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La escritora chilena Isabel Allende deposita su legado en la Caja de las Letras

La escritora chilena Isabel Allende deposita su legado en la Caja de las LetrasEFE

Isabel Allende reivindica la distancia frente al ruido político: «Hoy no podría escribir sobre Trump»

La autora chilena publica La palabra mágica. Una vida escrita, un libro en el que reflexiona sobre el oficio literario, la censura en EE.UU. y la disciplina como base de la creación

La escritora chilena Isabel Allende regresa a las librerías con un libro que mira hacia dentro. La palabra mágica. Una vida escrita (Plaza & Janés) no es una novela, sino una reflexión sobre el oficio de escribir, la memoria y el paso del tiempo. La autora lo presentó en una rueda de prensa en la que dejó también una lectura crítica del presente político en Estados Unidos, país en el que reside desde hace décadas.

Allende fue clara al marcar distancia entre literatura y actualidad inmediata. «Hoy no podría escribir una novela sobre Donald Trump o sobre lo que está pasando en Estados Unidos. Creo que sería muy difícil», afirmó. Para la autora, la escritura necesita perspectiva: «Para la circunstancia mayor, la visión panorámica de lo que ocurre, se necesita distancia».

Esa idea conecta con su propia trayectoria. Cuando publicó La casa de los espíritus, el golpe militar en Chile y su exilio ya formaban parte de un pasado decantado por el tiempo.

La Palabra Mágica, Isabel Allende

La Palabra Mágica, Isabel Allende

Allende admite que puede abordar historias concretas, como la de una niña separada de su madre en la frontera, pero no el retrato global del momento. Esa incapacidad, más que una limitación, revela su método: escribir cuando los hechos han sedimentado. «No creo estar preparada», insistió.

Su mirada sobre Estados Unidos es, además, crítica. Denunció que en las aulas «se está censurando la mitad de la historia de este país, todo lo que tenga que ver con raza, con la lucha de los trabajadores». Incluso una de sus obras más conocidas, explicó, «está censurada en algún estado», algo que dijo tomarse con ironía: «Me parece un honor».

El nuevo libro reconstruye el origen de su vocación. Todo comienza el 8 de enero de 1981, cuando inicia una carta a su abuelo moribundo. Ese gesto íntimo acabaría convirtiéndose en La casa de los espíritus. Desde entonces, la escritura se ha convertido en su eje vital. «No tengo más vida que la escritura», afirmó.

Isabel Allende presenta en Madrid su nueva novela

Isabel AllendeEFE

La autora mantiene una disciplina férrea. Empieza cada libro el mismo día del año y avanza «página a página». Reivindica el trabajo constante frente al mito del talento: «La inspiración y el talento, fantástico, sin la disciplina no llegas a hacer nada».

También redefine el espacio creativo. Frente a la idea clásica de «una habitación propia», Allende lo sitúa en la mente: «Un espacio de silencio dentro de uno» donde surgen personajes y recuerdos.

Con el paso del tiempo, reconoce haberse vuelto más exigente. Hoy se considera una correctora «más severa» y un «crítico feroz» de su propio trabajo. Esa evolución responde al aprendizaje acumulado y a la voluntad de no repetir errores.

Entre la memoria y la ficción

El ensayo también repasa episodios clave de su vida, como el golpe militar chileno o el auge del ‘boom’ latinoamericano. En ese recorrido, la autora combina memoria personal y reflexión literaria, dos planos que han marcado toda su obra.

Allende defendió, además, la libertad de lectura y escritura. Admitió sin rodeos que clásicos como Moby-Dick le resultan «una lata», pese a su valor canónico, porque su sensibilidad actual le lleva a preocuparse más por «salvar las ballenas que matarlas».

En La palabra mágica. Una vida escrita, Allende no solo revisa su carrera. También fija una idea central: la literatura no es un reflejo inmediato del presente, sino un ejercicio de memoria, distancia y paciencia.

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