El documental The Beatles. Get Back puede verse en Disney+
Documental 'Get Back'
El detalle del último concierto de The Beatles que divierte a los fans
Querían provocar hasta el último momento. Y la reacción de Paul McCartney ante la llegada de la policía a la azotea prueba que lo lograron
Son varios los fragmentos de The Beatles. Get Back que se han viralizado. Hace unos días escribimos en El Debate sobre la gestación de la canción que da título al documental, que se va haciendo a fuego lento a medida que pasan las horas de la extensa y magna obra dirigida por Peter Jackson a partir del material original de inicios de 1969. Pero hay otra secuencia que también ha divertido a sus fans y que sirve para constatar que los Fab Four mantuvieron el espíritu rebelde hasta el último momento: ese momento jocoso lo vemos durante su último concierto en vivo, que podemos ver de forma íntegra en el tercer y último capítulo del documental.
Ya en el primer capítulo de The Beatles. Get Back queda claro que los cuatro de Liverpool no van a conformarse con algo convencional. Grabar un concierto en los estudios Twickenham, tal y como se plantea al principio, enseguida les parece demasiado obvio y, por tanto, poco sorpresivo. Es mucho más interesante, desde luego, la propuesta de su equipo, que plantea realizar ese ‘bolo’ en el anfiteatro romano de Sabratha (Libia), con capacidad para 2.000 personas, desplazando hasta allí en avión a legiones de fans para dar el ambiente adecuado al espectáculo. Pero esta propuesta es rechazada porque el baterista de la banda, Ringo Starr, deja muy claro desde el principio que no quiere viajar, y los otros tres asienten.
En ese primer episodio vemos a Paul McCartney reflexionar sobre estas cuestiones. «Lo que no quiero es sonido de programa de televisión. Esos programas siempre tienen sonido como de pedo», dice en un primer momento. Primero cuestiona el sonido. Después, el lugar, los ya citados estudios Twickenham. Es entonces cuando lanza una idea al aire, y ya sabemos que cuando eso lo hace un beatle pues algo creativo nace: «Deberíamos hacer el concierto donde no nos lo permitan. Deberíamos cometer allanamiento, entrar, montar, luego que nos echen. Y que el programa sea eso». Después va más allá: «Si nos metieras en el Parlamento [le dice a un miembro de su equipo], tocando en la galería principal, y nos echaran a la fuerza intentando tocar, y que la policía nos levantara… Una bronca con la pasma, con botas, porras y todo eso. Hay que sufrir algo de violencia», llega a bromear.
Paul McCartney y John Lennon
Finalmente, su idea no se recogerá de forma literal, pero sí en espíritu. Lo que pasará ya es historia de la música popular. Entre los músicos (George Harrison se opone, pero su opinión es obviada y se impone la de la mayoría) y los que los asesoran deciden que el concierto se hará en la azotea de Apple Corps, el estudio de grabación londinense donde se encontraban trabajando. Desde la gira americana de 1966 no habían hecho otro concierto. Estamos a inicios de 1969, hace un frío que pela en la capital británica y este va a ser el primero desde entonces. Será también, pero aún no lo saben cuando lo plantean, el último.
El desarrollo del concierto
El concierto arranca con dos versiones de Get Back, que suena por primera vez en la historia en público. Al tercer tema –una primera toma de Don't Let Me Down– aparecen en los estudios dos jóvenes bobbies a los que el personal de Apple Corps torea un tanto. Los muchachos de la ley y el orden piden que cese el estruendo, que han llegado quejas por «el ruido» –así llaman a las melodías de The Beatles– en muy pocos minutos. «Bajen el volumen o empezaré a detener gente», asegura uno de los agentes. El personal del estudio les da largas y demoran su llegada al tejado.
Las canciones se van sucediendo. I've Got a Feeling (una primera toma), One After 909, Dig a Pony, la segunda toma de I've Got a Feeling… Justo cuando empiezan a cantar por segunda vez Don't Let Me Down los bobbies llegan al fin al tejado. Pero no detienen a nadie. Paul tarda en darse cuenta. Y cuando lo hace su sonrisa y su satisfacción son evidentes. «¡Ohhh», grita y ‘estropea’ esta segunda versión. Es en ese momento mágico cuando ve que su idea («deberíamos hacer el concierto donde no nos lo permitan») se ha hecho realidad. Es otro momentazo del documental.
Finalmente aparecen un sargento y un cuarto agente y The Beatles se ven obligados a parar en la tercera toma de Get Back. Pero ya da igual. Ya han hecho, una vez más, historia.