)

Marc Oliva, profesor de Geología de la Universidad de Barcelona y miembro del Grupo de Investigación en Ambientes Antárticos, Árticos y Alpinos (Antalp)Marc Oliva

Ahora, siete décadas después, las últimas intenciones estadounidenses han generado un clima de tensión e incertidumbre entre los científicos españoles. Más teniendo en cuenta que en los próximos meses Oliva y sus colegas regresarán a Groenlandia para su siguiente campaña.

«El problema que tenemos es la inestabilidad, que creemos que no va a pasar nada, pero con esta historia nunca sabes. Algunos colegas han recibido un email diciendo que hay una lista de las personas que están en Groenlandia ahora, o en el futuro próximo, por si hay que evacuar», revela el científico español.

A final de cuentas, este tipo de acontecimientos o eventos inesperados están muy a la orden del día, motivo por el que los científicos que se aventuran a esta experiencia extrema están sobradamente acostumbrados.

«Trabajamos muy a la manera polar. Es decir, que hay que adaptarse. Cuando estamos haciendo una campaña, estamos en el campo y, por ejemplo, puede aparecer un helicóptero por si hay una tormenta. Hay que recoger todo. Esto es un poquito nuestro día a día en las regiones polares», destaca.

«No sé qué va a pasar dentro de unos años»

En lo que respecta una mayor presencia estadounidense en Groenlandia, Oliva señala que sería un proceso lento y que, afortunadamente, su día a día no cambiaría en exceso: «Los groenlandeses siempre nos piden qué actividades vamos a hacer, cómo lo vamos a hacer, si vamos a sacar muestras con finalidades comerciales. Es decir, esta parte de aquí creo que no nos afectaría porque tampoco pedimos mucho».

No obstante, el experto recalca que en el caso de que Groenlandia pasara a formar parte de Estados Unidos –como en el caso de Alaska–, la situación sí cambiaría para ellos.

«Habría una legislación, pero creo que no es el caso ni que lo vamos a ver a corto plazo. No sé qué va a pasar dentro de unos años, pero ahora mismo no se plantea, por la gente que hablo también, no se plantea este escenario», añade.

Familia inuit en Alaska (EE.UU.)

Familia inuit en Alaska (EE.UU.)Wikipedia

Aun así, Oliva se muestra tranquilo ante este posible escenario: «Si no se puede hacer campaña, pues no se puede hacer campaña. Pero tenemos que trabajar con lo que tenemos, con lo que va a pasar. También parece que las aguas vuelven a su cauce, que ahora la cosa ya no está tan caliente como hace una semana. Pero vamos, con este señor (Trump), pues tampoco sabes por dónde va a salir».

Finalmente, Oliva desvela cómo el pueblo indígena inuit no vería con malos ojos una mayor presencia estadounidense en la zona. Esto se debe principalmente a que, a pesar de que «quieren mantener su vida tradicional», al mismo tiempo quieren «estar conectados con el mundo».

«De los americanos su opinión ha cambiado radicalmente en los últimos meses. Nunca le habían hecho asco a los americanos. Los americanos eran los buenos, eran los amigos», sentencia.

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