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Estación Espacial Internacional (EEI)

Estación Espacial Internacional (EEI)Getty Images / Dima_zel

Ciencia

EE.UU. alargará la vida de la mayor construcción en el espacio: España sería la gran beneficiada

Hasta ahora, la NASA contemplaba retirar la Estación Espacial Internacional en 2030, tras más de veinte años en órbita. De prosperar una reciente propuesta, la fecha se trasladaría dos años más

Un comité del Senado de Estados Unidos examinará esta semana una propuesta para ampliar en dos años la vida operativa prevista de la Estación Espacial Internacional (EEI), con el objetivo de conceder más margen a las empresas privadas que trabajan en su relevo. Se trata de una de las escasas modificaciones introducidas en un proyecto de ley de autorización de la NASA cuyo eje central es reforzar la posición estadounidense frente al creciente protagonismo de China en el ámbito espacial.

En concreto, el Comité de Comercio, Ciencia y Transporte tiene previsto abordar el 4 de marzo una enmienda que incorporaría esta prórroga a la actual planificación de la agencia. Además, el texto añadiría la obligación de que la NASA desarrolle una base en la superficie lunar dentro del programa Artemis.

Hasta ahora, la NASA contemplaba retirar la Estación Espacial Internacional en 2030, tras más de veinte años en órbita. De prosperar la propuesta, la fecha se trasladaría a 2032. La infraestructura ha evidenciado en los últimos años signos de desgaste, entre ellos pequeñas fugas que la agencia interpreta como consecuencia del envejecimiento de sus sistemas.

En ese contexto, la NASA financiará los primeros diseños empresariales orientados a crear un sustituto de carácter comercial. Entre las compañías implicadas figuran Blue Origin y Voyager. Sin embargo, algunas de estas iniciativas avanzan con lentitud y no han logrado hitos significativos que garanticen su disponibilidad en 2030. Esta circunstancia alimenta la inquietud ante la posibilidad de que Estados Unidos experimente un vacío en su presencia tripulada en órbita baja, en un momento de creciente rivalidad geopolítica en el espacio.

El año pasado, la agencia seleccionó a SpaceX, la empresa de Elon Musk, para diseñar una nave capaz de acoplarse a la estación y guiarla hacia la atmósfera terrestre para su destrucción controlada. Con esta decisión se descartó la opción de conservarla como referencia orbital, al considerarse que ello podría generar riesgos por escombros espaciales y acarrear costes de mantenimiento elevados.

La incorporación en la ley del requisito de una base lunar reforzaría la aspiración de establecer una presencia sostenida en la Luna. La experiencia acumulada en ese entorno serviría, según la planificación de la agencia, como preparación para futuras misiones a Marte. En este punto, el propio Musk manifestó a comienzos de mes su respaldo a esa arquitectura, pese a haber defendido con anterioridad una estrategia centrada directamente en el planeta rojo.

Estación Espacial Internacional (EEI)

Estación Espacial Internacional (EEI)Getty Images / Just_Super

La deliberación en el Senado, por tanto, no solo aborda una cuestión técnica sobre la duración de la EEI, sino que se inscribe en una estrategia más amplia de posicionamiento frente a la expansión espacial china. El desenlace de la votación marcará el calendario inmediato de la presencia estadounidense en la órbita baja y en la superficie lunar, en un escenario donde la competencia internacional adquiere cada vez mayor relevancia.

España y Pablo Álvarez, atentos

La situación de la EEI será seguida de cerca por la Agencia Espacial Europea (ESA) y, más concretamente, por el astronauta Pablo Álvarez Fernández. El leonés, miembro de la agencia desde 2022, fue seleccionado para viajar a la estación espacial para una misión antes de 2030, poniendo así el broche a una destacada carrera en ingeniería aeroespacial y robótica.

Por lo tanto, la ampliación vital de la EEI ofrecería al astronauta español mucho más tiempo para poder completar dicha misión y, por consiguiente, elevar la marca España al espacio.

De llevar a cabo esta proeza, Pablo Álvarez sería el tercer astronauta español que va al espacio, tras Pedro Duque y Miguel López-Alegría, y el quinto español que supera la línea de Kárman, siguiendo los pasos de los expertos mencionados, así como Jesús Calleja y Alberto Gutiérrez –gracias a los viajes privados de Blue Origin–.

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