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Andrés Amorós
Crónica deAndrés AmorósSevilla

Merecía mayor premio la madurez torera del Cid

También da la vuelta al ruedo Fortes, en una corrida de La Quinta de juego desigual

El Cid, con ese toro lucero, el segundo de su lote

El Cid, con ese toro lucero, el segundo de su loteEFE

Los dos últimos días de esta Feria cambian radicalmente su signo, al variar el tipo de toros que se van a lidiar. Y el toro, repito una vez más, sigue siendo la base de la Fiesta, aunque algunos no quieran enterarse.

De los carteles que anuncian a figuras del toreo con los toros que ellos prefieren, pasamos ahora a dos corridas toristas, con diestros curtidos en este tipo de reses. De los toros «artistas» de Juan Pedro Domecq pasamos a los cárdenos santacolomas de La Quinta y a los legendarios Miuras. (Ya el sábado anterior se lidiaron los Victorinos pero, esta vez, ni su presentación ni su juego respondieron a las expectativas).

Se traduce eso en que el foco se pone ahora en los toros, en primer lugar. Por desgracia, en las tardes anteriores, muchos espectadores han acudido a la Plaza sin saber siquiera cuál es la ganadería. Y algo también muy importante: felizmente, recupera protagonismo ahora la suerte de varas, tantas tardes reducida a un mero trámite.

Queridísimo en la Maestranza –y en Las Ventas y en otras muchas Plazas– es Manuel Jesús El Cid. No pueden olvidar los buenos aficionados tantas importantes faenas suyas, centradas en su gran mano izquierda. (La espada le privó de muchos trofeos). Desde su reaparición, torea poco pero da lustre a los carteles. El año pasado, por ejemplo, reverdeció sus laureles en la Feria de Santander, cuyo empresario, José María Garzón, es el mismo que ahora regenta la Maestranza. Me cuentan que, de camino a la Plaza, se ha parado a rezar en la iglesia del Baratillo, tan taurina, acompañado por Joaquín Moeckel.

El primero, de bella estampa, mete bien la cara en las verónicas de manos bajas de El Cid pero flaquea antes de varas, apenas lo pican. Quita Fortes por templadas verónicas. Brinda Manuel Jesús al público. Embarca bien las nobles embestidas pero ha de preocuparse de mantener al toro en pie. Luce su buen estilo clásico El Cid en muletazos reposados, traza excelentes naturales pero al toro le falta fuerza y se para. La espada queda trasera y atravesada: cariñosas palmas.

El Cid, con el primero de su lote este sábado en La Maestranza

El Cid, con el primero de su lote este sábado en La MaestranzaEFE

Lancea con soltura El Cid al cuarto, lucero (con una mancha de pelos blancos en la frente). En la segunda vara, se arranca de largo, levantando una ovación; también para el picador, Manuel Espartaco, que lleva una gran Feria. Lo llama El Cid desde el centro, dándole distancia: el toro acude con alegría, embiste con mucha clase, el diestro logra muletazos lentos. Por la izquierda, el toro es mirón, Manuel ha de aguantar mucho. Esta vez, acierta con la espada, su cruz de tantas tardes. Aunque la faena ha tenido mérito y creo que había mayoría de pañuelos, la Presidenta no concede el trofeo, ignoro con qué criterio. Recibe El Cid el cariño del público, en la vuelta al ruedo.

Algunas veces, no muchas, hay toreros que cambian su estilo de modo importante. Ése es el caso evidente del malagueño Fortes: de un diestro centrado en la estética, que sufría muchos percances, ha pasado últimamente a ser un buen lidiador clásico. Una gran faena, en Las Ventas, le abrió de nuevo las puertas de bastantes Ferias.

El segundo toro no se entrega en el capote, lo cuidan en el caballo; hinca los pitones en la arena en el tercer muletazo, se apaga muy pronto y se queda en el centro del pase. Se justifica Fortes con naturales de frente, muy en corto, pero no cabe lucimiento. Estocada rotunda.

Fortes, con la muleta ante Secretario, el segundo de su lote, toro cárdeno claro de 540 kilos

Fortes, con la muleta ante Secretario, el segundo de su lote, toro cárdeno claro de 540 kilosEFE

El quinto es incierto en los primeros tercios, Empieza Fortes con cinco muletazos de rodillas: tiene mérito pero, con un toro que se va, no es lo mejor para sujetarlo. Este toro sí que muestra el juego desigual propio del encaste Santa Coloma (ahora dicen: las teclas que hay que tocar). Fortes, muy firme, lo torea como si fuera claro y logra sacar el fondo bueno del toro con suaves muletazos. Alguna caída del toro desluce la meritoria faena. Media estocada arriba es suficiente: vuelta al ruedo.

No torea mucho el extremeño José Garrido pero sí tiene una amplia trayectoria como buen profesional. Los aficionados recordamos aquella memorable mañana, en Bilbao, en que mató triunfalmente seis novillos.

Se luce en las ceñidas verónicas de recibo al tercero, que cumple en la primera vara pero flaquea. En banderillas, el animal atropella a Juan Luis Moreno. Embiste encastado a la muleta. El trasteo tiene mérito y emoción, en seguida suena la música. A este toro no hay que cuidarle, hay que poderle: como debe ser. La faena no es perfecta pero tiene técnica y emoción, lo que tantas tardes echamos de menos. La oreja se difumina por la espada: mata a la cuarta, entrando de lejos.

El diestro José Garrido, en este decimoquinto festejo de abono de la Feria de Abril de Sevilla

El diestro José Garrido, en este decimoquinto festejo de abono de la Feria de Abril de SevillaEFE

También se enfrenta con decisión al último. En el primer encuentro, marra el picador, empuja fuerte el toro y derriba; en la segunda, el toro acude pero se va. En la muleta, embiste con fiereza, pega arreones; quizá le ha faltado castigo, al haber derribado en la primera vara. Garrido no se amilana, le planta cara pero inevitablemente surgen algunos enganchones, junto a muletazos limpios. Alargando el brazo, deja una estocada caída.

Sin corte de trofeos, la corrida ha tenido interés. Los toros de La Quinta, cárdenos, de bonita estampa, han dado un juego desigual. Los dos primeros han blandeado y ésa parecía ser la tónica de la tarde pero, en los siguientes, el panorama ha cambiado: ha habido algún toro noble y alguno, fiero; en todo caso, han tenido las dificultades que plantea la casta.

Garrido ha perdido la oreja por el mal uso de la espada. Se ha justificado como profesional con oficio pero no ha logrado el triunfo que tanto necesita. Fortes ha estado muy firme y ha toreado francamente bien.

El Cid ha mostrado su madurez torera con el cuarto, deleitándonos con su toreo clásico, y lo ha matado bien. El público ha solicitado la oreja que, en mi modesta opinión, sí merecía pero la Presidenta no la ha concedido. En un caso así, con su habitual retórica y su acento portugués, Mourinho se habría preguntado: «¿Por qué, por qué?». No sabría yo contestarle. Ya sé que un trofeo más o menos no importa demasiado pero, para un torero como El Cid, en su momento actual, no veo qué sentido tiene negarle el premio, después de haber toreado tan bien.

Tener un criterio justo, ecuánime, sin miedo a las críticas, no es fácil pero forma parte de lo que esperamos del que ocupa la Presidencia de la Plaza de los Toros de Sevilla.

POSTDATA. No quiero concluir esta Feria de Abril sin mencionar, una vez más, a la centenaria Banda de Tejera, la que acompaña los festejos taurinos en la Maestranza; también acompaña muchas procesiones, durante esta Semana Santa única. Igual que en la mayoría de las Plazas, la decisión de tocar o no, durante una faena –y de interrumpir el pasodoble, si la faena decae– corresponde aquí al Maestro que la dirige. (Bilbao supone un caso excepcional: allí, es el Presidente de la corrida el que lo determina). Por eso, a veces se discute la oportunidad de la decisión, desde el punto de vista taurino.

Nadie discute, en cambio, la calidad musical de esta Banda de Tejera, incomparable con ninguna otra banda taurina que yo conozco. Uno de los elementos que contribuyen a que presenciar una corrida en la Plaza de Sevilla sea una experiencia estética única es, sin duda, su Banda de Música. Un caso extremo: en los festejos de rejones, en los que suele sonar la música durante todas las faenas, eso nos permite, en Sevilla, escuchar un verdadero concierto, una auténtica belleza. Tiene también grabada esta Banda una veintena de discos de gran calidad, que utilizo yo con frecuencia en mi programa «Música y Letra», en es.radio.

Se ha hecho proverbial una feliz expresión de Bergamín, tomada de San Juan de la Cruz: la música callada del toreo. En la Maestranza, gracias a la Banda de Tejera, esa música no está callada sino felizmente presente, para nuestro deleite.

FICHA

  • Sevilla. Plaza de Toros de la Real Maestranza de Caballería. Feria de Abril. Sábado, 25 de abril. Lleno aparente.
  • Toros de La Quinta, bien presentados pero de juego desigual; algunos, flaquean.
  • EL CID, de verde y oro, estocada trasera y atravesada y descabello (palmas). En el cuarto, estocada (petición , vuelta al ruedo y bronca a la Presidenta).
  • FORTES, de azul y oro, estocada (saludos). En el quinto, media estocada arriba (petición y vuelta).
  • JOSÉ GARRIDO, de azul marino y oro, tres pinchazos y estocada (saludos). En el sexto, estocada caída (aviso, palmas).
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