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El poeta Luis Alberto de Cuenca

Fotografía del poeta Luis Alberto de CuencaEuropa Press

Luis Alberto de Cuenca y otros tres intelectuales contestarios que ignora la RAE

El poeta y filólogo no logró el sillón de la «o» en la institución, pero no es el único que ha desatendido la academia

El poeta y filólogo Luis Alberto de Cuenca no fue elegido ayer para ocupar el sillón de «o» de la Real Academia Española (RAE). La silla sigue vacante, ya que el otro candidato principal, el arquitecto Luis Fernández-Galiano tampoco consiguió los apoyos necesarios para convertirse en miembro de la academia.

Este intelectual siempre se ha caracterizado por dar, en entrevistas y declaraciones, la batalla cultural de lo políticamente correcto.

En una entrevista en ABC, De Cuenca definió como «marabunta» a la corriente de pensamiento que trata de eliminar cualquier rastro de disonancia con lo establecido.

«La marabunta es ignorante, casposa, lamentable. Siempre está rugiendo porque no tiene otra cosa que hacer que censurar y actuar como el tribunal de la Inquisición de nuestro tiempo. Es curioso que personas que aparentemente han criticado los tribunales de la Santa Inquisición después actúen como ellos», declaró.

Muy crítico con esta «corrección política», Luis Alberto de Cuenca la calificó como «la peor tiranía que ha habido nunca», en palabras a El Cultural. «La rebelión contra ese horror, contra ese totalitarismo atroz de nuestros días, es una respuesta individual y doméstica, en nuestro círculo familiar o amistoso», completaba el poeta.

Luis Alberto de Cuenca no es el primer caso

No obstante, el poeta madrileño no ha sido el único intelectual contestario ignorado por la RAE. El catedrático, doctor en Filología e historiador Andrés Amorós también fue candidato a ocupar el sillón de la «Z» en 2011. La silla estuvo vacante desde 2009 hasta 2014, desde cuando hospeda a José Luis Gómez, actor y director de teatro.

Amorós, firme taurino, se ha mostrado en ocasiones crítico con algunas decisiones de Pedro Sánchez y ha escrito contra la corrección política y la idea de «descolonizar» la música clásica por posibles «ofensas». Además, no ha dudado en posicionarse y situar, en El Mundo, a la izquierda de «ignorante y sectaria».

Otro es el caso de Gabriel Albiac. Filósofo y escritor, premiado con el Nacional de Literatura en la modalidad de ensayo, el Mariano de Cavia o el González-Ruano por su trabajo. Sin embargo, este intelectual nunca ha sido considerado para ocupar ninguna silla de la academia.

Albiac siempre se ha posicionado contra la cultura wokista. La última crítica que este intelectual ha emitido contra lo políticamente correcto es su libro El eclipse del padre. En su trabajo, el filósofo llevado a cabo una radiografía de los cambios que ha implantado esta corriente, como el desplazamiento de la familia como columna vertebral de la sociedad.

Tampoco Andrés Trapiello ocupa ningún sillón de la RAE. Reconocido escritor, el leonés no ha estado en las quinielas académicas para sentarse en sus sillas. El autor vaticinó en La Razón que el wokismo tendrá las patas cortas.

Entre sus críticas, señaló que «cualquiera que opine en contra no ya del gobierno sino de algunas ideas, o sea partidario de los toros, por ejemplo, no puede salir a la calle».

La silla de la «o», de momento, sigue vacante. Igual que nadie se sienta en la «L» que dejó Mario Vargas Llosa tras su muerte el 13 de abril. Tras ignorar a Luis Alberto de Cuenca y Andrés Amorós, y a pesar de sus méritos, ninguno de estos intelectuales han logrado que la RAE los tenga en cuenta.

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