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Tomás Rufo, con el último toro de la tarde, al que sacó muletazos de mérito flexionando la rodillaEFE

En la primera corrida de la Feria, se puso el cartel de «No hay billetes», salió a hombros un torero, Talavante, y se dio la vuelta al ruedo a un toro, de la ganadería de Núñez del Cuvillo. Un optimista diría: ¿cabe mejor resultado? Tendría razón. Un pesimista diría: los tres primeros toros fueron pitados por su mala presentación y su poca fuerza. También tendría razón.

Me han preguntado varios aficionados si ese toro cuarto de Núñez del Cuvillo, al que se dio la vuelta al ruedo, representa, para mí, el toro bravo ideal. Repaso mi crónica, escrita a la vez que estoy viendo el festejo: ese toro cumplió bien en la primera vara, no en la segunda. Salió suelto, tardó en definirse. En la muleta, resultó dócil, obediente, dejó que el diestro jugara con él como quisiera, le permitió disfrutar toreando, mostró gran nobleza… (He copiado las palabras usadas en mi crónica).

¿Es éste el toro bravo ideal? Para el torero, supongo que sí: le facilita el triunfo. Para un aficionado algo exigente, en mi modesta opinión, no. Los que nos hemos formado viendo lidiadores clásicos, deseamos ver un toro más bravo en la suerte de varas, menos «artista», que suscite mayor emoción.

Así ha sucedido siempre: si yo fuera matador de toros, quizá preferiría el toro suave, obediente y dócil; el que embiste con una dulzura comparable a la de un carretón, manejado con habilidad. Ése es el toro que permite y facilita las faenas puramente estéticas: las que la mayoría del público actual desea ver y premiar. Siendo yo aficionado, prefiero un toro más encastado, más fiero, más bravo en el caballo, que exija dominarle con más poderío. Los puntos de vista son diferentes.

Con su habitual precisión, cantó Góngora «lo que va de ayer a hoy». En esta Feria, de los toros de Cuvillo, los preferidos por las primeras figuras, hemos pasado a los toros de La Quinta, que las primeras figuras suelen rehuir. Son toros cárdenos, de hermosa estampa, del encaste Santa Coloma. Pueden salir muy bravos o complicados. A algunos les cuesta humillar, embisten con la cara a media altura: algo muy incómodo, para el torero. Uno de estos le tocó a Antoñete y no los quiso volver a torear…

Por desgracia, los de esta tarde, cárdenos, cinqueños, de bella estampa, no responden a las expectativas despertadas. Salvo el último, dan un juego muy deslucido.

La corrida había despertado notable expectación, se ha colgado por segunda vez el cartel de «No hay billetes». Después de varias borrascas y lluvias, al final, ha podido darse el festejo pero ha habido muy poco lucimiento.

El veterano Miguel Ángel Perera es ahora mismo uno de los diestros más poderosos pero esta tarde no está a gusto en ningún momento, con estos toros. Al primero lo pican poco y al relance: embiste con cierta suavidad pero sale distraído de los engaños. Muestra Perera su oficio sin brillo y la gente se impacienta. Mata mal.

El cuarto, un bonito ensabanao, sale distraído pero casi arrincona en tablas a Perera. Se aplaude la brega de Fini. Aguanta bien a caballo Juan Melgar, muy ovacionado. En la muleta, el toro es soso, distraído, va y viene sin entrega. No tiene gran peligro pero no dice nada. El trasteo no cuaja y el diestro mata sin confiarse.

Miguel Ángel Perera, durante la lidia del cuarto de la tarde, un toro ensabanao de 586 kilosEFE

Daniel Luque es un gran lidiador. (Por eso lo estiman tanto en Francia). Para lucirse de verdad, necesita un toro que exija esa lidia: al toro obediente, todos lo torean. Por entrar en carteles de figuras, a veces torea esos toros: creo que se equivoca. En esta última etapa, todavía no ha mostrado en La Ventas todo lo que es capaz de hacer.

Esta tarde, esperábamos que los toros de La Quinta le dieran la oportunidad para reivindicarse como primera figura pero, por desgracia, no ha sido así. No ha estado mal, ha mostrado su capacidad pero Madrid sigue esperando verlo en plenitud.

Recibe al segundo con verónicas fáciles, solemnes (uno de los pocos momentos lucidos de una tarde tan gris). El toro mansea, huye tres veces, al sentir la vara; no se entrega, se desentiende, sale de los muletazos con la cara alta, mirando al tendido. Resumen corto: no hay toro. Daniel lo caza con habilidad a la segunda.

Daniel Luque, este sábado en Las VentasEFE

El quinto es algo más terciado pero astifino. Hace sonar el estribo, en varas, pero sí le pegan. Embiste con arreones, sin clase; por la izquierda, se revuelve con peligro. En cada serie, se traga dos muletazos pero, al tercero, rebaña. Está claro que hay muy poco que hacer pero Luque, con capacidad y empeño, muestra al público que el toro no da para más. Al final, logra tres reposados muletazos pero la gente se impacienta: ha sido un animal para aliñar y matar. Lo hace de pinchazo hondo y descabello.

Tomás Rufo es un buen torero de la escuela toledana, basada en el temple, que ha triunfado ya en todas las Plazas importantes. Últimamente, ha tenido algún choque con el sector más exigente de Las Ventas. No es cuestión de capacidad, debe reflexionar sobre cuál es la técnica y la colocación que aquí se exige.

El tercero queda corto en los lances de recibo; pega cabezazos, en varas. Aguanta bien en banderillas Fernando Sánchez. El toro embiste irregular, sin entrega alguna. Dándole distancia, Tomás le saca algún derechazo estimable; por la izquierda, el animal vuelve rápido y busca. Resumen: una faena aseada con un toro complicado. Mata sin confiarse.

El último tardea y protesta en varas, el picador barrena. En banderillas, Fernando Sánchez aguanta mucho y clava en la cara, recibe una gran ovación. Brinda Rufo al público y el toro nos sorprende con algunas buenas arrancadas. Suenan los primeros olés fuertes de la tarde en los muletazos por bajo, flexionada la rodilla. Liga Tomás algunos derechazos lucidos, con emoción. Aunque la faena no es redonda y suscita división, ha sido la más brillante de la tarde. Le hubieran pedido la oreja pero, después de atracarse con la espada, falla con el descabello.

Muletazo de Tomás Rufo durante la lidia del sextoEFE

Ha sido un festejo muy gris, como la tarde. He visto muchas corridas interesantes de La Quinta; sin ir más lejos, la del indulto, en Bilbao. Hoy, el comportamiento de los toros ha decepcionado.

Dicen algunos que, para venir a Madrid, con el volumen de toro que aquí se exige, hay que sacar a estos toros de tipo. Dicen otros que no es fácil cruzar y refrescar sangre, en un encaste tan singular. No sé cuál es la causa pero el resultado , esta tarde, no ha sido bueno.

Para mi gusto, los dos toros mejores de Cuvillo del día anterior pecaban de excesiva dulzura y de escasa emoción. Los de la Quinta, esta tarde, han sacado muchas complicaciones, les ha faltado entrega y bravura. Así de difícil es el arte del toreo.

FICHA

  • Madrid. Plaza de Las Ventas. Segundo festejo de la Feria de San Isidro. Sábado, 9 de mayo de 2026. «No hay billetes».
  • Toros de La Quinta, cárdenos, cinqueños, de buena presentación pero escaso juego, salvo el sexto.
  • MIGUEL ÁNGEL PERERA, de turquesa y oro, media atravesada y siete descabellos (pitos). En el cuarto, dos pinchazos y estocada trasera (silencio).
  • DANIEL LUQUE, de purísima y oro, pinchazo, estocada y descabello (silencio). En el quinto, pinchazo hondo y descabello (aviso, silencio).
  • TOMÁS RUFO, de berenjena y oro, tres pinchazos, estocada corta y dos descabellos (silencio). En el sexto, estocada y cuatro descabellos (aviso, palmas).