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El ajedrecista Magnus Carlsen durante un torneo en Dubai

El ajedrecista Magnus Carlsen durante un torneo en DubaiEFE

Documental de Netflix

'Jaque al rey': por qué el ajedrecista Magnus Carlsen está obsesionado con las trampas y no acepta una derrota

El destacado ajedrecista noruego fue derrotado en 2022 por Hans Niemann, un joven que apenas rozaba la mayoría de edad al que acusó de haber hecho trampas; y no fue al único...

«El agradable y refinado mundo del ajedrez», escribe el ruso Maxim Ósipov en su relato de ficción Piezas sobre plano; aunque todo depende de cómo se mire. Como heredero de la cultura eslava, es posible que en ese momento estuviese pensando más en los duelos entre sus coterráneos Garri Kaspárov y Anatoli Kárpov que en los del actual número uno, Magnus Carlsen, y su 'Moriarty', Hans Niemann.

Aficionado o no a este deporte, en los años 80 todo el mundo se enteraba de los pormenores de aquella rivalidad de trama rusa que se prolongó durante casi una década hasta que Kaspárov logró imponerse como mejor ajedrecista del mundo tras su primera victoria en 1985. Sí, quizá Ósipov se refería con «refinado» a aquel enfrentamiento de película y no al menos conocido que protagonizaron hace unos años Carlsen y Niemann.

Thomas Tancred cuenta esta historia de rivalidad moderna en Jaque al Rey, un documental de poco más de una hora para la serie de Netflix Secretos del deporte (que también dedica capítulos a Lamar Odon, Mardy Fish o Brett Favre). Sin duda, una rivalidad mucho menos refinada que la de los rusos en la que, como retador, Niemann da más miedo por sus reacciones durante la partida que por su juego y, como campeón, Magnus Carlsen desprende un nivel de narcisismo sin límites. La historia lo tiene todo.

Magnus Carlsen en su entrevista para el documental de Netflix

Magnus Carlsen en su entrevista para el documental de Netflix

Hasta que apareció Magnus Carlsen, el jugador que ve «cosas donde otros ven caos», el mundo del ajedrez estaba marcado por un estereotipo. «Cuando digo ajedrecista la gente piensa en un señor blanco ruso», cuenta en el documental Danny Rensch –director de ajedrez de Chess.com–. Carlsen no era el ajedrecista que todos esperaban, pero desde su llegada a lo más alto del ranking mundial, ha demostrado, en sus propias palabras y con esa soberbia que le caracteriza, que es «claramente el mejor jugador del mundo desde hace 12 o 13 años».

Durante la pandemia del coronavirus, la gente buscaba alejarse de la soledad del confinamiento y el tráfico en las plataformas de juegos online creció desmesuradamente. Fue por aquel entonces cuando un Hans Niemann todavía menor de edad adquirió cierta notoriedad al convertirse en un ajedrecista streamer. «Lo que me diferenció de otros streamers es que eran aburridos y eso me hacía parecer interesante», asegura Niemann en el documental.

Gritos, enfados, reacciones desmesuradas... El americano siempre fue muy criticado por su actitud frente a la cámara mientras jugaba contra otros oponentes. «¿Por qué no puedo decir lo que pienso? (...) no puedes ser un buen chico y un campeón». Niemann jugaba a través de Chess.com y retransmitía las partidas con vídeo en directo. «Todos los mejores juegan en Chess.com. Ahí está todo el ecosistema del ajedrez. No hay alternativas, tienen el monopolio del ajedrez online», explica Niemann para la película de Tancred.

Como para Niemann, para los creadores de la plataforma el confinamiento fue un impulso absoluto. Erik Allebest, director ejecutivo de Chess.com, reconoce que «la pandemia fue una locura, pero para el ajedrez era increíble». «A medida que se confinaba cada país, las altas se multiplicaban por cuatro o cinco de la noche a la mañana», rememora. Fue en este contexto en el que Hans Niemann se encerró para imbuirse en el juego de reyes.

Danny Rensch, izquierda; y Erik Allebest, derecha

Danny Rensch, izquierda; y Erik Allebest, derecha

Hacía maratones de 30 horas, no dormía, analizaba todas las partidas que podía y se tiraba entre 12 y 16 horas al día frente al ordenador. Llegó a estar dos meses sin intercambiar ni una palabra con otra persona, todo giraba en torno al ajedrez. Se preparaba para ganar al mejor del mundo y ya por aquel entonces disputaron alguna partida online. Siempre con victoria para el noruego.

Entonces llegó la Sinquefield Cup en septiembre de 2022 y todo cambió. Hans Niemann sacó de sus casillas al genio noruego durante aquellos días de campeonato en Sant Louis, Missouri. Niemann ni siquiera había empezado con buen pie, pero terminó obligando a Carlsen a abandonar la partida ante su inminente derrota. Para el americano aquel episodio se reducía a que «el ajedrez habla por sí mismo», pero para el noruego acababa de empezar toda una batalla de acusaciones.

De la guerra psicológica a la tecnológica

Más allá de lo agradable o refinado del ajedrez, quizá la pregunta es si estamos ante el deporte en el que más trampas se pueden hacer, o, al menos, en el que resulta más fácil o más opciones hay de hacerlas, por imposible que parezca. Una mínima señal es suficiente para cambiar el rumbo de la partida en este juego y ya desde los tiempos de la hegemonía de Kárpov las acusaciones estaban a la orden del día sobre el tablero.

Tras abandonar aquella partida en Missouri en 2022, incapaz de aceptar la situación, el número 1 del mundo inició una campaña de descrédito hacia su oponente que casi le cuesta la expulsión del circuito y que es lo que recoge Thomas Tancred en Jaque al Rey.

Aunque nunca se han aportado pruebas irrefutables de que Niemann adulterase el resultado fue víctima de acusaciones tan inverosímiles como que llevaba unas bolas chinas que le marcaba las jugadas mediante vibraciones. En este caso, una vez más quedó claro el poder de las redes sociales e internet después de que el propio Elon Musk diese alas a esta teoría con un post en X al que acompañó con una frase, retocada, de Schopenhauer: «El talento alcanza un objetivo que nadie más puede alcanzar; el genio alcanza un objetivo que nadie puede ver (porque está en tu trasero)».

El ajedrecista Hans Niemann en el documental de Netflix

El ajedrecista Hans Niemann en el documental de Netflix

A día de hoy el ajedrecista insiste en que «solo jugué al ajedrez y le gané, tiene un nivel de paranoia que no es normal». Niemann cree que Carlsen «ha creado un monstruo» y mientras el noruego sigue cumpliendo años él es más joven y seguirá mejorando. «Seré el mejor jugador del mundo y tendrá que verlo. Todos los días de su vida tendrá que darse cuenta de que me hizo esto», asegura.

En esto del ajedrez, cuando se trata de ganar, cualquier excusa vale. Niemann y Carlsen no fueron los primeros ni serán los últimos que utilicen las acusaciones para tratar de invertir un resultado. Antes de 2022 también hubo denuncias surrealistas, como las del ruso Víktor Korchnói. Kárpov comía yogures durante sus partidas para reponer fuerzas y Korchnói llegó a decir que la persona que le dejaba los yogures sobre la mesa le estaba dando pistas en función del sabor que anunciaba el envase. Además, le acusó de llevar a un hipnotizador y sentarlo en las primeras filas para amedrentarlo con la mirada durante los duelos.

Kasparov también utilizó miradas agresivas para incomodar a sus contrincantes, mientras que Kárpov les desesperaba con su expresión fría y vacía. Sí está lo refinado en esa rivalidad Kárpov-Kasparov que derivó en un sinfín de acusaciones políticas y de espionaje. Se tenían un odio visceral por cuestiones ideológicas, pero las acusaciones de tramposos nunca fueron por el uso de la tecnología como ayuda externa. Entonces era otra época y estábamos frente a dos rusos, uno amigo del Kremlin y el otro un repudiado por el sistema.

En el caso de los rusos parece que con los años superaron sus rencillas e incluso durante una estancia en prisión de Kasparov en 2007, por manifestarse contra el Kremlin, el gran maestro Kárpov quiso ir a visitarlo. En el caso moderno, Carlsen mantiene sus acusaciones y sigue convencido de que Niemann –que reconoció haber manipulado algunas partidas online de las que jugaba en Chess.com– hizo trampas en la Sinquefield Cup. Está claro que a Carlsen no le gusta perder y hará todo lo posible para evitarlo. Hace poco denunció a una compañera por llevar el móvil encima. Es lógico, pero ¿en qué cabeza cabe que aquella jugadora kazaja fuese a hacer trampas cuando ella misma enseñó su móvil para pedirle un selfie antes de iniciar el duelo?.

Por ahora Carlsen se mantiene en lo más alto del ajedrez mundial y tiene que tener clara una lección que el propio Kasparov reconoció durante una entrevista: «Sin Kárpov nunca habría existido Kasparov» y sin Carlsen probablemente nunca habría existido Niemann. No sé si refinado y agradable, lo que sí sé es que el mundo del ajedrez recoge historias fascinantes. Y si no... que le pregunten a Claude Bloodgood...

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