El profesor y psicólogo Jordan Peterson
Jordan Peterson apuesta por las «virtudes de la Humanidad» frente al catastrofismo «woke»
Lo ha afirmado en el discurso inaugural de la Conferencia de la Alianza para la Ciudadanía responsable (ARC)
El profesor y psicólogo canadiense Jordan Peterson fue condenado a un curso de reeducación por condenar la ideología «woke». Eran los tiempos en que este falso «despertar» copaba las cúpulas de las instituciones que Donald Trump está disolviendo desde el primer minuto de su nueva presidencia.
Son otros tiempos en los que Peterson ya no es un proscrito, sino un interlocutor más. Un contertulio más en materia ideológica y política y no un apestado, un cancelado por ese pensamiento falsario que se identifica a sí mismo por la diversidad y la inclusividad.
La razón de su condena fueron principalmente sus mensajes en X en contra de las políticas del primer ministro Justin Trudeau: por criticar al poder. Esta es la falsa diversidad del universo «woke» que también combate desde la Conferencia de la Alianza para la Ciudadanía Responsable (ARC), el movimiento que pretende reunir a los conservadores y a los liberales en Occidente y en el mundo.
El discurso de Peterson y de la ARC es directamente el desmontaje de lo «woke» desde la horma de su zapato: lo tradicional y, sobre todo, el sentido común, el mismo sentido por el que fue cancelado y reeducado (esto último sin éxito), como en la China de Mao.
El mensaje principal de Peterson en la Conferencia fue la creencia de que hay motivos para suponer que estamos al borde de un «futuro extraordinario», en contraste con las «utopías globalistas» y los «cataclismos apocalípticos», diferenciándose de sus canceladores en que la Alianza para la Ciudadanía Responsable «invita», frente a los tiranos que «usan el miedo».
La ARC se define como «un movimiento internacional con la visión de un mundo mejor en el que los ciudadanos asuman la responsabilidad y trabajen juntos para generar prosperidad en sus familias, comunidades y naciones». La Alianza rechaza conceptos como «la inevitabilidad del declive» y busca «soluciones que aprovechen las más altas virtudes de la humanidad y su extraordinaria capacidad para la innovación y el ingenio».
Un discurso intelectual, como todos sus fundadores (políticos, profesores, investigadores, escritores, periodistas...), con vistas a ser aplicado en el mundo real y ser entendido por el mundo real, por los ciudadanos libres, lejos de las ideas transhumanistas de lo «woke».
Peterson es la cabeza visible de ARC. El psicólogo se ha atrevido durante los últimos años a desafiar los convencionalismos ideológicos como el impresionista desafió a finales del XIX los convencionalismos artísticos. Aquellos fueron apartados en un principio por el academicismo dominante, pero acabaron triunfando como arte clásico.
La ideología de género es la nueva academia social que vive horas bajas tras su apogeo. El mundo se mueve en otra dirección o, más bien, vuelve a la original sin demasiada originalidad frente al disparate que se empieza a deshacer. Peterson fue uno de los precursores de esto, uno de los pioneros del regreso a los orígenes con mensajes tan capitales como sencillos (con los que llenó el antiguo Wizink Center de Madrid y otros tantos pabellones en una gira de conferencias) frente al enrevesamiento cancelador, como que, más allá de la intelectualidad de donde sale, se llame a las cosas por su nombre para empezar a entendernos, o al menos para empezar a no confundirnos.