Acantilados de Cabo Busto, Asturias
Ciencia
Un equipo científico estudia un acantilado en Asturias y halla los restos de un lagarto prehistórico
Este hallazgo supone el primer registro de huellas de lagarto del período Jurásico en Europa
Actualmente, más del 90 % de todas las especies que han existido en nuestro planeta no se han fosilizado (o siguen sin descubrirse). Tal como señalan varios estudios, a día de hoy solamente se conocen unas 300.000 especies fósiles, lo que representa una fracción diminuta de la vida pasada. Por ejemplo, en el caso específico de los dinosaurios, se cree que cerca del 75 % de sus géneros aún no se han encontrado.
En este contexto, un equipo internacional de científicos de China y España ha identificado dos juegos de huellas fosilizadas de lagarto bien conservadas en Asturias –se exhiben públicamente en el Museo del Jurásico de Asturias–, lo que supone el primer registro de huellas de lagarto del período Jurásico en Europa. En concreto, estos rastros asturianos fueron hallados en 2016 en los acantilados de Villaverde, en Villaviciosa.
Realizado por un equipo liderado por Laura Piñuela, del Museo del Jurásico de Asturias, en colaboración con académicos como Xing Lida, de la Universidad de Geociencias de China (Pekín), el estudio proporciona datos clave para el registro, por ahora extremadamente escaso, de huellas de lagartos del Jurásico Superior.
Tal como destaca el experto chino, las dos series de huellas, (en excelente estado de conservación), fueron descubiertas en un acantilado costero en Asturias. La primera serie de huellas consta de siete pisadas, y se estima que el animal que las dejó medía casi 50 centímetros de largo, mientras que la segunda, de seis huellas, habría sido hecha por una criatura de alrededor de unos 30 centímetros de largo.
Huella fosilizada de lagarto jurásico bien conservada descubierta en Asturias
Gracias a la aplicación de tecnologías modernas, actualmente es posible reconstruir los movimientos de estas criaturas prehistóricas. Al comparar los rastros de criaturas modernas y antiguas, los investigadores confirmaron que ciertos mecanismos locomotores y posturas de alerta de los lagartos modernos pueden haber existido hace 150 millones de años, afirmó Xing, y añadió que el estudio proporciona valiosas pruebas para el estudio del comportamiento evolutivo.
A su vez, tal como ha señalado el coautor José Carlos García-Ramos, la ayuda de la tecnología moderna permite a los científicos reconstruir el escenario donde estas criaturas prehistóricas se arrastraron, giraron y posiblemente se detuvieron para observar en los humedales del delta, proporcionando una nueva ventana para el estudio global de la evolución del lagarto del Jurásico.
«Esta investigación llena un vacío en el registro de huellas de lagartos del Jurásico en Europa, donde anteriormente solo se habían encontrado fósiles aislados de huellas de lagartos en este estrato, sin que se hubiera documentado nunca antes ninguna huella completa», destacó el científico.