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Cogida a Morante de la Puebla en Sevilla

El parte médico recogía una «herida por asta de toro en margen anal posterior con trayectoria de unos 10 cm, lesionando parcialmente musculatura esfinteriana anal y con perforación en cara posterior de recto de 1,5 cm»EFE

La cornada de Morante: las próximas 72 horas serán decisivas

No es este un tipo de cornada que ponga en peligro la vida del torero pero sí que puede exigir una recuperación física y psicológica no corta

Como Morante es ahora mismo un «acontecimiento nacional» (así definía la Tauromaquia Tierno Galván), su percance, en Sevilla, es noticia de primera página, tanto para los aficionados como para los que no lo son. Conviene precisar con sencillez algunas cosas.

1.— El tirón taquillero de Morante es hoy en día excepcional. Ha bastado que se anunciara que torearía el último día de la temporada sevillana, el 27 de septiembre, para que, en unas horas, se agotaran las entradas. Este lunes, la Maestranza estaba absolutamente abarrotada; no tenía yo sitio ni para escribir en el ordenador. Hace mucho que no se producía un fenómeno taurino así.

Muletazo de Morante a ese primer toro

Muletazo de Morante al primer toro de la novena corrida de la Feria de Abril de SevillaEFE

2.— Lo habitual, lo lógico, es que los diestros de arte no destaquen por su valor y que, con el paso del tiempo, ese valor vaya disminuyendo, junto con el éxito popular. El caso de Morante es singularísimo porque es exactamente el contrario: con los años, torea mejor y arriesga mucho más; en mi opinión, ha sucedido eso desde que ha tomado conciencia de la responsabilidad que supone ser primera figura del toreo, como lo fue Joselito el Gallo, su modelo.

3.— El pasado jueves, banderillear y muletear sentado en una silla fue la guinda, el broche de oro a una actuación de Morante memorable, histórica. Recuperar suertes clásicas, hoy olvidadas, está muy bien y alivia de la monotonía de muchas faenas actuales, pero lo esencial es otra cosa: lidiar al toro según sus condiciones; que todo lo que haga el diestro tenga un sentido, no sea algo preconcebido. Eso es lo que hizo Morante este lunes, en su faena al primer toro: una lidia impecable, llena de armonía, inspiradísima, rematada con una gran estocada. Le dieron una oreja: ¡como si le dan dos o ninguna! Es muy difícil torear mejor, con la sencillez del clasicismo.

Morante de la Puebla también toreó desde una silla tras el tercio de banderillas.

Morante de la Puebla también toreó desde una silla el pasado 16 de abrilEFE

4.— Imaginan algunos que la cornada se produjo en una suerte especialmente peligrosa. Creo que no fue así. A lo largo de la temporada pasada, Morante ha arriesgado muchísimo, con gran valor, en suertes muy peligrosas (al natural y en la estocada, por ejemplo), sin sufrir el percance. Paradójicamente, esta vez ha llegado la cornada en un momento que parecía menos arriesgado. El toro, de una de las ganaderías preferidas por las figuras, había salido muy suelto, sin fijeza. Morante intentó pararlo, en tablas, con lances de mano alta, sin conseguirlo. Quiso luego enseñarle a humillar, bajando mucho la mano, y tampoco le obedeció. Salió suelto el animal y, en el centro del ruedo, al intentar nuevos lances, no siguió el engaño, lo arrolló y lo hirió por detrás (también pudo sufrir una lesión en la espalda al caer). La lección es muy clara: en contra de lo que dicen los antitaurinos, el toro bravo no es un «pobre animalito» sino un animal feroz, peligrosísimo, que, en cualquier momento, puede herir gravemente a un torero. Así es la grandeza de la Fiesta.

5.— Según el parte facultativo, la herida de Morante tiene 10 centímetros, no es muy extensa. No habría sido muy grave si hubiera sido, por ejemplo, en el glúteo. Lo malo es que está en la zona perianal, una zona húmeda, donde pueden surgir infecciones. Además, se ha producido una perforación del recto, pequeña, solo de 1,5 centímetros, pero que puede traer complicaciones. Según me informa un cirujano, en esa zona, en principio, no se puede coser. Recuerdo algunos casos de toreros que sufrieron cornadas en esa zona y lo pasaron mal.

Morante de la Puebla, durante el traslado a la enfermería

Morante de la Puebla, durante el traslado a la enfermeríaEFE

6.— La evolución de la herida, en las próximas 72 horas, es decisiva para comprobar que no ha habido contaminación y no hace falta una nueva intervención. No es este un tipo de cornada que ponga en peligro la vida del torero pero sí que puede exigir una recuperación física y psicológica no corta. Y no olvidemos que Morante ya no es un joven…

Toda la temporada taurina queda ahora pendiente de la recuperación de Morante. Deseo que sea rápida y total.

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