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Juan del Val durante una de sus apariciones televisivas

Juan del Val durante una de sus apariciones televisivas

Juan del Val dice que los críticos de su novela son «escritores muy poco leídos con mucha frustración»

Así se ha expresado el ganador del último Premio Planeta con su obra Vera, una historia de amor

El ganador del Premio Planeta 2026, Juan del Val, ha afirmado que «Las críticas vienen, la mayoría de las veces, de quienes también son escritores, pero muy poco leídos con mucha frustración en la espalda».

La frase, pronunciada durante el transcurso de un podcast, guarda un inolcutable poso de contraataque y cierto mal encaje de unas críticas que, con evidencia, han hecho mella en el escritor.

En el espacio cuenta que Sonsoles Ónega, otra trabajadora del Grupo Planeta, ganadora del premio en 2023, le llamó para apoyarle en medio de la vorágine tras recibir el galardón y para decirle que estaba reviviendo lo que ella misma sufrió.

Las críticas entran dentro del «contrato» de recibir un premio. No faltaba más. Y más uno como el Planeta, el más cuantioso del mundo y concedido siempre a escritores del propio grupo, autores de novelas de dudosa calidad.

No importa. Planeta concede su premio a quien considera conveniente y poco más hay que decir, salvo que las críticas son insalvables, como insalvable también es el derecho del criticado a criticar a su vez a quienes le critican, aunque no sea esa su labor.

La de los críticos sí lo es. Guste la crítica al interesado o interesados o no. Decir que los críticos («la mayoría») «también son escritores, pero muy poco leídos con mucha frustración a a la espalda» en realidad les da la razón en sus críticas.

No se opone a la crítica concreta, muchas veces medidas y otras menos desmedidas, sino que alude a un supuesto origen de la crítica (según él) y no al objeto de la misma. Del Val se evade, tantos meses después, de la realidad, lanzando contramedidas como los submarinos o los aviones de combate. Está en guerra. Sigue en guerra.

Aunque la guerra ya acabó. Fue una ofensiva por un libro mediático, expuesto y criticable, como todos, pero un poco más, o mucho más, por su relevancia. Son las reglas del juego donde además no puede ni debe haber remilgos si la calidad de la novela es discutible, como efectivamente es.

Una mediocre novela premiada con un millón de euros, lo que le sirve a Del Val para de forma (in)directa jactarse de esta característica, sin oponer en ningún momento la creencia personal en el valor de su obra. Todo es dinero y el público, los lectores. Este es el valor que el propio autor da a su galardón y reconocimiento añadido, no a su creación, exactamente igual que esos críticos escritores «frustrados» y «poco leídos».

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