Impresión artística de WOH G64
Ciencia
Un equipo de astrónomos capta en directo el colapso de una estrella 1.500 veces más grande que el Sol
WOH G64 se encuentra en la Gran Nube de Magallanes, galaxia satélite próxima a la Vía Láctea
Una de las estrellas más colosales identificadas hasta la fecha, WOH G64 –1.540 veces más grande que el Sol–, podría haber experimentado una transformación extraordinaria al convertirse en una hipergigante amarilla entre los años 2013 y 2014. Así lo sostiene una investigación difundida publicada en Nature Astronomy, que subraya la relevancia de este fenómeno para el estudio de la evolución estelar.
Este posible cambio supone una ocasión excepcional para contemplar, prácticamente en directo, las fases finales de vida de las estrellas masivas y analizar los mecanismos que influyen en su destino, incluidas las supernovas que pueden originarse tras su colapso.
Las supergigantes rojas constituyen un tipo de astro cuya masa supera al menos ocho veces la del Sol. Se trata de objetos celestes de existencia breve en términos astronómicos, con ciclos vitales que oscilan entre uno y diez millones de años antes de culminar en una explosión como supernova.
No obstante, persisten incógnitas acerca de la trayectoria evolutiva y el desenlace de las más brillantes y extremas de estas estrellas. Desde que fue detectada en la década de 1980, WOH G64 ha sido catalogada como una de las supergigantes rojas más luminosas, frías y de mayores dimensiones conocidas en la Gran Nube de Magallanes, galaxia satélite próxima a la Vía Láctea. Se trata de uno de los objetos espaciales más raros detectado por los astrónomos.
Con el propósito de esclarecer su comportamiento reciente, el investigador Gonzalo Muñoz Sánchez y su equipo del Observatorio Nacional de Atenas analizaron más de tres décadas de registros de brillo, que abarcan desde 1992 hasta la actualidad, y los complementaron con nuevos espectros electromagnéticos junto a datos de archivo.
El estudio reveló alteraciones notables en periodos relativamente cortos. En 2011, la estrella comenzó a atenuarse; más tarde, entre 2013 y 2014, recuperó luminosidad al tiempo que adquiría una tonalidad más amarilla y una temperatura superior en más de 1.000 grados Celsius respecto a mediciones previas. Sin embargo, en 2025 volvió a desvanecerse de manera considerable. Paralelamente, los científicos detectaron modificaciones en la composición química de su atmósfera, un indicio de que procesos internos o externos podrían estar alterando su estructura. Un colapso que el equipo habría sido detectado «en directo» por los expertos.
«El destino de las estrellas con entre 23 y 30 masas solares después de evolucionar a supergigantes rojas todavía es incierto», señalaba Gonzalo Muñoz.
Imagen de la estrella WOH G64 junto a una reproducción artística
Para dar sentido a estas variaciones, los autores plantean dos hipótesis principales. La primera contempla que WOH G64 forme parte de un sistema binario y que la interacción con su compañera haya provocado la expulsión de parte de su envoltura, transformándola de supergigante roja en hipergigante amarilla. La segunda posibilidad sugiere el escenario inverso: que una hipergigante amarilla experimentara una erupción masiva de material que le otorgó durante décadas una apariencia rojiza, hasta revertir ese estado en 2014.
Estos resultados abren un debate de calado. Si las supergigantes rojas más extremas resultan ser en realidad sistemas binarios en interacción, su evolución podría diferir notablemente de la de estrellas aisladas. De este modo, se plantea la cuestión de si alcanzarían estados tan extremos sin la influencia gravitatoria de un acompañante. Las próximas observaciones serán determinantes para aclarar su destino final: podría estallar como supernova, colapsar y dar lugar a un agujero negro o incluso fusionarse con su estrella compañera. El desenlace, todavía incierto, mantendrá a la comunidad científica pendiente de cada nueva señal que emita este gigante cósmico.