El director del Instituto Cervantes, Luis García Montero
El Instituto Cervantes, preocupado por «el odio a lo hispano» pero indolente ante el odio a lo español
Las críticas del director del Instituto Cervantes a Trump por su política lingüística no suenan cuando se trata de la discriminación de los hispanohablantes en regiones españolas como Cataluña o País Vasco
El director del Instituto Cervantes, Luis García Montero, se mostró preocupado por la existencia, en su opinión, de un «odio a lo hispano» en Estados Unidos y se expresó «muy preocupado» por la situación que afronta la lengua española en la superpotencia americana.
En su discurso durante la apertura de la reunión anual de directores del Instituto Cervantes, celebrada en la Universidad de La Laguna, en Tenerife, García Montero –alineado con las tesis del gobierno sanchista y del Ministerio de Exteriores de Albares de quien depende su cargo– no dejó aprovechar la ocasión para arremeter contra Donald Trump y contra la Comisión Europea a la que acusó de haberse «humillado y arrodillado ante un millonario que cree en la ley del más fuerte», en referencia a la negociación entre Estados Unidos y la Unión Europea por los aranceles.
García Montero, en una curiosa forma de diplomacia consistente en insultar a la máxima autoridad del país en el que buscas promover la defensa del idioma, aseguró en su discurso (recogido por Efe) que los europeos «estamos un poquito humillados tras vernos arrodillados ante un millonario en su campo de golf».
El director del Instituto Cervantes acusó a Trump de tener «una mirada despectiva a los hispanos» y de generar «un discurso de odio a lo hispano».
Hasta aquí, el discurso de García Montero en Tenerife tiene tres elementos redundantes: los Estados Unidos de Trump odian a lo español, tienen una mirada despectiva a los hispanos y humillan a España y a Europa.
Curiosamente, esa vehemencia a la hora de defender a lo español y lo hispano en Estados Unidos no la muestra García Montero cuando se trata de defender la lengua y cultura española en España.
Los ataques de Trump a la cultura hispana en Estados Unidos no son muy diferentes a los ataques a la lengua española y a los hispanohablantes en la Cataluña o el País Vasco del nacionalismo y de la imposición lingüística en la escuela y la vida pública.
No solo eso, sino que incluso el mismo García Montero respalda e incluso promueve la estrategia del gobierno de Sánchez y del Ministerio de Exteriores dirigido por Albares para forzar a Bruselas a declarar el catalán, el vasco y el gallego como lenguas oficiales de la Unión Europea.
Una medida que, de llevarse a cabo, debilitaría la posición de la lengua española en Europa, además de suponer una discriminación para la población española que no tiene lengua cooficial, ya que deberán financiar igualmente con sus impuestos los gastos de traducción a dichas lenguas en las instituciones europeas.