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Mel Gibson, paseando por las calles de Roma

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Cine

Mel Gibson confiesa que falseó la historia en Braveheart: «William Wallace era un monstruo, lo idealizamos»

El actor y director reconoce que la historia no fue fiel a la realidad y que el verdadero personaje estaba muy lejos del héroe que mostró en pantalla

«William Wallace era un monstruo. Lo idealizamos». Con esa frase, Mel Gibson no solo sorprendió, sino que dinamitó el relato que él mismo había construido años antes en Braveheart. Una película que convirtió a su protagonista en símbolo universal de libertad… aunque la realidad fuera bastante más incómoda.

La historia de esta superproducción no empieza en Escocia, sino en los despachos de Hollywood. A principios de los años noventa, el productor Alan Ladd Jr. abandonaba MGM en plena reestructuración y se llevaba consigo un guion firmado por Randall Wallace. El texto narraba la vida de William Wallace, un líder escocés del siglo XIV convertido en mito nacional. Ladd Jr., responsable de haber impulsado proyectos como Star Wars, vio claro que ahí había una gran historia.

Fotograma de Braveheart

Fotograma de Braveheart

El proyecto acabó en manos de Gibson, que en ese momento era uno de los actores más cotizados del mundo gracias a la saga Arma letal. Al principio rechazó la propuesta. Le preocupaba su edad, ya que Wallace era mucho más joven que él en la historia real, y no se veía encajando en el papel. Se tanteó a Terry Gilliam como director, pero tampoco salió adelante. Finalmente, Gibson aceptó dirigirla… y terminó también protagonizándola, aunque su primera idea había sido ofrecer el papel a Brad Pitt.

El rodaje no fue sencillo. Gran parte de la película se filmó en Irlanda durante el verano de 1994, utilizando miles de extras del ejército irlandés para recrear las batallas, lo que dio a las escenas un realismo poco habitual en la época. El resultado fue un éxito rotundo. Estrenada en 1995, la película arrasó en los Oscar con cinco premios, entre ellos Mejor película y Mejor director. También fue un gran éxito de taquilla, superando los 200 millones de dólares en todo el mundo, algo especialmente relevante para una película histórica de ese tipo.

Pero el reconocimiento vino acompañado de polémica. Desde el principio, historiadores y críticos señalaron las numerosas inexactitudes. Por ejemplo, Wallace nunca llevó el famoso 'kilt' que aparece en la película, ya que esa prenda es posterior a la época en la que vivió. Tampoco la historia de amor se ajusta a la realidad. Aun así, el relato funcionaba: era emocional, claro y fácil de seguir.

Y ahí es donde Mel ha sido más directo con el paso del tiempo. En 2009, durante un acto en Escocia, admitió sin rodeos que la imagen del personaje estaba profundamente edulcorada. «No era como en la película. Siempre estaba incendiando aldeas», explicó. En la historia real, Wallace lideró campañas violentas y su figura está mucho más ligada a la guerra que al heroísmo romántico que muestra el filme. «Alguien tiene que ser el bueno contra el malo», remató, asumiendo que el cine simplifica la historia para hacerla funcionar. Una reflexión que, como recoge la revista Fotogramas, evidencia hasta qué punto Hollywood puede moldear la verdad.

Aun así, Braveheart sigue siendo una de las películas más influyentes del cine épico moderno y marcó un antes y un después en la forma de contar historias históricas en Hollywood. Pero también deja una conclusión incómoda: a veces, los héroes que recordamos no se parecen demasiado a quienes fueron en realidad.

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