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El escritor Juan Pedro Cosano

El escritor Juan Pedro CosanoHugo G. Pecellín

Juan Pedro Cosano, escritor: «Estoy convencido de que María Luisa de Orleans fue envenenada»

Con Nadie podrá quererle como yo, el escritor y abogado invita al lector a conocer la razón de la muerte de la esposa de Carlos II en un thriller político que pretende ser una defensa del Rey más desventurado de la Historia de España

El matrimonio de Carlos II de España y María Luisa de Orleans padeció de dolencias durante casi toda su historia, pero el amor y la complicidad que fue floreciendo entre los monarcas haría de este lazo conyugal uno más fuerte e imperecedero. Pese a ello, esto sería un arma de doble filo, pues motivaría las tristezas del último de los Austrias cuando el capítulo más infausto de su romance toca la puerta: la muerte de su joven esposa. Hasta la fecha sigue siendo un misterio, pero el escritor y abogado jerezano Juan Pedro Cosano invita al lector, con su obra Nadie podrá quererle como yo, a conocer la que, posiblemente, sea la razón de la muerte de esta reina. Un thriller político que pretende ser una defensa del Rey más desventurado de la Historia de España.

El libro 'Nadie podrá quererle como yo' (Espasa), del escritor Juan Pedro Cosano

El libro 'Nadie podrá quererle como yo' (Espasa), del escritor Juan Pedro Cosano

–¿Qué ha querido transmitir a través de Nadie podrá quererle como yo?

–Uno cuando escribe lo que intenta es distraer al lector. Una vez que vas escribiendo te das cuenta de que, en esa voluntad de hacer feliz al lector, van surgiendo ideas y propósitos secundarios que se convierten en importantes. Uno de esos propósitos fue reivindicar la figura de Carlos II, el Rey más injustamente tratado por la Historia de España, ya que no fue tan incapaz como nos hicieron creer. En segundo lugar, descubrí la figura desconocida de la reina María Luisa de Orleans, quien ocupó por más de diez años el trono de España, y que fue leal a su marido y a España hasta el día de su muerte. Estos aspectos son los que conforman un todo, en el cual hay un mensaje que el lector podrá captar una vez que se sume a las páginas de las novelas.

–¿Por eso ha tomado como protagonistas de la historia al Rey Carlos II de España y a la Reina María Luisa de Orleans?

–Sí. Tuve que elegir a una figura de la que no se hubiera escrito anteriormente y esa característica la tenía María Luisa de Orleans. Una reina de la que prácticamente nadie ha escrito, desde el punto de vista historiográfico, así como no hay casi nada desde el punto de vista de la ficción. Una vez que me adentré en su biografía y, mientras más investigaba, crecieron las sospechas que tenía de su muerte. Así fue como empecé a desarrollar la trama.

–La muerte de la Reina María Luisa de Orleans sigue siendo un misterio. ¿Por qué está convencido de que fue un envenenamiento?

–Estoy convencido porque ha habido mucho interés en convencernos de lo contrario. El Duque de Maura, uno de los grandes historiadores españoles del siglo XX, publicó la biografía de María Luisa de Orleans, pero está dedicada a convencer al lector de que la realidad es que la reina no fue envenenada. Pienso que fue envenenada porque la propia reina lo dijo en su lecho de muerte. Y también porque el embajador francés le preguntó a la Reina en su lecho de muerte si había sido envenenada. Lo pienso porque he leído el informe de la autopsia de la reina y lo he confrontado con opiniones de expertos y todos afirman que fue envenenada.

Carlos II no fue tan incapaz como nos hicieron creer

–¿Cómo logró tener acceso al informe de la autopsia?

–No solo ese documento, sino otros muchos están disponibles para cualquier persona que se preocupe de buscarlos. Hoy en día en internet está todo. En el caso de la autopsia fue muy fácil, pues lo he conseguido como anexo en el libro del Duque de Maura, el cual está firmado por el médico real de la Reina.

–En ese caso, ¿que dice esa autopsia?

–Realmente no decía que fue envenenada, fue todo lo contrario. La autopsia hablaba de que la reina falleció por una gastroenteritis. Esto es un dato bastante raro, pues que una persona con 26 años, sana y deportista, muera por una intoxicación producida por haber comido unas ostras carece de sentido. Si uno profundiza en esa autopsia se encontrará con síntomas como los pulmones negros y, precisamente, esto es un síntoma raro para una persona que haya fallecido de gastroenteritis.

–El amor y el matrimonio son uno de los temas principales de la historia.

–Cuando María Luisa de Orleans, con 16 años, recibe la orden de su tío de casarse con el Rey de España, de quien se decía que era un hombre deforme, se puede figurar lo que sentía esa niña. Ella viene a España como la oveja al matadero, pero la realidad es que, poco a poco, se va enamorando de su marido. Además, existen testimonios escritos que dicen que la reina amaba a su marido y que el matrimonio de Carlos y María Luisa fue un matrimonio feliz. De hecho, el título de la novela son las últimas palabras que la Reina le dice a su marido antes de morir.

–Su obra es un thriller político, ¿qué es lo más difícil de escribir un género como este?

–Su dificultad está en situarse en un contexto histórico que es desconocido para el lector. Cuando escribo sobre el siglo XVII tengo que saber cómo pensaban, cómo vestían y cómo comían esas personas. Tejer una trama de intriga es tan fácil en el tiempo actual como en el tiempo histórico, lo difícil es crear el contexto histórico para que sea creíble. Por esta razón, me gusta defender el detalle en mis novelas. La descripción es esencial para lograr un ambiente en el que el lector respire el siglo XVII.

El autor Juan Pedro Cosano con el libro 'Nadie va a quererle como yo'

El autor Juan Pedro Cosano con el libro 'Nadie va a quererle como yo'Hugo G. Pecellín

–Había muchos intereses políticos involucrados en la muerte de la Reina. De hecho, la ambición de Luis XIX lo podría situar como uno de los culpables.

–A María Luisa se le exigía que le diera un heredero al Rey, pues las condiciones físicas de Carlos II apuntaban a que en cualquier momento podía morir. Por eso era tan importante la presencia de un príncipe heredero que asegurara el futuro de la monarquía española. Si no pare la Reina, se tiene que ir, tiene que morir. Eso lo exigía la nobleza española, la reina madre y al mismo tiempo el hecho de que una reina francesa estuviese en la monarquía española era perjudicial para Leopoldo ‘El Emperador’, porque el tío de la Reina de España era su gran enemigo. Al mismo tiempo, el Rey Luis XVI era el principal heredero de España en caso de que el Rey muriera, como así ocurrió.

–¿Qué intrigas políticas rodeaban el matrimonio de los Reyes?

–Realmente lo que existía eran ambiciones e intereses. Los nobles, la Corte, el palacio exigían que tuviese un heredero y si María Luisa no se lo podría dar querían que viniese otra. La reina Madre, en ese mismo sentido, quería que la monarquía española tuviera continuación.

–Al inicio comentó que uno de sus propósitos de este libro era revindicar la imagen de Carlos II de España, ¿por qué?

–Ha sido muy injustamente tratado. En España ha habido otros reyes, como Fernando VI, al que el pueblo le llamaba «el deseado». Cuando Napoleón invade España, se rinde y renuncia a sus derechos dinásticos, al igual que hizo Carlos IV. Sin embargo, esos Reyes han sido tratados con una mayor benignidad por la historia. Carlos II estuvo muchísimos años en el trono de España y cuando él muere el imperio español sigue existiendo. No se lo ha entregado a nadie. Resistió siempre ante las grandes potencias europeas e intentó gobernar bien impulsando las reformas de la moneda, del Estado y de la iglesia. Intentó, siendo consciente de su propia debilidad física, rodearse de los mejores, y su gobierno no fue tan nefasto.

–Si pudiese calificar el reinado de Carlos II, ¿cómo lo definiría?

–Resistir. Toda su vida fue un constante resistir ante su enfermedad, ante la pérdida de su amada y ante los acosos exteriores. Ese fue su reinado.

–¿El Rey estaba hechizado, o más bien torturado?

El Rey Carlos II no estaba hechizado. Ese apodo proviene de una anécdota en la que, cuando él era un pequeño, su profesor le pregunta: «Majestad, ¿está usted hechizado?» Y el pobre dice: «No lo sé». Sin duda, ese calificativo que usted acaba de mencionar es mucho más adecuado.

En el fondo esta novela es una gran defensa de Carlos II

–¿Cómo cree que responderían los españoles si hoy estuviese en el trono un Rey con las condiciones físicas de Carlos II?

–Muy buena pregunta (ríe). Me pide usted que adivine el futuro, pero yo creo que difícilmente se aceptaría un Rey de esas características.

–¿Ese «futuro Rey» recibiría la misma respuesta por parte de su pueblo?

–El Rey no tuvo tampoco una oposición dentro del reino. Fue respetado por sus súbditos y valorado adecuadamente. Las grandes críticas vinieron después, el juicio posterior de la Historia, el último de los Austrias y la crisis del gran imperio español. Hoy en día un monarca de esas características sería poco asumible por la sociedad actual.

–Es usted abogado y escritor. ¿De dónde surge su amor por la literatura?

–Los abogados llevamos toda la vida escribiendo. Al final, uno intenta evadirse de esa escritura árida a través de la ficción. Soy muy feliz escribiendo. Cuando recibí el premio Planeta en 2014 pude acceder al mercado editorial en el que sigo desde entonces.

–¿Defendería a Carlos II en un juicio?

–Me hubiera encantado. Habría muchas líneas de defensa. El abogado nunca renuncia a defender a nadie. El hecho de defensa es consustancial con la democracia y los valores de hoy en día, de hecho, en el fondo esta novela es una gran defensa de Carlos II. Pero claro, defender a un Rey debe de ser alucinante.

–La condesa de Soissons es de un gran interés para usted, ¿podemos esperar algún libro sobre ella?

–La figura de la condesa es sorprendente. En la época que muere María Luisa de Orleans, ella era la principal amiga por lo que tiene un papel muy importante en esta novela. Hay mucha materia para escribir sobre la condesa. Pero, ¿quién sabe? No sé qué dirá el futuro.

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