Steven Spielberg, en una imagen de archivo
Cine
La banda sonora de un clásico de Spielberg, entre las favoritas para los funerales
John Williams solo necesitó dos notas para hacer historia del cine y convertir la película en clásico de culto
Cuando se trata de elegir la música para despedir a un ser querido, la mayoría de los mortales se decantaría por clásicos como Ave María o alguna pieza orquestal emotiva del estilo. Sin embargo, un informe llevado a cabo por Cop Funeralcare desentraña cuáles son las canciones favoritas de las personas para los sepelios.
«La música tiene una poderosa capacidad para evocar recuerdos, reflejar nuestras personalidades y conectarnos con nuestros seres queridos», explica Gill Stewart, director general de Cop Funeralcare. «Elegir una canción que tenga un significado especial para ti puede ser una parte importante de la despedida, ya sea un himno tradicional o algo alegre y peculiar».
Los datos, extraídos de más 90.000 servicios llevados a cabo en todo el mundo en los últimos doce meses, hablan por sí solos e incluyen en los primeros puestos a Andrea Bocelli y Sarah Brightman con su mítico Time to say goodbye o a Frank Sinatra con su clásico My way. No falta tampoco melodías fabulosas como la Somewhere over the rainbow que popularizó Judy Garland en El mago de Oz, pero que está en la lista en la versión folk de Eva Casssidy, o la de Wind Beneath My Wings, de Bette Midler.
Hay quien, en cambio, opta por temas como The best, de Tina Turner; You'lle never walk alone, del Liverpool FC, We'll meet again, de Vera Lynn, o You Raise me up, de Westlife. Todas ellas canciones que, dentro de cierta extravagancia, parece comprensible que fueran elegidas para este tipo de despedidas. Lo que nadie esperaba es que entre Supermarket flowers, de Ed Sheeran, o Abide with me. de Audrey Assad, sonase también la banda sonora de un clásico de Spielberg.
Y no hablamos de El imperio del sol, El color púrpura, Indiana Jones, E.T. El extraterrestre, Hook, La lista de Schindler o Salvar al soldado Ryan. Ni siquiera de Parque Jurásico, La guerra de los mundos, War House, Lincoln o West Side Story. Una de los temas favoritos para los sepelios está compuesta por únicamente dos notas que cambiaron la historia del cine y anunciaban la llegada de un pez aterrador: Tiburón.
Lo que John Williams creó para provocar el miedo en los bañistas en los años 70 se ha transformado en la elección más peculiar –y sorprendentemente popular– para el último adiós. El repetitivo y siniestro tema «dun-dun, dun-dun» es reconocible al instante, creando un leitmotiv de tensión, un tema recurrente asociado con un personaje o idea en particular, en este caso, con el famoso escualo.
Tema principal de la película Tiburón
«Esperaba escuchar algo extraño y melódico, tonal pero inquietante, algo de otro mundo, casi como un espacio interior bajo el agua. Y cuando, en cambio, tocó con dos dedos en las teclas más graves [tararea] dun-dun... dun-dun... dun-dun-dun-dun... al principio me eché a reír», explicó Spielberg en una entrevista. «Pensé que tenía un gran sentido del humor y que me estaba tomando el pelo. Y dijo: '¡No, ese es el tema de Tiburón!'. Le dije: 'Tócala otra vez', y la tocó una y otra vez... y de repente me pareció perfecta. John encontró la firma para toda la película».
Poco más necesitó la visceral adaptación de Steven Spielberg del voraz best-seller de Peter Benchley para asustar a toda una generación y convertirse en película de culto. La historia —una mezcla entre Moby Dick de Melville y Un enemigo del pueblo de Ibsen— nos sitúa en un balneario aterrorizado por un gran tiburón blanco a la vuelta de la esquina, justo antes del 4 de julio.
Roy Scheider está perfectamente elegido para el papel del jefe de policía que no cierra las playas, con terribles consecuencias. Con sus paisajes soleados y aguas sangrientas, Tiburón devoró por completo el cine moderno; cuatro décadas después, es imposible darse un baño de verano sin escuchar la amenazante melodía de John Williams.