En las llanuras de Salisbury se alza el monumento megalítico más famoso y enigmático del mundo
Ciencia
Descubren el posible primer Stonehenge de la historia: sería 500 años más antiguo que el original
Esta construcción habría servido como lugar de celebración de los solsticios para los pueblos antiguos, antes de que se pudieran construir monumentos más permanentes y complejos
como cada año, miles de personas acudieron al monumento de Stonehenge (Salisbury, Reino Unido) antes de las celebraciones del solsticio de verano el 21 de junio. Sin embargo, este año un equipo de Wessex Archaeology –una de las organizaciones arqueológicas más grandes del país–, ha anunciado el descubrimiento de una antigua estructura que podría haber servido como un «prototipo» primitivo para la alineación con el solsticio en Stonehenge.
Tal como señala el estudio, dirigido por Phil Harding, mediante radiocarbono en torno a 5.000 años de antigüedad, el descubrimiento revela pruebas de la alineación con el solsticio más antigua conocida en el paisaje de Stonehenge, lo que demuestra que los antiguos pobladores utilizaban esta proeza de ingeniería astronómica para celebrar el solsticio aquí al menos 500 años antes de la alineación de las piedras en Stonehenge.
Situado a solo cinco kilómetros de Stonehenge, en Bulford, el yacimiento es contemporáneo de la fase inicial de Stonehenge, cuando se construyeron los primeros terraplenes. Excavado como parte del Programa de Bases Militares del Ministerio de Defensa, es probable que el lugar fuera un centro de importantes reuniones religiosas, con abundante evidencia de festines y grandes concentraciones, ya que la gente se reunía para celebrar los solsticios, tal como se sigue haciendo hoy en día en Stonehenge.
Cronología y reconstrucción de las celebraciones del solsticio de verano tal como podrían haber tenido lugar en Bulford hace 5.000 años
La estructura que constituye el núcleo del descubrimiento habría consistido en dos postes de madera separados por 120 metros, que los antiguos constructores colocaron de manera que formaran una línea que apuntara directamente al sol naciente durante el solsticio de verano y al sol poniente durante el solsticio de invierno.
«Este descubrimiento es probablemente uno de los mayores hallazgos de mi carrera, y lo que lo hace tan importante es su antigüedad. Hasta ahora, nuestro conocimiento de esta antigua proeza astronómica se basaba en Stonehenge y otros monumentos de un período similar, pero lo que hemos descubierto en Bulford es 500 años anterior a las famosas piedras que tan bien conocemos. Me llena de orgullo ser arqueólogo», señalaba Harding.
Sin embargo, poco queda de la estructura actualmente, salvo los hoyos donde se erigían los postes, que no son accesibles al público, pero su alineación con el solsticio fue confirmada por la propia organización mediante distintas reconstrucciones del cielo, el paisaje y el horizonte antiguos para mostrar cómo la estructura se habría alineado con los solsticios con una precisión de un grado.
Esta construcción relativamente sencilla habría servido como lugar de celebración de los solsticios para los pueblos antiguos, antes de que se pudieran construir monumentos más permanentes y complejos. De hecho, el equipo sugiere que una estructura similar pudo haber existido durante la fase inicial de Stonehenge, aunque cualquier rastro habría sido borrado por trabajos posteriores.
El monumento de Stonehenge al amanecer
Las excavaciones iniciales en Bulford datan de entre 2015 y 2017. En aquellos años se revelaron 48 fosas que, según la datación por radiocarbono, datan de alrededor del 2950 a.C. Entre los artefactos hallados se incluyen cerámica, huesos de animales, sílex trabajado y carbón vegetal, lo que sugiere que un gran número de personas se congregaron allí durante un período relativamente corto para celebrar el ciclo solar.
«El descubrimiento de Bulford es fundamental porque constituye el primer ejemplo de construcciones en este lugar dirigidas directamente al solsticio. Cuando hablamos del solsticio, hablamos de religión. Hablamos de cómo los pueblos prehistóricos comprendían el cosmos, el mundo y su lugar en él. Lo que vemos en Bulford, y posteriormente en Stonehenge, es una forma de celebrar y marcar el paso del tiempo, pero también de asegurar que el mundo siga funcionando correctamente», apuntaba el Dr. Matt Leivers, director sénior de investigación de Wessex Archaeology.