Erich von Däniken, en el centro, con dos correligionarios de conspiración alienígena
Muere Erich von Däniken, el camarero que se convirtió en escritor y vendió 60 millones de libros sobre ovnis
Sus 90 años de biografía estuvieron jalonados de escándalos, fraudes, plagios, robos y mentiras, pero logró que muchos creyeran sus teorías de que los alienígenas habían echado una mano en la construcción de las pirámides
¿Les suena la teoría de que las pirámides de Egipto se pudieron construir gracias a la ayuda de extraterrestres? ¿O la de que las misteriosas figuras de la llanura de Nazca, en Perú, se pudieron elaborar porque los alienígenas se enfundaron el mono de trabajo junto a los habitantes del lugar? ¿Pueden imaginarse a marcianos cargando con las piedras que conforman el monumento megalítico de Stonehenge? Estas y muchas otras teorías no fueron ideadas primigeniamente por Erich von Däniken, pero el escritor suizo sí fue el responsable de que resonaran en todo el planeta.
Con cerca de 30 libros publicados y traducidos a una treintena de idiomas, von Däniken se convirtió en una máquina de hacer dinero gracias a los 60 millones de copias que vendió de ellos. Tuvo su legión de seguidores, pero aún mayor de detractores. El prefijo pseudo- acompañó a toda su obra: pseudohistoria, pseudoarqueología, pseudociencia...
Este sábado ha fallecido en Interlaken (Suiza) a los 90 años de edad. Muchos le recordarán por su principal éxito de ventas, Recuerdos del futuro, que publicó en 1968 y le abrió las puertas a la fama mundial. Fue un éxito algo tardío, pero sus devaneos alienígenas ya venían desde su mocedad. La escuela católica internacional de Saint-Michel en Friburgo (Suiza), a la que asistió de niño, no logró sacarle de la cabeza sus ideas sobre platillos volantes, ovnis, marcianos y extraterrestres que habrían visitado a nuestros ancestros, movidos por un ánimo altruista para levantar piedras.
Desde joven, el chico prometía: A los 19 años fue condenado a cuatro meses de prisión por robo. Después comenzó como aprendiz en un hotel suizo y, más tarde, como empleado en otro establecimiento hotelero en Egipto, donde fue declarado culpable de fraude y malversación de fondos. Aún no había descubierto todo lo que los ovnis podían hacer por él.
Otra vez en la cárcel
En 1964 consiguió –inexplicablemente– ser nombrado gerente de un hotel en la exclusiva ciudad turística de Davos. Allí le llegó la inspiración para escribir su primer libro, el que le catapultaría a la fama. Pero no había olvidado sus antiguos hábitos: fue acusado y condenado por evasión fiscal e irregularidades financieras, y pasó otra temporada tras las rejas.
Los siguientes años los ocupó en impartir conferencias, publicar libros, trabar redes y pergeñar apoyos. Le fue bien y levantó una fortuna, pese a que su estela se había debilitado en los últimos años. También cosechó fracasos, como el Mystery Park de Interlaken, un parque temático dedicado a las Siete Maravillas del Mundo que cerró sus puertas tras solo tres años en funcionamiento. Las pirámides de cartón-piedra que levantó en él aún permanecen, pero arruinadas y deterioradas. Los alienígenas no vinieron, en esta ocasión, a echarle una mano.