02 de febrero de 2023

Portada del libro Tras la virtud junto a una foto de su autor, Alasdair MacIntyre

Portada del libro Tras la virtud junto a una foto de su autor, Alasdair MacIntyre

El Debate de las Ideas

Páginas inspiradas: Alasdair MacIntyre

Hemos ido coleccionando un buen puñado de páginas inspiradas que ahora queremos compartir con los lectores de El Debate

Si eres de los que leen con un lápiz en la mano, nos entenderás. Ocurre en ocasiones. Estás leyendo un libro, un buen libro, has pasado quizás por una parte algo árida, cuando de pronto aparece ante tus ojos. Es esa página, ese fragmento, ese pasaje inspirado que nos deslumbra. Esa página inspirada que marcas con tu lápiz para nunca más olvidarla, para regresar y saborear en el futuro. Nosotros hemos ido coleccionando un buen puñado de páginas inspiradas que ahora queremos compartir.
Empezando por aquel brillante final de Tras la virtud que a tantos ha estimulado y hecho otear el horizonte con la esperanza de descubrir a ese nuevo Benito que Alasdair MacIntyre anunciaba:
«Siempre es peligroso hacer paralelismos históricos entre un período y otro; entre los más engañosos de tales paralelismos están los que se han hecho entre nuestra propia época en Europa y Norteamérica y el Imperio romano en decadencia hacia la Edad Oscura. No obstante, hay ciertos paralelos. Se dio un giro crucial en la antigüedad cuando hombres y mujeres de buena voluntad abandonaron la tarea de defender el imperium y dejaron de identificar la continuidad de la comunidad civil y moral con el mantenimiento de ese imperium. En su lugar se pusieron a buscar, a menudo sin darse cuenta completamente de lo que estaban haciendo, la construcción de nuevas formas de comunidad dentro de las cuales pudiera continuar la vida moral de tal modo que moralidad y civilidad sobrevivieran a las épocas de barbarie y oscuridad que se avecinaban. Si mi visión del estado actual de la moral es correcta, debemos concluir también que hemos alcanzado ese punto crítico. Lo que importa ahora es la construcción de formas locales de comunidad, dentro de las cuales la civilidad la vida moral y la vida intelectual puedan sostenerse a través de las nuevas edades oscuras que caen ya sobre nosotros. Y si la tradición de las virtudes fue capaz de sobrevivir a los horrores de las edades oscuras pasadas, no estamos enteramente faltos de esperanza. Sin embargo, en nuestra época los bárbaros no esperan al otro lado de las fronteras, sino que llevan gobernándonos algún tiempo. Y nuestra falta de conciencia de ello constituye parte de nuestra difícil situación. No estamos esperando a Godot sino a otro, sin duda muy diferente, San Benito».
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