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Los viajes de Gulliver, de Jonathan Swift

Portada de Los viajes de Gulliver, de Jonathan Swift

Ciencia

Los científicos, cada vez más cerca de descubrir el secreto de la seta que hace ver duendes

Lanmaoa asiatica puede llegar a provocar mareos, alucinaciones auditivas y hasta malestar físico

Publicado en el año 1726 por el escritor y clérigo irlandés Jonathan Swift, la obra Los viajes de Gulliver relata a través de cuatro viajes fantásticos la llegada del cirujano Lemuel Gulliver a una isla habitada por personas de apenas quince centímetros de altura. Aunque inicialmente es bien recibido, Gulliver se ve envuelto en las absurdas guerras políticas y religiosas de los liliputienses, demostrando que incluso los seres más minúsculos pueden ser mezquinos y ambiciosos, siendo una crítica profundamente la política, la sociedad europea y la naturaleza humana de la época.

Precisamente, esta visión diminuta compartida tanto en la obra literaria como en su posterior representación cinematográfica, es un claro ejemplo del efecto que puede conseguir un hongo de nuestro planeta. La seta Lanmaoa asiatica e encuentran en diferentes partes del mundo, pero provocan en las personas exactamente las mismas visiones.

Tenemos que desplazarnos a la provincia china de Yunnan, donde uno de sus hospitales se preparan cada año para recibir una afluencia de personas con una dolencia inusual. Los pacientes presentan un síntoma sorprendentemente extraño: visiones de figuras diminutas, parecidas a elfos o duendes, que se deslizan bajo las puertas, trepan por las paredes y se aferran a los muebles.

Seta Lanmaoa asiatica

Seta Lanmaoa asiaticaWikipedia

El hospital trata cientos de estos casos cada año. Todos tienen como culpable común a esta seta, que forma relaciones simbióticas con los pinos de los bosques cercanos y es un alimento popular en la zona, conocido por su sabor sabroso y rico en umami. En Yunnan, L. asiatica se vende en los mercados, aparece en los menús de los restaurantes y se consume en casa durante la temporada alta de setas, entre junio y agosto. Sin embargo, hay que tener cuidado de cocinarlo bien, de lo contrario aparecerán las alucinaciones.

«En un restaurante de fondue de setas, el camarero puso un temporizador de 15 minutos y nos advirtió: 'No coman hasta que suene la alarma o podrían ver personitas'. Parece ser algo muy conocido en la cultura de allí», cuenta Colin Domnauer, candidato a doctorado en biología en la Universidad de Utah y el Museo de Historia Natural de Utah, y autor de un estudio sobre los efectos de L. asiatica.

Pero fuera de Yunnan y un par de lugares más, este extraño hongo sigue siendo en gran medida un enigma.

«Existían numerosos relatos sobre la existencia de este hongo psicodélico, y mucha gente lo buscó, pero nunca encontraron la especie», afirma Giuliana Furci, micóloga y fundadora y directora ejecutiva de la Fungi Foundation, una organización sin ánimo de lucro dedicada al descubrimiento, la documentación y la conservación de los hongos.

Por ello, Domnauer y su equipo se han propuesto resolver los misterios que rodean a esta especie de hongo desde hace décadas e identificar el compuesto desconocido responsable de sus alucinaciones inusualmente similares, así como lo que potencialmente puede enseñarnos sobre el cerebro humano.

Para ello, los científicos secuenciaron los genomas de 53 muestras de este hongo, revelando que no había coincidencias cercanas con la psilocibina o el ácido iboténico, dos alucinógenos de hongos.

Seta Lanmaoa asiatica

Seta Lanmaoa asiaticaUniversidad de Utah

«El análisis de genes biosintéticos del genoma de L. asiatica no encontró coincidencias cercanas con ningún gen conocido en la producción de compuestos psicoactivos de hongos. Esto respalda nuestra hipótesis sobre la presencia de un nuevo metabolito no identificado responsable de las propiedades alucinógenas únicas de L. asiatica», escriben los investigadores en su artículo, publicado en la revista Mycologia.

Hay que destacar que L. asiatica no solo produce este tipo de alucinaciones, ya que también provoca mareos, alucinaciones auditivas y malestar físico: «Este hallazgo corrobora los datos observacionales y clínicos , que informan de síntomas psicológicos y fisiológicos drásticamente diferentes tras la intoxicación por L. asiatica en comparación con la psilocibina o el ácido iboténico».

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