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Antiguo sello de la URSS

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Tatiana Goricheva, la escritora disidente del comunismo que se convirtió al cristianismo en la Rusia soviética

En 1974, en plena era de represión comunista, la escritora y filósofa se convirtió al cristianismo ortodoxo

Tatiana Goricheva es una más de los intelectuales disidentes de la represión comunista que tuvieron que huir de la URSS. Fue escritora y filósofa, pero las humanidades no fueron el único campo que sufrió la época oscura de la persecución en la Rusia soviética, también científicos y activistas enfrentaron problemas similares.

No obstante, el nombre de Tatiana brilla con una luz propia, distinta, pues su resistencia no se manifestó en proclamas ni en conspiraciones, sino en un gesto íntimo que fue, en su momento, radical. En 1974, en un Estado opresor y profundamente ateo, Goricheva se convirtió al cristianismo ortodoxo.

La escritora nació en Leningrado en 1947, bajo la mano de hierro de Stalin. Se formó en filosofía y caminó a través de las sombras del marxismo para llegar a la fe cristiana, denunciando el materialismo como una tragedia para el alma, no sólo como un error filosófico.

Tras una primera época profundamente existencialista marcada por Heidegger, algunas de cuyas obras tradujo al ruso, descubrió los límites de esta corriente de pensamiento cuando se vive bajo el yugo de una dictadura como la comunista, cuyo objetivo era moldear, bajo la presión de la represión, cualquier anhelo de trascender.

No fue una cuestión económica o política, sino espiritual

Para Goricheva, la gran ausencia en la vida de la URSS era la de Dios. Por ello, tras un intenso diálogo interior, se bautizó como cristiana ortodoxa. Pero hubo de hacerlo en la clandestinidad, lejos del control de la KGB y de los ojos del partido.

Ahí se produjo su gran punto de inflexión intelectual: ya no seguía el pensamiento dominante, sino su propio camino. La fe era, además de un refugio, un acto de subversión y resistencia frente a un sistema monolítico que quiso, y no pudo, sustituir a Dios.

Mediante su conversión, comenzó a participar en círculos religiosos clandestinos de la Rusia soviética, en los que se hablaba de teología y filosofía cristiana. De hecho, en aquellos años, y junto a otras mujeres intelectuales, fundó el grupo Maria, el primer colectivo feminista cristiano de la URSS.

Su voz, que hablaba de Dios en un país en el que hacerlo era antisoviético, llegó a oírse en toda la federación a través de cuartillas clandestinas y esto acabó atrayendo los ojos del Gran Hermano. Así, la intelectual se vio obligada a exiliarse.

Fue en occidente donde Goricheva pudo publicar una de sus obras más célebres: Hablar de Dios es peligroso, donde relata sus años soviéticos y el camino de su conversión.

La disidencia de la autora no fue política, sino interior y, por tanto, más profunda. No escribió manifiestos ni buscó poder. Su revolución fue la de reconocerse cristiana en un mundo en el que eso era peligroso.

Su denuncia del totalitarismo trascendió lo meramente político y habló de las ansias del régimen comunista de sofocar el alma humana.

Recorrió un camino poco transitado: del marxismo coyuntural al cristianismo convencido. Y su itinerario desafió, y lo sigue haciendo, categorías ideológicas. Con ello, su vida, quizá poco conocida, es reflejo de que la rebeldía empieza cuando el ser humano busca en libertad la verdad.

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