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Retrato del general de brigada Francisco Franco Bahamonde

Retrato de FrancoEFE

El Gobierno pone a funcionar a toda velocidad el «comodín de Franco» con el patrimonio en la mirilla

El «francomodín» goza de buena salud y el Gobierno vuelve a recurrir a él ante el fracaso de las últimas iniciativas para polarizar la sociedad y crear tensión entre españoles

Lo anunciaba el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, en la sesión de control del Congreso el miércoles.

Se va a crear un catálogo de elementos franquistas con el objetivo de eliminarlos o resignificarlos. Como era de esperar, lo confirma Efe este jueves, el Valle de los Caídos –Cuelgamuros en la terminología adoptada por el Gobierno– encabezará dicho catálogo en el que habrá monumentos, placas, cruces y calles.

No es la única iniciativa en este sentido. Agotado el tema de Palestina que tanto juego dio a Sánchez durante meses para polarizar a la sociedad –conviene la tensión, que diría Zapatero– y fracasado el intento de emplear el asunto del huso horario con la misma finalidad, y en medio de la tormenta en el Consejo de Ministros por la cuestión de la vivienda, estaba cantado que tocaba sacar a pasear de nuevo el «comodín de Franco».

Comodín que, en esta ocasión, tiene en su punto de tiro el patrimonio cultural y arquitectónico de España.

El caso del comodín de franco (el «francomodín») es curioso. El recurso es eficaz porque su mecanismo es simple. Remite a las pasiones más bajas del pueblo español, el trauma de la Guerra Civil, el odio por cuestiones ideológicas. El rencor, el recuerdo de guerras que, para muchos españoles con derecho a voto, ya no son ni la de los abuelos, sino la de los bisabuelos.

El «francomodín», en manos del PSOE y de la izquierda en general, es eficaz porque polariza, genera desconfianza y lleva a los ciudadanos a refugiarse en el sectarismo y los extremos ideológicos. De nuevo, esa tensión que tanto convenía a Zapatero en su día y que hoy tanto conviene a Sánchez para tratar de dar la vuelta a unas encuestas en contra en medio de la pocilga de la corrupción.

El «francomodín» se ha sacado con fuerza y tiene tres patas: la primera, el citado catálogo de monumentos franquistas. El segundo, la declaración de la Real Casa de Correos (presidencia de la Comunidad de Madrid) como «lugar de memoria», anunciada por el ministro Ángel Víctor Torres.

Y la tercera pata del comodín la mostró ERC, socio capital y prioritario del Gobierno de Sánchez, que se descolgó con la exigencia al Gobierno de que elabore, informa Efe, un informe lo más detallado posible y público de las ayudas concedidas a las víctimas de la Guerra Civil y del franquismo desde la Transición.

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