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Ana Soria y Enrique Ponce, en 'El Hormiguero'

Ana Soria y Enrique Ponce, en 'El Hormiguero'Antena 3

El Hormiguero

Ana Soria revive su flechazo con Ponce: «Cuando me miró, el mundo se me paró»

La pareja del torero revela cómo le afectó el acoso mediático: «Fui a terapia. La cosa me llegó a dar fuerte»

Para su primera entrevista en la televisión, Ana Soria eligió el programa más visto de la tele española. Acudió secundada por su pareja, el extorero Enrique Ponce. Una parte de la entrevista giró en torno a las consecuencias sufridas por ella debido a la repentina fama..

A ella la presentó él, porque así se lo pidió el presentador, Pablo Motos. «Es la mujer de la que estoy enamorado, locamente. Por muchísimas cualidades humanas que ella tiene. Podría estar enumerando aquí… Pero hay una que para mí sobresale por encima de todo y es el corazón tan grande que tiene. Lo buenísima persona que es de verdad. Siempre está más preocupada por los demás que por ella misma. Tiene una gran fortaleza. Ha sabido soportar muy bien las injurias y calumnias de alguna gente que, sin conocerla, la ha juzgado por el mero hecho de haberse enamorado de mí. Todavía te quiero más».

La novia del extorero explicó el motivo de su presencia en El Hormiguero: «Tenía ganas de que la gente pueda conocerme como soy. Empezamos nuestra relación y la prensa nos ha dado mucha caña. He aguantado mucho. Bueno, los dos. Llevamos tres años aguantando cosas que no son justas y que duelen. Tenía ganas de que la gente vea que soy una chica normal, con sentimientos, que puedan conocerme basándose en lo que ha salido de mi boca. Y nos parecía el sitio ideal».

Así se conocieron

Recordaron cómo se conocieron. «Yo fui a torear a Almería, y estando ahí en el callejón la vi en el tendido», empezó el excoletudo. Un subalterno le dijo su nombre. Ella se dio cuenta del interés despertado. «No sabes cómo me motivó. Ese día corté cuatro orejas», apuntó el valenciano. Desde el tendido, ella evitaba la mirada, «pero hubo un momento que ya cruzamos miradas, y yo en ese momento sentí algo especial; cuando me miró, a mí el mundo se me paró ahí», reveló Ana. Después contactaron por Instagram. De ahí pasaron al teléfono. Y por fin una cita en un reservado, «con el corazón a mil». «Poquito a poco fuimos enamorándonos», contó el torero, quien confirmó que empezó a hacer la letra a en el albero durante los paseíllos.

Motos se interesó por cómo recibieron la noticia los padres de ella. «Se lo tomaron muy bien, pero tuvieron 24 horas un poco… Necesitaban conocerlo a él. Es lo que le dije a mi padre: 'Cuando lo conozcas, lo vas a querer'. Y así fue. A día de hoy me lo recuerda, 'qué razón tenías'».

Ana Soria, durante la entrevista

Ana Soria, durante la entrevistaAntena 3

Terapia para Ana

El acoso de la prensa, las «tonterías» que tuvo que leer, acabaron afectando a Ana: «Fui a terapia. La cosa me llegó a dar fuerte. Cuando lo conozco a él tenía una carrera muy encauzada. Me enamoro de él y entonces con esa parte viene la parte mala de toda esa intensidad mediática. Uno no nace aprendido. No tenía la herramienta para que esa situación no me afectara como me estaba afectando». Se llegó a publicar que la habían echado, abucheada, de la plaza de toros de Granada: «Tenía muchísimo miedo y abandoné la plaza», explicó. Se fue mientras que se pedía la oreja para otro torero, y esos gritos fueron los que, según los creadores de bulo, iban dirigidos a ella: «Yo siempre que he ido a una plaza, la gente cariñosísima», replicó Ana Soria.

El tema de la diferencia de edad (él, 51, ella, 25) salió a la palestra: «El amor no se piensa, es algo que se siente. Lo que para nosotros no es un impedimento no tiene que serlo para la gente. Él es el que tira de mí, el que tiene más ganas de hacer cosas. Yo soy mucho más tranquila». «La edad es un número. Si no contáramos desde que nacemos los años que tenemos, no lo sabríamos. La edad está en el espíritu que uno tenga, en su vitalidad, en su ánimo», corroboró el torero.

El regreso a los toros

Negó que su novia tuviese algo que ver en su retirada, que fue de un día para otro en 2021 tras 30 años sin parar. Había toreado en León, donde cortó las dos orejas a un toro que había brindado al padre de Ana, y la siguiente parada era para Burgos. Ella, que le estaba acompañando en este viaje, le dijo que se bajaba a Almería. Él contestó: «¿Pues sabes una cosa? Que me voy contigo. Que no toreo más. Que así lo siento y tengo la necesidad de parar. Necesito estar tranquilo. Así que me voy contigo para abajo…». Y hasta hoy.

«No pienso volver a torear, pero tampoco cierro la puerta. He tenido ofertas para volver y ahora mismo no pienso en esa vuelta. No lo haría en una temporada convencional, de 50 o 60 corridas», explicó. La única duda es si hará una despedida «en diez plazas puntuales» porque los aficionados le dicen que se fue sin decir adiós: «Es algo que me ronda por la cabeza». «Es una decisión tan personal que es suya al 100 por 100. Lo que él hago yo lo apoyo», añadió Ana, que ha vuelto a centrarse en su carrera universitaria, Derecho, tras dos años en los que no pudo dedicarle demasiado tiempo porque la cabeza no le daba para ello. «Mis dos padres son abogados y mi ilusión es ejercer», anunció.

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