La famosa marca dejada por los astronautas del Apolo 11 en la Luna.
Filosofía para todos
Los filósofos que dejaron su huella en la Luna
Algunos de los grandes pensadores de la historia dan nombre a los cráteres lunares, convirtiendo al satélite en un mapa inesperado de la filosofía
Decía Kant que dos cosas le llenaban de admiración: «El cielo estrellado sobre mí y la ley moral dentro de mí». El asombro ante lo que nos rodea y la pregunta por aquello que parece estar más allá de nuestras fronteras es uno de los grandes estímulos de la vida humana y el verdadero motor de la filosofía.
Estas últimas semanas, la humanidad ha renovado su interés por la Luna. Como ocurriera en los años 60, una nueva carrera espacial busca reconquistar el satélite y se marca objetivos mucho más ambiciosos. «Ad astra», que decían los clásicos, sin temer ningún obstáculo, «per aspera», que sentenciaba Séneca.
Los tripulantes de la misión Artemis II han orbitado alrededor del satélite natural y han podido ver muy de cerca su particular superficie. A lo largo de los siglos, científicos y astrónomos han cartografiado con minucioso detalle la Luna y han aprovechado sus múltiples accidentes para homenajear a quienes han dedicado su vida a desentrañar los horizontes y las grandes preguntas de la humanidad.
La superficie lunar es toda una enciclopedia científica, astronómica y también filosófica. Son muchos los pensadores que dan nombre a cráteres selenitas y han dejado, así, una huella imborrable en el mismo lugar que solo unos pocos elegidos han podido pisar.
Uno de los lugares más reconocibles y que puede verse prácticamente desde la Tierra con apenas unos prismáticos es el inmenso cráter de Platón. Fue el astrónomo y jesuita Giovanni Battista Riccioli quien lo bautizó así en el siglo XVII y su popularidad es tal que hasta Julio Verne lo menciona en su obra Alrededor de la Luna. No muy lejos de él también podemos encontrar a su discípulo, Aristóteles, aunque con un tamaño algo más pequeño y más complejo de localizar.
Detalle cartográfico de la Luna que muestra el cráter Platón
Muchos de los filósofos clásicos destacaron también en otros campos como la matemática y la propia astronomía. Por ese motivo, no son pocos los autores griegos cuyo nombre está grabado en la Luna: Anaxágoras, Pitágoras o Heráclito, por ejemplo, sirven para hacer un repaso rápido al interesantísimo pensamiento presocrático. Su principal preocupación era el cosmos, la realidad en su conjunto. Tanto era así que se cuenta que el primero de ellos, Tales de Mileto, acabó cayendo en un pozo por andar mirando al cielo.
Hoy es la Unión Astronómica Internacional la encargada de fijar los nombres de los accidentes lunares. El repaso filosófico nos lleva a las corrientes que marcaron la modernidad: el racionalismo, representado en la Luna por Descartes y Leibniz, y el empirismo de David Hume.
Por supuesto, el hombre que se admiraba de ese cielo estrellado sobre su cabeza también es homenajeado. Mirando a la Luna uno puede encontrarse con Kant, maravillarse con él ante la grandeza del universo y adentrarse en la ardua, pero preciosa tarea del saber.