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Imagen de archivo de la plaza de toros de Alicante

Imagen de archivo de la plaza de toros de AlicanteEP

El Gobierno de Sánchez planea otro golpe al toreo: quiere prohibir la entrada de menores a los toros

El Ejecutivo anunció en Ginebra su intención de reformar la ley de protección a la infancia para impedir la asistencia de menores a los festejos taurinos

El Gobierno de Pedro Sánchez ha lanzado una nueva ofensiva contra la tauromaquia, al plantear la prohibición del acceso de menores de edad a los espectáculos taurinos. Esta iniciativa forma parte de una reforma de la Ley Orgánica de Protección Integral a la Infancia y la Adolescencia frente a la Violencia (LOPIVI), según anunció la ministra de Juventud e Infancia, Sira Rego, ante el Comité de los Derechos del Niño de la ONU, en Ginebra. La comparecencia tuvo lugar en el marco del examen periódico que Naciones Unidas realiza a España sobre el cumplimiento de la Convención sobre los Derechos del Niño.

Tal y como ha informado el medio Libertad Digital, aunque el Ejecutivo aún no ha concretado plazos ni detalles legislativos, sí ha confirmado que está estudiando posibles modificaciones legales para impedir que los menores asistan a eventos en los que se considere que existe violencia, ya sea hacia personas o hacia animales. Este planteamiento se alinea con recomendaciones previas de organismos internacionales. Ya en 2018, distintas instancias censuraron a España por permitir que menores participaran en actividades como la caza o la tauromaquia.

En esta ocasión, el islandés Bragi Gudbrandsson, miembro del comité, defendió que hay «pruebas científicas irrefutables» que vinculan la exposición de niños a espectáculos con animales con la posterior normalización de la violencia. Por su parte, la togolesa Suzanne Aho manifestó su preocupación por el hecho de que, mientras se ejerce un estricto control sobre los contenidos audiovisuales dirigidos a menores, se les permita acudir a clases en escuelas taurinas. Asimismo, preguntó si el Gobierno contempla alguna orientación específica para los progenitores sobre las posibles secuelas emocionales que estos espectáculos podrían generar en sus hijos.

Aunque por el momento no existe un texto legislativo oficial ni un calendario definido, el mensaje trasladado en la sede de Naciones Unidas deja entrever una dirección clara: alejar progresivamente a los menores del mundo del toreo. Esta postura no representa una novedad dentro de la línea de actuación del Gobierno en los últimos años.

La exclusión inicial de la tauromaquia del Bono Cultural Joven —posteriormente revertida gracias a la intervención de la Fundación Toro de Lidia—, su ausencia en las Medallas de Bellas Artes por decisión del ministro de Cultura, Ernest Urtasun, o su creciente marginación en los discursos institucionales son señales claras de esta tendencia.

Más allá del ámbito jurídico, el intento de limitar el vínculo entre infancia y tauromaquia supone también una estrategia de carácter cultural. El arte del toreo, como cualquier manifestación viva, se transmite a través de la experiencia directa, del contacto con la plaza, del asombro en la mirada de un niño que se adentra por primera vez en ese universo estético, simbólico y ritual. Negar ese acceso no constituye simplemente una decisión técnica: es un modo de interrumpir el relevo generacional de una tradición profundamente enraizada en la cultura española.

En definitiva, la reforma planteada por el Ejecutivo se presenta como una continuación coherente de su política hacia la tauromaquia, esta vez con un foco explícito en la infancia. Una medida que, de llevarse a término, tendría no solo repercusiones legales, sino también profundas implicaciones sobre el futuro de esta expresión artística.

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